El arreglo de pistas y cortafuegos centra las ayudas a comunidades de montes y agrupaciones forestales

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FORESTAL

Tractor realizando tareas de desbroce en una foto de archivo
Tractor realizando tareas de desbroce en una foto de archivo

El objetivo es reforzar la prevención en las fijas terciarias

15 sep 2026 . Actualizado a las 09:33 h.

La tipología de incendios está cambiando y, con ella, las fórmulas de abordar la prevención. Es uno de los asuntos tratados por el Plan de Prevención e Defensa contra os Incendios Forestais de Galicia (Pladiga) que ayer recordó la Consellería do Medio Rural en el informe sobre las actuaciones llevadas a cabo en los montes vecinales en man común y las agrupaciones forestales de gestión conjunta para blindarlas contra el fuego. Este año, en total, el Ejecutivo gallego dedicó a estas actuaciones cerca de ocho millones de euros.

En concreto, este 2026 fueron ejecutadas las ayudas otorgadas por la Consellería a 283 beneficiarios de distintas comunidades de montes y agrupaciones forestales por un importe total de 5,4 millones de euros. Correspondientes a la convocatoria del año pasado, permitieron realizar actuaciones en unas 7.993,61 hectáreas.

Pero además, como explican desde Medio Rural, este departamento ha invertido más de 2,4 millones de euros en actuaciones preventivas directas en un centenar de concellos de los 19 distritos forestales. Lo ha hecho mediante licitación pública, con un total de 63 expedientes aprobados. Sobre todo son trabajos realizados en las conocidas como redes terciarias de gestión de biomasa: caminos y vías forestales, devasas, franjas auxiliares de las pistas y cortafuegos.

Desde Medio Rural apuntan que estas ayudas pretenden incidir en el refuerzo de la prevención, haciendo un mayor uso de la tecnología e incrementando la formación para mejorar la capacidad de respuesta frente al fuego. En este sentido, cobran especial relevancia las actuaciones destinadas a la gestión de la biomasa y la creación, conservación y mejora de infraestructuras preventivas que reduzcan la continuidad de vegetación. Esto es algo que ya recoge el propio Pladiga en sus directrices al incluir la silvicultura preventiva y la creación de infraestructuras de defensa de incendios como elementos fundamentales de la estrategia.

De hecho, para la resolución de estas ayudas se aplica un baremo en el que se prioriza el interés preventivo y su incidencia territorial. Entre otros aspectos, se valoran el estar en un área de especial riesgo de incendios, la superficie forestal de la entidad solicitante o el número de comunidades que integran la agrupación forestal.