La falta de temporeros condiciona la vendimia en Valdeorras
01 sep 2026 . Actualizado a las 19:02 h.No hubo grandes problemas con la climatología salvo por las altas temperaturas que adelantaron la recogida de uva. Pero no hubo tormentas de granizo, ni graves ataques de mildiu, ni tampoco el asedio de las llamas. La vendimia este año en toda la provincia de Ourense estaba llamada a ser tranquila. Y lo está siendo, aunque no siempre resulta fácil. La falta de mano de obra es un lastre que se viene arrastrando desde hace años y que ha llegado a una situación casi insostenible. Esa fue la idea principal que le trasladaron los representantes del sector vitícola en Valdeorras al presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, en su visita a O Barco para ver cómo evolucionan los trabajos de recogida de uva.
El máximo responsable de la administración autonómica escuchó lo difícil que es conseguir personal y cómo eso impide que puedan pensar en crecer. Desde hace años, las bodegas de la zona tienen que recurrir a cuadrillas foráneas para poder llevar a cabo las tareas en el viñedo, pero ni siquiera así resulta fácil conseguir los temporeros que precisan para trabajar los días en los que la uva debería ser vendimiada. Lo contaba Ángel, que vendimiaba junto a su suegro y su hijo. Tres generaciones juntas y parece que el relevo está garantizado, aunque haya dificultades. Ellos recogían godello en un viñedo en As Gulpilleiras, justo cuando la vendimia en Valdeorras llega a su ecuador. Según datos del consejo regulador de la denominación de origen, ya se han recogido unos cuatro millones de kilos sobre los algo más de ocho que se espera que entren en bodega.
«A miúdo fálase da importancia do tamaño, pero aquí cremos firmemente no valor do pequeno. Somos un territorio xeográficamente pequeno pero dotado dunha inmensa riqueza», señaló el alcalde, Aurentino Alonso, en un guiño al argumento que desde hace unos meses utiliza la denominación de origen para poner en valor los vinos amparados. Alonso reivindicó la uva godello y el trabajo de recuperación de la variedad impulsado, entre otros, por Horacio Fernández Presa a través del proyecto Revival.
José Manuel Delgado, presidente de la cooperativa Viños Barco, hizo historia de la cooperativa, que comenzó a recibir uva en 1962 de los más de 800 viticultores asociados y ahora son sobre 300 de los 1.300 que hay en la comarca. Es, además, la única que sobrevive tras cerrar sus puertas la de Larouco en la década de los 2000 y, el año pasado, la de A Rúa. «Fomos os primeiros que elaboramos godello, no 1975 sacamos 3.000 botellas», dijo en su discurso. Antes, en el recorrido por el viñedo, le habló a Rueda de las dificultades para encontrar personal para las vendimias. Fue la misma idea en la que incidió el dueño de las cepas, que explicó que si no crecían en terreno era precisamente por la falta de trabajadores para encargarse del viñedo todo el año y para, a finales de verano, afrontar los trabajos de recogida de la uva. «É un sector fundamental na economía», destacó Rueda en alusión a las cinco denominaciones de origen que hay en Galicia. Y aunque hay problemas comunes, dijo, «o importante é facer as cousas ben». Puso en relieve que desde los diferentes consejos reguladores se anticipa una cosecha de gran calidad y abundante. También citó la importancia del enoturismo: «Estamos dando pasos importantes e temos tamén moitísimo camiño por percorrer aí».
Visita a una carretera
Tras estar en O Barco, Rueda se desplazó a Carballeda para visitar las obras en la carretera de Casoio a Riodolas, un vial con un importante volumen de tráfico debido a la actividad pizarrera que se desarrolla en la zona. Después mantuvo un encuentro con representantes del sector.
