Caballos de pura raza gallega se unen a la lucha contra el fuego en los montes de Leiro
FORESTAL
Los animales se suman al rebaño de cabras en una apuesta por la gestión sostenible
04 sep 2026 . Actualizado a las 16:25 h.Desde esta semana, el monte Corniño, en Leiro, cuenta con unos nuevos y peculiares vigilantes. No llevan uniforme ni mangueras, pero su labor será vital para evitar que el fuego devore el paisaje en el futuro. Se trata de un grupo de caballos de pura raza gallega que han sido introducidos en el terreno con una misión muy clara: devorar la biomasa, limpiar la maleza y convertirse en un cortafuegos natural. Esto supone un triunfo para el pastoreo tradicional frente a la amenaza de los incendios.
La introducción de animales en los montes, ayudando a prevenir incendios, está hoy a la orden del día. La comunidad de montes de Leiro, impulsora de esta iniciativa, ya contaba de hecho con un numeroso rebaño de cabras que cumplía con esta labor. Pero detrás de estos animales hay una historia de resistencia vecinal.
Cuando a finales del año pasado expiraron las subvenciones para contratar a los pastores que se encargaban de las cabras, los vecinos dieron un paso al frente y formaron un batallón de voluntarios para mantener a los rebaños preventivos. Hoy, la comunidad sigue sin personal asalariado, por lo que son los propios miembros de la directiva, respaldados por esta red desinteresada de vecinos, los que asumen el trabajo diario para garantizar el bienestar de los animales y los que se encargarán también de velar por los nuevos caballos que acaban de llegar.
Ahora, a través de un convenio de colaboración con la Asociación Pura Raza Cabalo Galego, las cabras tienen nuevos compañeros que, desde este miércoles, ya cuidan de las tierras. El presidente de esta entidad, Xacobo Pérez Paz, que lleva años apostando por la conservación de las razas autóctonas y apoyando iniciativas en las que los animales se emplean como herramienta forestal, trasladó él mismo en persona a los ejemplares hasta Corniño. En la recepción también estuvo presente Rafa Saco, presidente de la Plataforma pola Defensa do Monte, entidad pionera en esta experiencia.
Mes de máximo riesgo
La llegada de esta caballería responde a una necesidad de primer orden. Septiembre es un mes de máximo riesgo en la zona, ya que toda la vegetación que creció con las lluvias del invierno se encuentra ahora completamente seca y lista para arder. La estrategia de la comunidad de montes es utilizar a estos animales para crear un paisaje mosaico. Al limpiar el terreno, el ganado rompe la continuidad de las masas forestales, lo que ayuda a variar la velocidad del fuego en caso de incendio y facilita enormemente las labores de extinción.
Ánxela Miguéns, presidenta de la entidad rianxeira, habló en nombre de todos los miembros y destacó el hito que supone esta nueva incorporación: «O acordo coa Asociación Pura Raza Cabalo Galego vén reforzar a nosa aposta polo emprego dos animais como ferramenta para o control da vexetación. Grazas a todas as persoas que fixeron posible que este proxecto sexa hoxe unha realidade. Seguimos traballando polo monte».
Los cierres ganaderos instalados en el monte son fundamentales para guiar el pastoreo y proteger a los nuevos animales. Todo esto ha sido posible gracias al cofinanciamiento del Fondo Europeo Agrícola de Desenvolvemento Rural, en el marco del Plan Estratéxico da Política Agraria Común, con la participación de la Xunta. Además, la comunidad de montes de Leiro fue beneficiaria de una subvención de la Deputación da Coruña destinada a la mejora de las instalaciones ganaderas existentes.
