La iniciativa de Arcea Xestión de Recursos Naturais plantea medidas en áreas de producción forestal
26 may 2026 . Actualizado a las 01:26 h.La empresa Arcea Xestión de Recursos Naturais, con sede en Vigo, ha puesto en marcha un proyecto para mejorar la conservación de los murciélagos en montes sometidos a explotación forestal. La iniciativa, financiada por Ence dentro de su plan social, busca introducir medidas concretas en la gestión del territorio para favorecer a estas especies protegidas, muy dependientes de la vegetación y de la disponibilidad de refugios.
El trabajo se centra en quirópteros asociados a hábitats forestales, al menos once especies presentes en Galicia, muchas de ellas ligadas a huecos de árboles. El objetivo es definir actuaciones prácticas que permitan compatibilizar la actividad forestal con la conservación de la biodiversidad. Entre las medidas en estudio figuran la mejora de la disponibilidad de refugios —tanto naturales como artificiales—, la creación de corredores de desplazamiento y la garantía de zonas donde los animales puedan alimentarse y beber.
En Vigo ciudad, al menos tres especies están plenamente adaptadas al entorno urbano: el murciélago común, el hortelano y el orejudo gris. Estos animales encuentran refugio en edificaciones, «debajo de tejas o dentro de fallados», y utilizan estas estructuras como punto de descanso durante el día. Por la noche se desplazan por la ciudad en busca de alimento y pueden verse en calles, parques y zonas arboladas. «Siempre buscan sitios donde haya alimento», explica el doctor en Biología Francisco Arcos, en referencia a la abundancia de insectos en áreas con vegetación.
En los montes del municipio y su entorno pueden aparecer otras especies, como el murciélago pequeño de herradura, el grande de herradura, algunos ratoneros, el murciélago ibérico o el de Alcathoe, aunque su presencia depende en gran medida de la calidad del hábitat y de la existencia de refugios naturales. En este sentido, Arcos señala que O Morrazo presenta una mayor diversidad porque conserva carballeiras, un tipo de bosque que no se da en el área de Vigo y que permite la presencia de especies más exigentes, como la barbastella, el nóctulo pequeño o distintos murciélagos forestales.
Todas las especies de murciélagos están estrictamente protegidas en Europa por su valor ecológico. «Todos los murciélagos consumen insectos», recuerda Arcos, lo que los convierte en aliados clave en el control de plagas que afectan tanto a cultivos agrícolas como forestales. Este papel resulta especialmente relevante en paisajes productivos, donde la presión de insectos puede tener impacto económico.
Sin embargo, uno de los principales problemas para su conservación es la falta de información sobre sus poblaciones. «Es muy difícil saber cuántos hay», señala el biólogo, debido a que muchas especies no se concentran en cuevas y se refugian de forma dispersa en árboles o edificaciones, lo que dificulta su conteo.
El proyecto contempla un trabajo de campo en un monte piloto, aún sin concretar, donde se evaluará la presencia de especies, su actividad mediante registros acústicos y la evolución del hábitat en las últimas décadas. A partir de este análisis se elaborarán propuestas de gestión aplicables a otros montes con características similares.
El foco se sitúa en los cultivos forestales, donde los ciclos de corta eliminan periódicamente la vegetación. «Cada cierto tiempo se corta todo y quedan grandes superficies sin vegetación», advierte Arcos, lo que reduce de forma drástica los recursos disponibles para los murciélagos. En estos escenarios, la ausencia de árboles maduros limita la existencia de refugios y afecta a su capacidad de supervivencia.
La iniciativa busca determinar «en qué medida dentro de la gestión forestal podemos introducir algún tipo de medida que favorezca a los murciélagos», de forma que estas actuaciones sean compatibles con la economía.
