Los polígonos cortafuegos tendrán una superficie media de 100 hectáreas

La normativa permitirá a la Xunta explotarlos si no encuentra gestores


ourense

Una de las apuestas de la Consellería de Medio Rural para luchar, desde la recuperación de los montes, contra los incendios forestales da sus primeros pasos en Galicia. Amparada en la futura Ley de Recuperación de Terra Agraria de Galicia, que está en tramitación en el Parlamento, empiezan a ponerse sobre la mesa los polígonos cortafuegos en la comunidad. La Xunta anunciaba que el primero de ellos estará en el municipio ourensano de A Arnoia. Tendrá sesenta hectáreas y permitirá recuperar viñedos para que sean explotados dentro de la Denominación de Origen Ribeiro.

Inés Santé, directora xeral de Desenvolvemento Rural, explica que estas herramientas están «orientadas a minimizar el riesgo de incendios creando discontinuidades de la biomasa». Asegura que la elección de los lugares en que se ubicarán seguirán criterios técnicos y que para ello se ha puesto en marcha un equipo que está dirigido desde el Centro de Investigación Forestal de Lourizán (Pontevedra). A nadie se le escapa que para determinar la ubicación el principal criterio será el del riesgo de que se produzcan incendios forestales por el abandono de la masa forestal. Y en ese sentido, no es casual que los polígonos cortafuegos que dan sus primeros pasos estén ubicados en la provincia de Ourense. La previsión que maneja la Consellería de Medio Rural es que al anunciado de A Arnoia le sigan otros dos en zonas que recurrentemente sufren fuegos cuando llegan los meses de verano. Así, las áreas de Monterrei-Cualedro y el Xurés-Macizo Central son los próximos objetivos que se marca la administración para desarrollar esta herramienta contra el fuego.

¿Qué características tendrán estos polígonos? Inés Santé señala que cada caso se analizará en particular y que dependerá mucho de las características de cada zona. «Se plantea una superficie media de 100 hectáreas, que entendemos que es suficiente para conseguir esa ruptura en la continuidad de la biomasa», señala.

Sobre el tipo de explotación que se elegirá para los terrenos que se incluirán dentro del polígono cortafuegos, las opciones van desde la recuperación de viñedos elegida en el caso de A Arnoia hasta pastizales o la plantación de especies más resistentes como puede ser el souto. «El objetivo es apostar por antiguos usos agrícolas de cada zona, pero no tiene porque ser evidentemente en todos los sitios el mismo», señala la directora xeral de Desenvolvemento Rural.

El proceso para desarrollar el polígono cortafuegos se inicia con la adquisición de los terrenos por parte de la Consellería de Medio Rural. En el caso de A Arnoia se trata de parcelas de titularidad municipal, por lo que es más sencilla su ejecución. En caso de que sean fincas privadas, la administración abre un plazo para que los dueños puedan optar por explotarlas o directamente las vendan. Una de las principales trabas que puede tener la Xunta para el desarrollo de estos polígonos es el de encontrar al propietario original de cada parcela. Si se da ese caso se activará el proceso de investigación de propiedad de la finca que está tipificado y se abriría la posibilidad de que pasase a formar parte del Banco de Terras.

El siguiente paso tiene que ver con el proceso de libre concurrencia para realizar la gestión, de los terrenos. Entre los baremos para seleccionar a los arrendatarios estará el económico, pero no será el único ya que entrarán en juego otros criterios como el de apostar por gente joven o por la agricultura ecológica.

De acuerdo con el borrador de la ley de recuperación agraria de Galicia, el supuesto del polígono cortafuegos es el único que contempla la posibilidad de que si no se presenta ningún candidato para gestionar los terrenos, pueda realizarse directamente ese aprovechamiento desde la administración. «En ningún caso se habla de expropiación, sino de explotar las fincas que se hayan adquirido y para las que no haya gestores disponibles», matiza Inés Santé.

Plazos

La previsión que manejan desde la Consellería de Medio Rural es que la nueva normativa que permite desarrollar los polígonos agroforestales, donde se incluyen los cortafuegos, se apruebe en el Parlamento de Galicia en el mes de mayo.

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