Certificación forestal, «un salvoconducto» para allanar el camino al monte gallego

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Los representantes de las empresas pioneras en certificación forestal recibieron un reconocimiento
Los representantes de las empresas pioneras en certificación forestal recibieron un reconocimiento PEFC Galicia

Representantes del sector forestal de Galicia reivindican en una jornada organizada por PEFC Galicia el valor de este sello y reconocen la labor de las empresas que fueron pioneras en certificar en Galicia

17 dic 2025 . Actualizado a las 17:12 h.

¿Qué puede ganar un monte que obtiene de forma voluntaria una certificación forestal que avala que los bosques son gestionados de forma sostenible? ¿Qué puede ganar un aserradero con un sello que avala que los productos forestales —desde la madera al papel, una caja de cartón o la ropa— proceden de uno de estos bosques? Mucho. Eso es lo que fueron deslizando los participantes en la jornada Esenciais #OValorDo Compromiso, organizado este martes en Santiago por PEFC Galicia. En el foro se destacó algo que no es para nada ajeno a la primera revisión del Plan Forestal de Galicia, Cara a Neutralidade Carbónica: Es el papel que juegan los bosques en la sociedad como espacios en los que ha de combinarse en perfecto equilibrio la sostenibilidad económica, social y medioambiental y que van mucho más allá de ser meros elementos fijadores de carbono o generadores de madera. Y por eso, como dice uno de los principios rectores del Plan Forestal, es necesario «garantizar la actividad forestal productiva compatible con la biodiversidad, que conserve y aumente, en la medida de lo posible la presencia en el monte de masas autóctonas de Galicia, apostando por los sistemas existentes de certificación forestal como garantizadora de los tres pilares básicos de la sostenibilidad (económico, ambiental y social) a través de una gestión forestal profesionalizada».

Y se marca un objetivo de monte ideal para el 2040: 850.000 gestionadas bajo alguno de los instrumentos de ordenación que se recogen en el documento, de los que al menos 650.000 hectáreas dispongan de certificación forestal. Serviría cualquiera de los modelos reconocidos a nivel internacional. Y solo en PEFC, como explicó el director xeral de Planificación Forestal de la Consellería do Medio Rural. José Luis Chan, durante su intervención en la primera de las mesas redondas de la jornada en Galicia ya hay «unhas 508.000 hectáreas amparadas baixo este selo». El dato muestra que Galicia va por el buen camino [el objetivo para el 2035 era tener 500.000 hectáreas certificadas], pero tiene que hacer mucho más: «Non debemos de quedar só co selo, hai que trasladar o que supón o selo», explicó el director de la Axencia Galega da Industria Forestal (XERA), Alfredo Fernández Riós, en la misma mesa, en la que también estaba el presidente de PEFC Galicia, Enrique Valero.

Fue precisamente en «ese faladoiro» en el que también se puso sobre la mesa que el certificado PEFC no tendría que ser un objetivo para pasar a ser un instrumento para simplificar todas las tramitaciones administrativas y nueva legislación que ha de afrontar el sector forestal. En definitiva, convertirse en «un salvoconducto» para solventar de un modo más ágil todas esas exigencias.

Pero también se habló de realizar un mejor aprovechamiento de esos espacios, que en Galicai en su mayoría son privados. Una fórmula es que los propietarios del monte puedan cobrar por los servicios ecosistémicos o de protección del suelo que prestan esos bosques al conjunto de la sociedad.

Otra de las cosas que se deslizaron en la segunda mesa fue lo complicado que resulta para un particular, por no decir que imposible, certificar un monte. Algo que han conseguido tanto el monte de A Panda da Dá, en As Pontes; la comunidad de montes veciñais en man común (CMVMC) de Baroña, en Porto do Son; la CMVMC de Xinzo, en Ponteareas; y la CMVMC de Areas, en Tui. Cada uno de ellos estuvo representado por el representante forestal de VETA (Finsa), Carlos Iglesias; el presidente de la comunidad de Baroña. Ovidio Queiruga; la administradora de la de Xinzo, Carmen Boente; y el responsable de la CMVMC de Areas, Manuel Pereira. Allí hablaron de cómo han ido diversificando las actividades del bosque con usos que van desde la obtención de la madera a la plantación de pino taeda, o la gestión de la biomasa con animales o la puesta en marcha de ideas como la producción de shitake.

La mesa final fue para reunir a las empresas pioneras en Galicia en la certificación forestal. Allí estaban la coordinadora del Grupo Galego de Cadea de Custodia, Yésica Pazos; la responsable de Maderas Romero Cambeiro S.L., Verónica Castro; la gerente de Maderas Pérez Giménez S.L; y director de Hermanos García Rocha S.L., Benito García. Y una de las cosas en las que estuvieron de acuerdo es que el sello, algo que trataron de conseguir en su día porque era algo que demanda el mercado, es un «activo comercial» para las empresas a la hora de ofrecer sus productos en Galicia y mucho más allá.

Por otra parte, un momento central de la jornada fue la entrega de reconocimientos a las empresas que impulsaron el Grupo Gallego de Cadena de Custodia, que este año cumple 20 años. PEFC Galicia quiso destacar así el trabajo colectivo de un modelo pionero que facilitó el acceso a la certificación a numerosas pymes del sector, contribuyendo a su competitividad y al consumo responsable de madera certificada.

De ahí que además del propio Grupo Gallego de Cadena de Custodia, fueron reconocidas Maderas Hermanos Castro, S.L.; Rogelio Piñeiro Vázquez e Hijos, S.L.; Explotaciones Forestales del Noroeste, S.A. (EXFORES); EXFOPINO, S.L.;Maderas Pérez Giménez, S.L.; Maderas Ojea, S.L.; Maderas Romero Cambeiro, S.L.; y Maderas Hermanos García Rocha, S.L.

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