El lujo se viste de madera

Bombones Fina Rei, Mel Labrega y Gurung son tres empresas que han elegido este material para presentar sus productos más delicatesen


redacción / la voz

Es el embalaje de un producto lo que nos lleva a fijarnos en él y lo que, en ocasiones, provoca que nos animemos a comprarlo. Por eso, cada vez más, las empresas cuidan la apariencia exterior de sus elaboraciones, sobre todo, la de las gamas más altas. Hasta ahora, uno de los materiales más utilizados para vestir a los alimentos era el plástico. Pero el impacto negativo que este material tiene en el medio ambiente está provocando que nazcan opciones más sostenibles. Una de ellas es la madera. Es reutilizable, reciclable y apenas deja huella en el medio ambiente. Y, a mayores, está considerada como una opción de lujo, que da prestigio a todo lo que guarda en su interior. ¿Qué más se le puede pedir?

«Celebrábamos os 50 anos da empresa e estamos buscando algo especial para conmemoralo», explica Marcos Mosquera, de Bombones Fina Rei. «Estou preparando outra marca, unha máis delicatesen, e quería darlle outra estética», añade Xavier Sotelo, de Mel Labrega. «Teníamos dificultades para hacer publicidad en el punto de venta porque todos los materiales eran o de mala calidad o de plástico. Y nosotros queríamos que fuera sostenible», añade Álvaro Rodríguez, de Gurung, el primer aperitivo a base de una bebida fermentada de miel. Con estos argumentos bajo el brazo, estas tres empresas se lanzaron a diseñar nuevos envases utilizando la madera como materia prima. Lo hicieron animadas por la línea de ayudas Utilizamadeira, convocadas por la Axencia Forestal de Galicia (Xera) con el objetivo de promocionar el uso de este material en los envases. Todas coinciden en que el resultado ha sido espectacular y en que la presentación de sus productos ha ganado puntos.

Medio siglo llevan en la empresa Fina Rei elaborando sus bombones en Allariz. Y, aprovechando que el producto iba a salir al mercado coincidiendo con el Día de la Madre, decidieron elaborar una edición muy especial de sus bombones. «¿Qué se lle regala a unha nai? Pois bombóns e flores», cuenta Mosquera. Por eso los chocolates de este producto se elaboraron con pensamientos, que son unas flores comestibles. Para vestir esta nueva propuesta eligieron la madera, una caja troquelada que se podía volver a rellenar con más bombones cuando se acabara. «O envase era moi orixinal, estaba troquelado. E a verdade é que chamou moito a atención, gustoulle moito á xente», cuenta. Explica que una de las filosofías de su empresa «é escapar do plástico porque queremos ser o máis ecolóxicos posibles. O envase de madeira é moi orixinal e se pode volver usar para outras cousas», añade. En esta empresa están dispuestos a volver a apostar por la madera para presentar sus productos más especiales.

Un envase para la miel

Mel Labrega tiene un proyecto para comercializar su mielato de carballo, «un mel que, para min, é o máis especial», explica Xavier Sotelo. Para presentar este nuevo producto, «xa tiña visto o da madeira, pero subíase de presuposto». Así que, cuando vio las ayudas de Xera no se lo pensó dos veces. «Dálle outra estética ao produto e, ademais, para facer envíos está moi ben porque case non tes que empaquetalo e coa nova marca queríamos tentar vender máis fóra, que fora un produto delicatesen. A caixa de madeira é un plus», añade. Su proyecto inicial, de diseñar un envase hexagonal, no pudo salir adelante. «Como era a primeira vez que o facía decidín probar algo máis sinxelo. No vidro si que hai botes de todo tipo, pero en madeira son máis clásicos», cuenta. Sotelo está encantado con el resultado. «Gústame como queda todo, A caixa é moi bonita e amóldase moi ben», sostiene. En su opinión, la madera «dálle un toque de elegancia e é un material máis duradeiro. Esperemos agora que lle guste ao cliente», explica. Y es que la nueva miel no saldrá al mercado hasta después del verano, cuando se recoja la nueva cosecha.

En Gurung tienen también un producto gourmet, el primer aperitivo del mundo a base de una bebida fermentada de miel. Y querían presentarlo por todo lo alto en los puntos de venta, además de que buscaban materiales sostenibles, en línea con la filosofía de la empresa. «Queríamos escapar un poco de esos materiales de poca calidad que hay y usar uno que pudiese ser reciclable y aguantase en el tiempo», relata Álvaro Rodríguez. Pretendían, además, incorporarle nuevas tecnologías, como un código QR, y hacerlo más sensorial, «que pudiese percibirse la fragancia del producto». Ahora, están encantados con el resultado. «Nos gustaba mucho la idea de que fuera algo más disrruptivo, en sintonía con la marca, y que llamara la atención», explica. Al expositor le abrieron una ventanas laterales mediante listones de madera y le colocaron luces led de bajo consumo. «La única dificultad que nos encontramos es que el diseño está todo hecho a mano, pero el resultado es una pasada. Hemos cumplido todos los retos que queríamos», sostiene. Porque la madera es ya una alternativa para vestir de lujo los productos alimentarios gallegos.

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