Cómo un buen ensilado dispara la calidad del alimento del ganado

La hierba debe recogerse con tiempo seco para que no pierda su valor proteínico, básico en la alimentación, apuntan los nutricionistas

Estas semanas son de intenso trabajo en fincas de labor. En los terrenos donde crece la hierba se han realizado o se están realizando trabajos de corta de hierba que unos días después se llevará a las explotaciones, aunque pasarán semanas o meses antes de que se emplee en la alimentación de las reses. Las distintas operaciones son imprescindibles para el proceso de ensilado, del que sale una parte importante de la alimentación que se da al ganado vacuno. Las condiciones meteorológicas son decisivas, aunque a la hora de realizar esta labor conviene tener en cuenta otros aspectos además de un tiempo seco. La campaña de este año, al menos en comarcas como la Terra Chá, ha sido bastante buena, como explica Manuel Sandamil, ganadero socio de la SAT Vereda, de Pacios (Castro de Rei).

¿Por qué es tan importante que haya un tiempo seco?

Es conveniente que la hierba se siegue con tiempo seco y pase luego dos o tres días en el prado, a la espera de ser recogida, como subraya Javier Esteban, nutricionista de la empresa Nudesa. De todos modos, advierte que si la hierba no puede recogerse con tiempo húmedo, tampoco es aconsejable que haya un ambiente muy seco y caluroso, pues en ese caso se perderá materia seca. Lo idóneo para el ensilado es tener de un 25 % a un 35 % de materia seca, dice. Por otro lado, un tiempo húmedo complica el traslado de la hierba de los prados a los lugares donde se almacenará.

¿Es el tiempo seco el único factor importante en el ensilado?

No. También resulta importante picar mucho la hierba en el prado, con lo que la cantidad de oxígeno se reduce. Otro aspecto que debe tenerse en cuenta es cubrirla sin que pase demasiado tiempo. Después se traslada a la explotación, donde se tapa. También hace falta, ya en la granja, colocar algún peso encima del silo para evitar que haya aire en las capas superiores. Todo eso, explica Esteban, se resume en la PPT, que hace referencia a las operaciones de picar, pisar y tapar.

¿Qué ocurre si la hierba se moja?

Se pierden proteínas, con lo que el valor nutricional es menor. Por otro lado, explica Esteban, la conservación de ese alimento es peor y las vacas la comerán mal.

¿Qué papel cumple el silo dentro de la alimentación del ganado vacuno?

Supone entre el 50 % y 60 % de lo que come una vaca de producción lechera. Si una vaca no toma silo de maíz, debe consumir al día entre 25 y 35 kilos de silo de hierba, afirma Esteban.

¿Es igual toda la hierba que se corta o varía según los prados?

Hay distintas variedades y diversas formas de producción. Hay zonas en las que abunda el raigrás inglés, que son además las de prado permanente y en las que suelen hacerse dos cortas anuales. Hay otras zonas en las que predomina el raigrás híbrido o italiano, que son las de producción anual: en estas se efectúa una corta al año y se alterna este cultivo con el de maíz.

Esteban dice, recordando comentarios de analistas, que la proteína del raigrás inglés tiene mejor calidad, aunque subraya también la importancia de las condiciones meteorológicas en el momento de la recogida. De todos modos, hay campos de ensayo en los que, dice Esteban, se prueba la posibilidad de introducir algunos cambios en el raigrás. En general, añade, la calidad de la hierba es cada día mejor, con lo que su valor proteínico también aumenta.

Un detalle que varía de unas zonas a otras es el momento de la recogida: en comarcas como A Mariña o Bergantiños, por ejemplo, suele realizarse antes que en zonas situadas en el interior.

¿Qué función desempeña la materia ensilada dentro de una explotación?

Proporciona forraje en un momento del año en que no lo hay, dice Rosa Mosquera, catedrática del departamento de Produción Vexetal de la Escola Politécnica Superior de Lugo. «Es una especie de banco del que se puede tirar», dice la profesora, que define el silo como un alimento estratégico en la nutrición del ganado vacuno, ya que es rico en fibra y digestible y tiene un alto contenido en proteínas.

¿Se trata de una operación muy arraigada en las explotaciones?

El proceso según se lleva a cabo ahora, recogiendo la hierba y almacenándola, empezó hace unos 50 años. Fue un gran cambio, resalta Mosquera, que recuerda que antes era habitual la trashumancia, moviendo el ganado a unas zonas o a otras en busca de buenos pastos.

¿Cómo se trabaja en otras zonas de Europa en este apartado?

En lugares como el Reino Unido o Irlanda no solía darse el problema de disminución de la producción de hierba en verano, algo que ahora ya ocurre. «El cambio climático está ahí», asegura la profesora.

¿Tiene el silo alguna repercusión además de su valor nutricional?

Sí. En la medida en que se trata de un producto que las ganaderías consiguen en sus terrenos, sean estos de su propiedad o alquilados, se reduce la dependencia de otros alimentos para el ganado, como la soja. La consecuencia es un menor gasto. Por otro lado, hay expertos que afirman que el empleo de silo de hierba reduce en los animales el riesgo de problemas como la acidosis.

¿Afecta el ensilado al trabajo habitual de una explotación?

Si el terreno es abundante y está repartido, es habitual que los responsables de una explotación contraten los servicios de una empresa para que pique la hierba en los prados y la lleve a los silos.

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