Monodosis por árbol: el modelo gallego que revoluciona la nutrición forestal

M.C. REDACCIÓN

FORESTAL

La bolsa en la que se han combinado los nutrientes se echa a unos diez centímetros del plantón y luego se pisa
La bolsa en la que se han combinado los nutrientes se echa a unos diez centímetros del plantón y luego se pisa

Fertiveo, desarrollado por Viveros Mañente, busca garantizar un desarrollo radicular y estructural más homogéneo en las plantaciones

16 mar 2026 . Actualizado a las 10:34 h.

Cuando un suelo tiene hambre, difícilmente es capaz de alimentar un árbol. Eso es lo que ocurre en muchas zonas de Galicia, donde el cultivo durante décadas de la misma especie ha ido restando fertilidad al terreno. Abonarlo para que los plantones tengan alimento suficiente para formar su raíz, primero, y para lograr un mayor desarrollo del tronco y las hojas, después, es un paso fundamental a la hora de poner en marcha nuevas plantaciones. El problema es cómo saber que la cantidad de nutrientes como fósforo, nitrógeno o boro que se aporta en el momento de realizar la plantación es el adecuado en función de la especie y tipo de suelo. Para sortear este obstáculo y sacar de la incertidumbre en la que quedan sumergidos los propietarios forestales que encargan la plantación a terceros, la empresa gallega Viveros Mañente ha desarrollado un modelo de nutrición basado en la estandarización de la dosis por planta. Todo perfectamente formulado en el interior de una pequeña bolsa que se pisa a unos diez centímetros de la planta. El objetivo, como explican desde Mañente, «no es únicamente aportar nutrientes, sino introducir un método que reduzca la variabilidad entre plantas y permita verificar qué se ha aplicado y en qué cantidad».

Bautizado como Fertiveo su modelo está disponible para el sector forestal, pero también se prepara para dar el salto a sectores como el vinícola y cafetero. Este modelo de abonado individualizado, según añaden desde la empresa, permite saber qué recibe cada árbol y reduce la dependencia de la experiencia individual de cada operario.

Porque el modelo de abonado forestal tradicional, como dice Enrique Candia, de Viveros Mañente, se basa en la aplicación manual por parte del mismo operario que planta los plantones en el monte. «Muchas veces vemos que en las plantaciones no se realiza un abonado homogéneo, lo que produce unas diferencias brutales; pero es que además el propietario desconoce cuánto abono le han puesto en cada plantón», explica. De ahí que el gran problema, como añade, es que la cantidad aplicada depende en gran medida del trabajador, el terreno o los condicionantes de momento, lo que deriva en un alto índice de variabilidad en la cantidad de abono por planta, la falta de uniformidad entre árboles, la ausencia de trazabilidad o la dificultad para evaluar si los resultados obtenidos se deben realmente al manejo nutricional.

En principio el modelo está aplicándose al sector forestal. En concreto, han elaborado soluciones estandarizadas e individuales para plantaciones de eucalipto, pino o frondosas. Para la fase de plantación estas monodosis se han formulado con fósforo y calcio, complementándose con micronutrientes como boro y zinc. El objetivo, como explican desde Fertiveo, es favorecer el desarrollo radicular y la correcta implantación del árbol. En este sentido, añaden que la aplicación localizada permite concentrar el nutriente en la zona de absorción, reduciendo pérdidas por lixiviación o dispersión superficial.

Pasados entre 12 y 24 meses desde la plantación de los árboles, la empresa ha desarrollado también un paquete específico de mantenimiento en el que el objetivo es mantener un equilibrio entre nitrógeno, fósforo y potasio porque de lo que se trata es de promover la formación de las hojas y un crecimiento estructural del tronco. «En esta etapa, una nutrición homogénea ayuda a reducir diferencias de vigor entre individuos», según explican desde Fertiveo. Después también puede aplicarse boro. Su papel, como añaden, es el de dar estabilidad estructural. Por tanto, en condiciones de estrés térmico o hídrico, una correcta nutrición puede mejorar la capacidad adaptativa de la planta.

Tras haber logrado estandarizar este abonado para el sector forestal, un nuevo paso será aplicarlo en vides, frutales.... El objetivo será el mismo, reducir la variabilidad entre plantas para facilitar la evaluación técnica del manejo nutricional.