Galicia usa la genética para blindar sus árboles contra enfermedades y  plagas

Medio Rural destina 1,4 millones de euros para la obtención de materiales forestales de reproducción de las principales especies que pueblan el monte gallego


redacción

Son superárboles. Crecen a partir de plantas o semillas seleccionadas genéticamente para poder hacer frente a los obstáculos que puede deparar a los de su especie el cambio climático. Desde la llegada de plagas al desembarco de enfermedades hasta ahora propias de otras latitudes. Las semillas de alta calidad genética de las que brotan las plantas que luego acabarán dando sombra en los montes de la comunidad están desarrolladas en las 16 huertas públicas que hay repartidas en más de 48 hectáreas de terreno dependiente de la Dirección Xeral de Planificación e Ordenación Forestal, de la Consellería de Medio Rural. Y también hay superárboles que son descendientes de una estirpe de plantas madre de roble que crecen en otros tres campos públicos repartidos en los concellos de Santa Comba, Chantada y Trasmiras. Municipios diferentes con climas distintos. De todos esos huertos sale en la actualidad el material genético para cubrir la demanda de especies como pino del país (pino pinaster), abeto douglas, (psedotsuga menzies), o pradairo (acer psudoplatanus).

Ahora para continuar trabajando en la obtención de todo ese material forestal de reproducción y mejora genética de especies que pueblan el monte gallego, la Consellería de Medio Rural destinará durante los ejercicios 2021 y 2022 en torno a 1,4 millones de euros. Es lo que recoge el informe realizado por ese departamento de la Xunta y revisado este jueves por el Consello del Gobierno gallego, un documento en el que se detallan los principales trabajos de plantación y reproducción que se están realizando en Galicia para obtener esos superárboles a partir de plantas de alta calidad genética.

De hecho, para avanzar hacia el modelo de monte especificado en la primera revisión del Plan Forestal de Galicia 2021-2040 Cara á neutralidade carbónica, como explican desde Medio Rural, es necesario reforzar la producción de coníferas y de frondosas de especial interés. Para ello, se pondrán en marcha cinco nuevos huertos de pino para garantizar la conservación de su germoplasma y poder suministrar de semillas o frutos de calidad a los principales viveros registrados. Concretamente pondrán en marcha dos nuevos huertos cualificados en pinus radiata, uno en pino pinaster, específico para plantaciones en el interior de Galicia, y dos de pinus pinaster con familias resistentes a la plaga del nematodo. También se está testando las procedencias de pino albar (pinus sylvestris) más aptas para las zonas de montaña de las provincias de Lugo y Ourense. Y con la colaboración de la Fundación Paideia y con el Centro de Investigaciones Forestales de Lourizán están trabajando en técnicas para la reproducción in vitro de carballo y cerezo. Estas son dos de las especies que actualmente la industria del aserradero tiene que comprar fuera al no haber suficiente materia prima de calidad en la comunidad.

. De hecho, estos huertos cubren en la actualidad la demanda de especies como pino del país (pino pinaster), abeto douglas, (psedotsuga menzies), o pradairo (acer psudoplatanus).

El año pasado salieron de los montes gallegos más de 9,135 millones de metros cúbicos de madera —5,4 millones de eucalipto y 3,3 de coníferas— con los que los dueños del monte facturaron más de 222,5 millones de euros, 20,8 millones menos que el año anterior. Porque aunque las cortas de madera se mantuvieron más o menos estables en relación al año anterior —solo 315.360 metros cúbicos menos en el 2020, de los que 152.740 eran de eucalipto—, el descenso en el precio medio de esta última especie está detrás de ese descenso de facturación. Del entorno de los 33 euros por tonelada en monte que se pagaban de media hace poco más de un año, ha bajado al entorno de los 28.

De hecho, los datos estimados que maneja la Asociación Forestal de Galicia muestran como la facturación de eucaliptos pasó de 175,6 millones de euros en el 2019 con 5,6 millones de metros cúbicos cortados de esta madera a 157,4 millones de euros este año con 5,4 millones de metros cúbicos. En el caso del pino, los propietarios obtuvieron unos ingresos de 65,1 millones de euros con 3,3 millones de metros cúbicos de coníferas cortadas, mientras que en el 2019 facturaron 67,7 millones de euros con 3,4 millones de metros cúbicos.

Los datos también muestran las comarcas en las que la madera está claramente consolidada como un motor económico fundamental para los hogares. El año pasado fueron los propietarios de Bergantiños-As Mariñas coruñesas los que más dinero movieron, unos 31,2 millones de euros de ingresos por cortas de madera; seguidos de los dueños de monte de las comarcas de Ferrol-Ortegal, con 29,7 millones, y de A Mariña lucense, con 29,6 millones. La segunda de estas áreas es la que domina la facturación cuando se habla de eucalipto —27,2 millones de euros— por delante de A Mariña, con 26,2 millones. En el caso del pino es la comarca de Lugo-Sarria la que sacó un mayor rendimiento económico a esta especie, 11,6 millones de euros; seguida de A Terra Chá, con 7,3 millones o Ancares, con 6,2 millones. Desde la Asociación Forestal de Galicia apuntan que en el caso de las frondosas caducifolias resulta mas complicado realizar unos cálculos fiables porque implican menos de un 3 % de las cortas comerciales, dedicándose mayoritariamente a leña.

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