Autorizaciones excepcionales, la vía que abre la puerta al uso de drones para luchar contra las plagas

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AGRICULTURA

Un dron sobrevolando viñas de la Ribeira Sacra para un proyecto de investigación
Un dron sobrevolando viñas de la Ribeira Sacra para un proyecto de investigación ECOVINE

Unións Agrarias, Asaga, los consejos reguladores vitivinícolas y Medio Rural plantean la alternativa de pedir permisos concretos por cultivo y zona mientras no se modifique la restrictiva ley europea que equipara los drones a la aviación convencional.

23 jul 2026 . Actualizado a las 10:27 h.

 Frente al bloqueo normativo que prohíbe el uso generalizado de medios aéreos para la aplicación de tratamientos fitosanitarios, Unións Agrarias, Asaga, los consellos reguladores vitivinícolas y la Consellería do Medio Rural han unido fuerzas para tratar de desbloquear la aplicación de tratamientos fitosanitarios con drones en Galicia en casos muy concretos. La estrategia inmediata pasa por solicitar autorizaciones excepcionales y delimitadas en lugar de permisos genéricos, como vía de urgencia para frenar plagas que amenazan al maíz forrajero y a los viñedos de la Ribeira Sacra. En eso centrarán sus reclamaciones al Ministerio de Agricultura quien, según Medio Rural, ha denegado las últimas solicitudes de autorización excepcional para el uso de estas herramientas. El Ejecutivo autonómico lamenta que la normativa estatal y europea siga anclada en el marco de las aeronaves tripuladas y no reconozca la precisión y menor impacto ambiental de los drones.

Ante este muro burocrático, la propuesta del sector pasa por exprimir las excepciones que ya contempla la ley actual mediante expedientes muy definidos para evitar la indefensión de las explotaciones. «O que solicitamos é que a estratexia inmediata se formule non como unha autorización xeral para os drons, senón como a tramitación de expedientes concretos con produto, cultivo praga, zona, prazo e condicións técnicas claramente delimitadas», explican desde Unións Agrarias. Desde la organización agraria insisten en que esta medida no busca esquivar las exigencias ambientales europeas, sino adaptar la tecnología a la compleja orografía gallega, marcada por el minifundio y la dispersión. «Non se está propoñendo empregar máis produtos fitosanitarios nin modificar os obxectivos europeos de redución do seu uso, nin tampouco substituír a loita integrada contra as pragas. O que se propón é mellorar o xeito de aplicación: conseguir co mesmo produto ou menos unha aplicación máis eficaz, con menor deriva e máis seguridade para os traballadores, os cultivos e o medio ambiente», aclaran.

La necesidad de activar esta vía rápida es especialmente crítica en dos ámbitos estratégicos. Por un lado, en los viñedos de fuerte pendiente de la Ribeira Sacra, donde el tratamiento manual implica un alto riesgo laboral, falta de mano de obra y pérdida de eficacia frente a hongos como el mildiu. «Neste caso, o uso de drons permitiría mellorar a seguridade, reducir tempos de traballo, diminuír o volume de caldo empregado, actuar con maior rapidez fronte a enfermidades como o mildio e deixar trazabilidade dixital das aplicacións», exponen desde Unións Agrarias.

Por otro lado, la propagación del gusano soldado (verme defoliador) en el maíz forrajero resulta indomable cuando la planta alcanza cierta altura, ya que la maquinaria no puede entrar sin destrozar el cultivo y la aplicación desde las márgenes o de forma manual resulta ineficaz. Tanto la Xunta como las organizaciones agrarias acordaron mantener una posición firme ante el Ministerio de Agricultura para que traslade a Bruselas la necesidad de actualizar la normativa, al tiempo que la Administración autonómica se comprometió a emplear con decisión las excepciones legales para dotar de seguridad jurídica al sector.