Hongos para mejorar la gestión del suelo en montes afectados por incendios

El proyecto Life Reforest desarrolla un método que reduce el tiempo de regeneración y frena el arrastre de tierra


redacción

Recuperar el suelo tras un incendio es uno de los grandes retos a los que se enfrenta una comunidad como Galicia, en la que la superficie forestal ocupa poco más de dos millones de hectáreas, de las que un 70 % están arboladas. Más allá de regenerar su calidad orgánica, también resulta importante evitar el arrastre de tierra que aceleran las lluvias tras un fuego. Ahora un nuevo método basado en el uso de hongos que crecen en un tecnosuelo (elaborado en base a restos orgánicos estabilizados) y que se colocan en una especie de mangas tubulares de material biodegradable, trata de frenar el problema.

Es en lo que trabaja el proyecto Life Reforest, un programa europeo liderado por el Centro de Investigación Tecnológica Multisectorial (CETIM), en el que están también como socios las empresas Hifas da Terra, TEN Tecnosuelos e Indutec Ingenieros; el Centro de Investigación Medioambiental y Marina (CESAM) de la Universidad de Aveiro en Portugal, la Asociación Forestal de Galicia (AFG) y la Asociación Forestal portuguesa (Forestis). «Lo que pretendemos es mejorar la gestión del suelo tras un incendio para poder rehabilitarlo antes. El uso de hongos no solo reduce el tiempo que tarda el suelo en regenerarse, cuando crecen también ayudan a asegurar, evitando que el agua lo arrastre y acabe llegando a zonas de marisqueo o acuíferos», explica el doctor en Ingeniería agrónoma e investigador senior de CETIM. Julio Fierro. En este sentido, el objetivo del proyecto es mitigar hasta un 70 % la erosión y la pérdida de terreno, además de abaratar hasta un 25 % los costes de aplicación de las soluciones existentes.

Ahora están poniendo en práctica el método en montes de Pazos de Borbén y Aveiro

Hace cinco meses, en octubre del año pasado, el grupo de investigadores terminó la fase de laboratorio e inició la validación de este método en 200 metros cuadrados de superficie quemada en Galicia y Portugal. Las mangas fueron colocadas, concretamente, en los montes vecinales de Nespereira, en el concello pontevedrés de Pazos de Borbén, y también en los montes de Albergaria, en Aveiro (Portugal).

Las mangas, rellenas de semillas de especies autóctonas mezcladas con compost en el que se ha inoculado los hongos, fueron colocadas en esos terrenos a modo de barrera para evitar el deslizamiento de la tierra. Estos recipientes biodegradables hacen que la cubierta vegetal pueda recuperarse antes gracias al rápido desarrollo del micelio de los hongos. Al mismo tiempo, añaden desde Life Forest, minimiza hasta 2,5 veces la velocidad y la contaminación provocada por el flujo de las escorrentías.

Por otra parte, este micotecnosuelo ayuda a la infiltración de agua, además de proporcionar nuevos nutrientes al suelo arrasado por el fuego. Por no hablar que las semillas acelerarán la restauración del pinar ardido en Galicia y del eucaliptal que se perdió en la zona de Portugal donde se está desarrollando el plan piloto.

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