Día Mundial de la Leche: Cada gallego bebe al año 25 litros menos que hace dos décadas

El descenso generalizado en el consumo registrado en los últimos años es una de las grandes preocupaciones de productores e industrias


redacción

El Día Mundial de la Leche cumple dieciocho años después de su instauración en el 2001 por parte de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). La celebración se hace hoy mayor de edad reivindicando el consumo de un alimento cargado de vitaminas. Hasta grandes farmacéuticas como Bayer han reactivado la campaña #EsLaLeche en favor de su consumo. No cabe duda entonces de que hoy toca hablar de leche y hablar de ella es hablar de Galicia

Porque, además de primera productora de España, es la tercera comunidad autónoma  _por delante se encuentra Castilla y León y Asturias_ en consumo de leche per cápita. Cada gallego bebe, de media, 86 litros de leche anuales, 25 litros menos que hace tan solo dos décadas cuando las medias por persona superaban ampliamente los 100 litros. A estas cantidades hay que sumar además los 36 kilos de derivados lácteos, principalmente yogur y queso _14,4 y 7,5 kilos respectivamente_ que, según los datos del Ministerio de Agricultura- se consumen por habitante.

Son, en cualquier caso, cifras preocupantemente bajas que han encendido todas las alarmas entre consumidores e industrias hasta el punto de que la Interprofesional Láctea (Inlac) va a poner en marcha importante campañas de promoción del consumo de leche y derivados entre la población, principalmente entre los menores de 40 años, el extracto de edad donde más se percibe la caída de la demanda.

Las medias de consumo en el conjunto del estado se sitúan en 72 litros por persona y año, lejos de los 125 litros que promedian los irlandeses o los más de 250 que se contabilizan en Uruguay.

Récord de producción sin apenas valor añadido 

Durante el pasado año, Galicia volvió a batir su récord histórico de producción al colocar en el mercado más de 2,8 millones de toneladas de leche, prácticamente el doble que hace un cuarto de siglo. Esto a pesar de acumular más de diez años siendo la comunidad que registra las peores cotizaciones en origen de toda España y de sufrir un diferencial de precios de entre 3 y 5 céntimos en relación con las principales zonas productoras del continente.

Al evidente agravio comparativo que suponen los precios hay que unir otro derivado del escaso valor añadido que registra la leche gallega en detrimento de la que se produce en otros puntos del Estado. Para explicar esta coyuntura hay que entender la realidad del mercado lácteo gallego en origen donde 8 de cada 10 litros de leche producidos en la comunidad son recogidos por empresas o primeros compradores de capital foráneos. La mitad de esa materia prima sale de la comunidad para ser transformada en otros puntos de la península y el resto se envasa en la comunidad como leche liquida de marcas de distribución. Es decir, las que registran un menor precio en los puntos de ventas y, por tanto, también la que generan un menor valor a toda la cadena láctea

En términos económicos, de los más de 9.000 millones de euros que, según la estadística estructural del sector industrial, generó la fabricación de productos lácteos durante el 2017 _última cifra disponible_, tan solo 1.591 se quedaron en suelo gallego. Los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) también apuntan a que el valor añadido bruto (VAB) de la actividad láctea en Galicia apenas supone un 10 % de la española aun cuando aglutina más del 40% de la producción.

Entre las primeras diez regiones de Europa

A pesar de esta coyuntura tan desfavorable, Galicia no solo lidera la producción nacional sino que también se consolida como la octava región láctea europea. Una lista que encabeza la Bretaña francesa, un territorio de 27.000 kilómetros cuadrados, superficie similar a la de Galicia, situado en el extremo oeste del país y de donde sale cada año un torrente de más de 5,8 millones de toneladas de leche, cantidad ligeramente inferior al total producido por España durante el año pasado.

Tras los galos, se sitúa la franja que engloba el sur y el este de Irlanda que, con el doble de explotaciones y el triple de vacas que la comunidad gallega, produce algo más de cinco millones de toneladas de leche. La inmensa mayoría con sistemas de alimentación basados en el aprovechamiento del pasto, lo que les permite registrar los costes de producción más bajos de Europa. La ganadería irlandesa es, precisamente, la que más ha crecido de todo el continente, con repuntes en el volumen de entregas que llegan a superar el 15 % anual.

El podio europeo de producción láctea lo completa la región italiana de Lombardía, que pasa por ser una de las que mayor valor añadido consigue de su materia en todo el continente, en gran parte gracias a una potente industria quesera centrada en variedades como el grana padano, el gorzonzola o el mascarpone, originarios de esta zona. 

En cuanto a países, el principal productor europeo es Alemania con 33 millones de toneladas anuales, seguido de Francia con casi 25 millones. Lejos de Estados Unidos e India que, durante el año pasado, produjeron 92 y 61 millones de litros, respectivamente.

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