Empieza la retirada de los mil castaños quemados en el souto de Vilar

Carlos Cortés
Carlos Cortés MONFORTE / LA VOZ

FORESTAL

Esta aldea fue la que sufrió las peores consecuencias del gran incendio de julio del 2022 en la Serra do Courel

17 dic 2025 . Actualizado a las 14:57 h.

Han tenido que pasar tres años, pero por fin está ya en marcha la retirada de los árboles quemados en el souto de Vilar do Courel. Este pueblo fue el que sufrió las peores consecuencias del incendio del 2022, que carbonizó 11.100 hectáreas en la Serra do Courel, la mayor parte de ellas en el municipio de Folgoso y el resto en A Pobra do Brollón, Quiroga y Samos. En Vilar estaban prácticamente todas las 19 casas que ardieron en aquel incendio y también fue el único que perdió todos o casi todos los castaños de su souto. Y no era pequeño, que tenía más de mil árboles. El plan es plantar otros nuevos.

Las máquinas ya llevan semanas trabajando en Vilar. Hace meses que está acondicionada una explanada en la carretera de acceso a este pueblo de la parroquia de Vilamor. Esa explanada todavía está vacía, pero ya hay amontonada una considerable cantidad de madera más abajo, junto al pequeño campo de la fiesta que está al lado de las casas. Los vecinos cuentan que para trabajar en la ladera en la que está el souto el personal de Seaga que trabaja sobre el terreno tuvo que cambiar por orugas las ruedas de sus vehículos y con ese método de tracción no pueden subir por la carretera porque destrozarían el asfalto.

En todo caso, la corta no va a ser completa. Los únicos castaños que van ser arrancados de todo son los que hayan quedado inestables. A lo demás les están cortando únicamente las ramas, que son lo único vendible. En castaños tan viejos como los que crecían en Vilar los troncos son huecos y no tienen volumen suficientes como para que la industria maderera pueda sacar provecho de ellos. A los pocos que rebrotaron después del incendio les van a hacer una poda.

Los trabajos de retirada de estos castaños quemados cuestan 275.000 euros, financiados por la Consellería de Medio Rural. El proyecto fue adjudicado el 30 de julio de este año a la empresa pública Seaga y no incluye solo la retirada de la madera. También está prevista la recuperación del souto mediante la plantación de 700 castaños, que serán injertados con variedades tradicionales gallegas.

Trabajar sobre mojado

Emilio Rúa, es uno de los cuatro vecinos que viven todo el año en Vilar y en estos tres años se ha desesperado más de una vez por la lentitud con la que avanzaba el proyecto de recuperación del souto. Quizás por eso ahora ya parece más resignado que enfadado cuando cuenta los trabajos llevan un par de semanas parados. «Non se puxeron a traballar no tempo seco, e parece que hai máquinas que non valen para andar no terreo mollado», explica.

Para llegar a este punto fue preciso superar no pocas dificultades administrativas, relacionadas básicamente con el problema que suponía averiguar quién era exactamente el propietario de cada uno de los árboles. Los cuatro vecinos permanentes de Vilar y todos los demás con propiedades allí pero que viven fuera la mayor parte del tiempo tuvieron que constituir una asociación de dueños de los terrenos del souto. Pero la primera vez hubo problemas administrativos y tuvieron que empezar de nuevo. El caso es que han pasado tres años y cinco meses desde aquel incendio y toda esa madera está todavía en Vilar.

La Consellería de Medio Rural se encarga de la retirada de todas esas toneladas de madera de castaño y después los propietarios tratarán de venderla. Eran muchos árboles, así que la cantidad de madera con la que se van a encontrar es muy importante. Pero está quemada y no está claro si les va a ser fácil venderla o cuanto van a sacar por ella si finalmente lo consiguen. Emilio Rúa tira de optimismo y de humor e insiste en que lo van intentar: «Trataremos de vendela, a ver se polo menos nos dá para organizar unha festa».

Aún quedan pinos

Y es que el monte que está por encima de Vilar, entre el pueblo y el Alto do Boi, es uno de los pocos en los que todavía se puede ver la silueta siniestra de los troncos de pinos carbonizados por aquel incendio. Aquel fuego no dejó ni un solo pino vivo en toda la mitad sur del municipio de Folgoso do Courel.

Toda aquella enorme cantidad de madera de pino fue talada y retirada por empresas madereras en los últimos tres años. Menos los pinos que ardieron en la ladera este del Alto do Boi, la de Vilar, y otro grupo de ellos cerca del pueblo de Seceda. Ninguna empresa se mostró interesada en ir a por ellos en las dos subastas que se llevaron a cabo. La Consellería de Medio Rural tendrá que decidir si los corta ella misma, seguramente para después triturarlos.