La sequía amenaza el liderazgo del maíz como rey del forraje en Galicia

M. Cedrón REDACCIÓN

AGRICULTURA

Bruselas insta a diversificar los cultivos ante el estrés térmico y sugiere el sorgo como una de las alternativas para alimentar a la cabaña láctea

01 sep 2026 . Actualizado a las 14:04 h.

La agricultura sufre estrés. El principal desencadenante es la sequía derivada de las sucesivas olas de calor que han ido dejando huella en diferentes países europeos. Y dado que estos fenómenos se están volviendo cada vez más frecuentas y severos en toda Europa, la Comisión Europea lanzó la semana pasada una nueva web en la que insta a planificar con antelación medidas de adaptación al estrés térmico tanto a nivel de explotación como del paisaje. Entre las medidas que propone a medio plazo está la de ampliar el abanico de cultivos hacia otros más tolerantes a las altas temperaturas. Y como ejemplo habla de plantar sorgo en lugar de maíz.

Este último es el principal cultivo que explotan las granjas lácteas en Galicia como alimento para sus animales. Durante esta campaña se plantaron en la comunidad unas 78.000 hectáreas, lo que supone en torno al 75 % de toda la superficie dedicada al maíz forrajero en España. En algunas zonas la mitad se echaron a perder decenas de hectáreas a perder por el calor.

El sorgo es un cereal que ya fue estudiado en Galicia hace unos años como alternativa al maíz durante un período en el que exista riesgo de sequía estival. Un trabajo realizado por investigadores del Centro de Investigaciones Agrarias de Mabegondo y de Progando constató en el 2012 que esta podía ser una buena alternativa al maíz en las condiciones de secanos húmedos de la zona costera de Galicia. Entonces habían evaluado varias variedades comerciales sembradas a mediados de junio como cultivo de verano. Lo que descubrieron es que, tras realizar la cosecha en diferentes fases distribuidas entre mediados de agosto y finales de octubre de aquel año, la producción de materia seca por hectárea varió entre las distintas variedades y cortes entre las 4,6 y las 8,4 toneladas por hectárea. Pero también cambió el porcentaje de proteína en función del momento de corte: esta estuvo entre los 19,1 % en el primero y el 10 % en el último.

Otra alternativa que se está estudiando también es el girasol, otro de los cultivos a los que les gusta el sol más que al maíz.

Igual que ya ha comentado más de un agricultor gallego, Bruselas también sugiere seleccionar cultivos y variedades con ciclos de crecimiento más cortos, capaces de minimizar la exposición a períodos de calor extremo. Aunque en este caso no habla de cereales concretos, recuerda que puede realizarse la introducción de variedades de maduración temprana para los cultivos de invierno o de primavera.

El Gobierno de la UE escenifica la urgencia de empezar a pensar en serio en cambios para rebajar el estrés agrícola con datos. Indica que tan solo en julio pasado, las temperaturas en muchos países aumentaron entre 5 °C y 12 °C por encima de la media estacional, «provocando graves repercusiones socieoeconómicas e interrumpiendo las actividades agrícolas». En Galicia, por ejemplo, el calor y la sequía echaron a perder decenas de hectáreas de maíz. E incluso los productores ecológicos de carne han pedido a la Administración una bula para poder dar de comer a sus animales con alimentación convencional de kilómetro cero al estar a punto de agotar las reservas que guardaban para el invierno.

De concederles esta venia, no serían los primeros en quedar exentos de cumplir con la normativa obligatoria para poder etiquetar sus productos con un distintivo de calidad. En Francia, se ha permitido alimentar a los animales con cuya leche se producen quesos como el abondance, el beaufrt o el comté con pastos procedentes de fuera de sus territorios. Es la consecuencia de la sequía.