La castaña busca crecer en la zona impulsada por nuevas plantaciones

Adrián García Seoane LALÍN / LA VOZ

FORESTAL

Ponencia de Daniel Salgado, de Alibós Galicia, durante la presentación de Chesnutcare.
Ponencia de Daniel Salgado, de Alibós Galicia, durante la presentación de Chesnutcare. Adrian Freiria

La jornada de presentación del proyecto Chestnutcare permitió analizar la situación actual de los castaños y sus perspectivas de futuro en Galicia y en ambas comarcas

25 sep 2026 . Actualizado a las 09:06 h.

«Nas comarcas de Deza e Tabeirós-Terra de Montes, sobre todo na zona de Forcarei, estamos apostando bastante pola castaña. Na Estrada xa hai uns soutos tradicionais que están funcionando e dos que bastante xente vende, e en Lalín, especialmente na zona do Corpiño, hai moitas plantacións novas e persoas que xa venden castañas tradicionalmente dende hai tempo». Así lo señalaba ayer Pablo Villaverde, de la Asociación Galega das Castañas e dos Soutos, al ser preguntado por la situación del sector de la castaña en la zona.

Villaverde, que participó en la jornada de presentación del proyecto Chestnutcare —una iniciativa europea de cooperación transfronteriza enfocada en la conservación y protección de los bosques de castaño frente a las amenazas del cambio climático y las plagas biológicas— destacó también el potencial productivo de la comarca. «A día de hoxe non somos unha gran zona produtora, pero aspiramos a ser un actor importante na produción, porque se están facendo plantacións novas», señaló.

Para Villaverde, el crecimiento de estas nuevas plantaciones abre una oportunidad para recuperar el protagonismo del castaño y aumentar su población en la zona. «Desde a asociación pensamos que o castaño de froito é unha das apostas que se deberían facer na comarca como alternativa ao abandono dos bosques e montes», apuntó. A esto se suma que, en el caso de Lalín, hay algunas variedades autóctonas, como la de fraga de Catasós, que podrían impulsar el comercio y la recuperación del castaño tradicional. 

Una jornada en torno a la castaña

El acto de presentación del proyecto Chesnutcare, celebrado en el edificio sociocultural Manuel Rivero de Lalín, contó con un amplio programa en torno a la situación actual de la castaña en Galicia. La ponencia inaugural estuvo a cargo de Olga Aguín, de la Diputación de Pontevedra, quien fue la encargada de explicar en qué consiste la iniciativa Chestnutcare. A continuación fue el turno de Manuel López, de IXP Castaña de Galicia, que abordó el estado y las perspectivas de futuro de la Indicación Xeográfica Protexida (IXP) Castaña de Galicia. Después, el propio Pablo Villaverde trató sobre los efectos del cambio climático en los sotos de castaños.

La segunda mitad de la jornada la inauguró Daniel Salgado, de la firma Alibós Galicia, quien habló sobre la gestión de las explotaciones de castañares en el contexto actual. Le siguió José J. Martel, del Servizo de Saúde e Vitalidade do Monte de la Xunta, que expuso en su charla un modelo de agrupaciones de gestión conjunta para la recuperación de los castaños tradicionales. La última ponencia fue la del profesor José Castro, de la Universidad Politécnica de Braganza, que propuso un enfoque espacial de la vulnerabilidad de los sotos de castaños ante el cambio climático y las amenazas biológicas.

La jornada concluyó con un turno de preguntas y conclusiones finales en las que los ponentes expresaron su preocupación en torno a la falta de conocimiento e información de muchos compradores y productores sobre lo que realmente plantan y compran, ya que muchas plantaciones se realizan sin saber con certeza qué variedad de castaño se está utilizando. No obstante, también se enfatizó que en Galicia nunca ha habido «tantas asociaciones y tanta gente entusiasmada con el castaño».

El paisaje, clave para proteger los sotos frente a las plagas y enfermedades

La conservación de los sotos de castaños no puede abordarse de forma aislada. Esta fue una de las principales ideas expuestas por José Castro, profesor de la Universidad Politécnica de Braganza, durante la jornada de presentación del proyecto Chestnutcare. El investigador puso el foco en la relación entre los sotos y el paisaje que los rodea para comprender tanto su evolución como la propagación de plagas y enfermedades. Castro, especialista en ecología del paisaje, explicó que factores como el suelo, el clima, la historia del territorio y la conexión entre ecosistemas condicionan el estado de los castaños. En este sentido, señaló que las plagas y enfermedades encuentran determinadas vías de propagación a través de la estructura y configuración del paisaje.

El investigador también repasó la evolución de los sotos de Braganza, diferenciando tres etapas. En primer lugar, los sotos tradicionales ocupaban localizaciones concretas, vinculadas a la disponibilidad de agua y a las necesidades de las comunidades rurales. Posteriormente, entre finales de los ochenta y los noventa, las nuevas plantaciones impulsadas por las políticas agrarias ampliaron considerablemente la superficie de castaño y aumentaron la conexión entre explotaciones. Finalmente, el auge de la demanda de castaña provocó una nueva expansión de las plantaciones, en ocasiones sin una planificación adecuada. Castro destacó que esta creciente continuidad entre sotos puede facilitar también la propagación de plagas.