La ley de acompañamiento presupuestario de la Xunta para el 2026 no deja de producir sobresaltos para el monte. El penúltimo, una ampliación fallida de la cuota del eucalipto. Al parecer, el PP pretendió introducir una enmienda por la cual los propietarios con montes de eucalipto podían trasladar el 100 % de su superficie en producción a terrenos más fértiles o plantar especies de eucalipto más rentables, bien en otras parcelas ya de su propiedad o adquiridas para ello. Interpretando al presidente Rueda en su defensa del «equilibrio» con el eucalipto: «Es el sustento económico de muchas familias». Un sustento en peligro por dejadez, el descuido genético y los problemas asociados al Eucalyptus glóbulus frente al E. nitens. Argumento, el del presidente, al que necesita sumar el problema de los propietarios de montes a pino, donde a la menor rentabilidad se unen las plagas. Una enmienda fallida que no resuelve los problemas de los propietarios de pinares, que no pueden cambiar su cultivo salvo que compren cuota de eucalipto o vendan «a precio de patacón», su monte.
Un monte arbolado, un millón doscientas mil hectáreas, se reparte en un 50 % para frondosas, el 25 % para pinos y otro 25 % para eucaliptos. Montes con seis millones y medio de parcelas de arbolado y cuatro de matorral que, si antes tenían un propietario decisor ahora, con el abandono del mayorazgo y la partición de herencias, han aumentado los de multipropiedad «sin decisión». Y con ellos los propietarios desconocidos. Situación descrita por dos ingenieros agrónomos, Samuel Costa & Carlos Gómez, en La Voz de Galicia, es más extrema para los montes de Ourense y menos aguda aún en los de Lugo.
Los recuerdos soportan realidades. Y entre estas se recupera O monte é noso, un libro de la asociación interprofesional CIES (Centro de Información e Estudos Sociales), editado por Galaxia. Un monte «noso» que reivindican ahora los propietarios forestales del interior de Lugo por las trabas que padecen para rentabilizarlo. Entonces, años 70, como recoge en el prólogo Cesar Portela, el 70 % de la población vivía en vilas de menos de mil habitantes, y solo un 18 % en ciudades. En ese año 1978 se rodó también un cortometraje con el mismo título, producido por Lorenzo Soler con la fotógrafa Anna Turbau, Luis Álvarez Pousa y Luis Mariño. Un dossier de prensa de aquellos años da cuenta de las movilizaciones por el monte comunal en 1973 en Balea, O Grove, frente a su uso urbanizado. Un monte del común recuperado por la ley de 1968, que invalidaba la incautación municipal de la ley de 1957. A la espera hoy de una gestión rentable de los montes o de su abandono y su quema. Como los incendios de este verano en Ourense con 123.000 hectáreas frente a las casi 14.000 en Lugo, sabiendo que el matorral es monte. O ello cuenta Copernicus, el programa de observación de la Tierra de la UE, en European Forest Fire Information System.
