La plaga del castaño llega a todos los rincones de Galicia

Para tratar de frenar su avance, Medio Rural intensificará su guerra biológica al soltar este año 1,6 millones de individuos del parásito Torymus sinensis, su depredador natural, y la solución más eficaz para reducir la presencia del insecto

Al final se han cumplido las peores previsiones, y la avispilla del castaño, un insecto procedente de Asia y que destruye el árbol y sus frutos a una velocidad devastadora, ya se encuentra en todos los rincones de Galicia. Tanto es así, que para Medio Rural se ha convertido en un desafío de primera magnitud. Este año intensificará el combate biológico contra la plaga y está previsto que en el 2019 se liberen 1,6 millones de individuos del parásito Torymus sinensis, su depredador natural, una estrategia que ya ha dado sus frutos en otros países afectados. Esta cifra es el doble que la del año anterior, después de que en el 2018, la Xunta solo pudiese comprar 750.000 ejemplares por la elevada demanda de este insecto que había en el mercado europeo. En el sector productor existe una honda preocupación por los efectos que pueda tener la avispilla en la cosecha del próximo otoño, y  aunque consideran que la Administración gallega se ha tomado en serio el desafío, lamentan que en el Gobierno central no advirtieron del problema que se venía encima. «Hace ya bastantes años que mantuve una reunión con el ministerio en Madrid, en la que les expuse la situación, y a lo que nos exponíamos, y allí un subdirector me dijo entonces que yo era un exagerado; lo recuerdo perfectamente», se lamenta Jesús Quintá, empresario del sector y presidente de la Indicación Xeográfica Protexida Castaña de Galicia

Suelta del insector depredador de la avispilla en castaños de la provincia de Lugo
Suelta del insector depredador de la avispilla en castaños de la provincia de Lugo

Los productores advierten ahora que el reto que se plantea es a medio plazo. Es decir, que se pueda controlar la plaga en un período de entre cuatro y cinco años, como ya sucedió en Japón y China. Se trata, asegura, de un combate muy lento, en el que, poco a poco, se va logrando un equilibrio. El peligro es que, en un año malo, la avispilla puede llegar a afectar a más de la mitad de la cosecha. Al menos eso es lo que dice la experiencia de otros países. «La clave es reducir la presencia en años; en Italia, por ejemplo, estuvieron afectados durante una década, y ese es el principal problema», advierte Juan Fernández, de Castañas Rafael, una empresa de Valdeorras. «En esta comarca, en el 2018, el problema no fue la avispilla, como sí sucedió en otras zonas de Lugo; sin embargo, nosotros sí creemos que se notará bastante en el 2019 y en el 2020», advierte Fernández.

Imagen del nacimiento de una avispilla
Imagen del nacimiento de una avispilla

Hasta el momento, el Gobierno central solo autoriza la suelta experimental y controlada, ya iniciada en el año 2015 y que en el 2016 supuso la liberación de unos 65.500 individuos. En el 2017, visto el avance de la plaga, se solicitó un aumento de las zonas de suelta y un incremento del numero de individuos de Torymus. Entonces se llegó a los 133.000 ejemplares, el doble. Pero en el 2018 hubo que subir hasta las 700.000 unidades, cifra que se doblará a lo largo de este año. El Dryocosmus kuriphilus, nombre científico de la avispilla,  es un insecto himenóptero de la  familia de los cinípidos (avispas de las agallas) que afecta a los castaños. Es originario de China y comenzó a propagarse en 1941 por Japón y en 1963 por Corea. En el continente americano se detectó en 1974 y en Europa en el 2002, en Italia. Posteriormente, se extendió a Francia, Eslovenia, Suiza, Hungría, Croacia, Holanda, Eslovaquia, Alemania y la República Checa. En esta comunidad apareció en el 2014 en focos aislados de Lugo y Ourense, y desde entonces ha ido propagándose hasta convertirse en un serio problema.

A la lucha que se libra en el campo biológico, hay que sumar además todos los trabajos que se llevan a cabo en mejora silvícola y genética. En el Centro de Investigación Forestal (CIF) de Lourizán ya se instaló en el año 2015 un insectario e invernadero para trabajar con plagas y evaluar la tolerancia de distintos materiales al ataque del insecto. Las evaluaciones y análisis estadísticos mostraron que había clones híbridos de castaño más resistentes al ataque de la avispa, algunos de ellos muy empleados en el sector y que son también bien valorados por su resistencia a la tinta. Las 24 variedades tradicionales productoras de castaña evaluadas hasta el momento en Lourizán se mostraron sensibles al ataque de la avispa del castaño. Sin embargo, hubo algunas que mostraron un menor nivel de afectación, y por tanto un mayor nivel de tolerancia, como fue el caso de las variedades Amarilla, Amarelante, Garrida, Negral y Porteliña.

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