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Comuneros piden al Gobierno mantener la propiedad de montes pegados a la costa

M.C. REDACCIÓN

FORESTAL

M. Moralejo

Dicen que no se conforman solo con la gestión que les permite el Ejecutivo

18 ago 2021 . Actualizado a las 11:01 h.

Durante la primera quincena de junio, comunidades de montes de Baixo Miño comenzaron a recibir cartas del catastro en las que les notificaba una «subsanación de discrepancia» en la que les comunicaban que las parcelas del monte ubicadas en la primera línea de costa pasaría a manos del Estado. Los comuneros pusieron el grito en el cielo al entender, como explican desde la Organización Galega de Comunidades de Montes, que eso es «unha confiscación encuberta da terra» y manifestaron su disconformidad con el catastro alegando que los montes vecinales, jurídicamente hablando, no pueden tratarse como si fueran de titularidad privada y, por tanto, deben continuar en el catastro como montes comunales indivisibles.

Además tocaron a las puertas del Ministerio de Transición Ecológica para y el Reto Demográfico para reclamar la propiedad de esas partes del monte ubicadas en zonas de dominio público marítimo terrestre de protección de costas porque, de pasar a manos del Estado, el monte quedaría dividido. Esa servidumbre en terreno rústico tiene un límite de 100 metros que en algunos casos puede ampliarse hasta los 200.

Sobre el asunto, el departamento que dirige Teresa Ribera explica que «se puede dar continuidad a la gestión, como así ha sido en las últimas décadas, siempre y cuando no se haga un uso privativo ni se desarrollen actividades peligrosas en el lugar». Es decir, los comuneros podrían continuar realizando aprovechamientos forestales en esas parcelas, pero no acceder a la propiedad.