Investigan si Galicia podría surtir con barricas de roble del país a sus bodegas

Adriana Conde, del grupo BioModem, trabaja además en averiguar qué proporción deberían tener los toneles


redacción

Hace cuatro años representantes de la destilería irlandesa Jameson de Irish Distillers, perteneciente a la multinacional francesa Pernord Ricard, se pasearon por las carballeiras lucenses en busca de madera para las barricas donde madurar sus espirituosos. Sabían lo que buscaban porque no era la primera vez que gallegos y gaélicos unían fuerzas para lograr un producto excelente. De hecho, esta multinacional lleva años usando carballos gallegos para madurar su whisky. Sus cualidades: el olor y el sabor que aporta la madera de estos árboles al licor.

No cabe duda de que las barricas son algo más que un recipiente. La madera con la que se construyen aportan polifenoles, taninos hidrolizables y compuestos volátiles al producto que conservan. Todo gracias a distintos procesos físico-químicos que, al final, aportan su pequeño grano de arena a la calidad del vino o del whisky. Partiendo de esa base, Adriana Conde, investigadora en el grupo BioModem de la Escola Politécnica Superior de Ingeniería de Lugo y enmarcada en la Agrupación Estratégica BioRedes, trabaja en la búsqueda de la barrica ideal. ¿Cómo? Aplicando fórmulas matemáticas sobre los distintos tipos de toneles que hay en el mercado para tratar de modelizar las barricas de uso comercial que reúnan los mejores parámetros de calidad.

«As barricas máis comúns nas adegas adoitan ter unha capacidade duns 225-300 litros. Estas barricas fabrícanse nas tonelerías usando fórmulas empíricas tradicionais e o volume que conteñen non é exacto, é dicir, fabrícanse a ollo de bo cubeiro», añade.

Lo que busca ahora es la proporción de la geometría ideal y estandarizar los parámetros de producción. Su trabajo está en marcha.

Pero su labor va más allá de esta línea. La idea de esta joven investigadora es descubrir cuál es el parque tonelero que hay en España y conocer su tasa anual de renovación en las distintas denominaciones de origen que hay distribuidas por todo el país. Su objetivo es determinar la capacidad de Galicia y de todo el noroeste peninsular, donde se concentran las masas de frondosas más importantes de la península, para abastecer a medio y largo plazo a esta industria manufacturera. A juicio de esta investigadora, este es un uso alternativo y respetuoso de la superficie forestal que revalorizaría y protegería nuestro bosque autóctono y su biodiversidad, además de actuar como importante sumidero de carbono atmosférico en favor de mitigar los efectos del cambio climático.

«Fomentando unha boa xestión baixo os criterios da Certificación Forestal, Galicia podería ser unha potencia en producción de madeira para tonelería. Históricamente Francia e Estados Unidos son os principais produtores deste tipo de materia prima, pero dende fai relativamente poucas décadas países do este de Europa como Hungría ou Rumanía veñen xestionando o monte para obter madeira para este uso, o que supón inputs económicos moi importantes en sendos sectores forestais», dice.

Gran potencial

El potencial de la comunidad está sobradamente probado. Basta con ver como grandes destilerías como la propia Jameson confían en los robles gallegos, pero también en sus aserraderos. De hecho, la madera que usan se sierra en Maderbar, una empresa de Baralla y de ahí viaja a Andalucía, donde finalmente se fabrican las barricas y se ponen a punto antes de viajar a Irlanda para envejecer uno de los mejores whiskis del mundo.

Newsletter Somosagro

Recibe todas las semanas la información más relevante del sector primario

Votación
21 votos
Comentarios

Investigan si Galicia podría surtir con barricas de roble del país a sus bodegas