Cuñas Davia, mejor vino blanco gallego: «Ribeiro está llamado a ser el gran territorio prémium de los vinos gallegos»
AGRICULTURA
Vía Romana se lleva el galardón al mejor tinto: «Es muy difícil conseguir estos premios porque hay vinos tremendos que se elaboran en Galicia»
16 jul 2026 . Actualizado a las 09:45 h.Ribeiro ya puede presumir de tener entre sus filas al mejor vino blanco de Galicia. Cuñas Davia, un plurivarietal elaborado al amparo de esta denominación de origen se hizo con el Acio de Ouro al mejor vino blanco en las Catas de Galicia. «A mi no me sorprende que el ganador sea un Ribeiro, aquí está el equilibrio», asegura Alberto Úbeda responsable de la bodega ganadora. En la categoría de tintos Ribeira Sacra demostró que por algo está considerada como la región estrella en el cultivo y elaboración de estas variedades. El mencía de Vía Romana es, según el jurado de este mismo certamen, el mejor tinto de Galicia. «Dentro del mal momento que están atravesando los tintos en todo el mundo, Galicia tiene una gran oportunidad», explica Juan Luis Méndez, responsable de esta bodega.
Ni de Rías Baixas, ni de Valdeorras, ni de Monterrei. El mejor blanco de Galicia se elabora en Ribeiro, según las Catas de Galicia. Cuñas Davia es un plurivarietal de treixadura, albariño, caíño blanco, godello, loureiro y lado que tiene una crianza sobre lías que le añade complejidad y cuerpo. El resultado es un vino con aromas de fruta madura y notas florales que en boca es amplio y sabroso. «En Ribeiro tenemos más diversidad y muchas variedades y con eso conseguimos vinos más complejos y equilibrados», explica Úbeda. No tiene duda alguna de que esta denominación «está llamada a ser el gran territorio prémium de los vinos de Galicia» porque, a diferencia de otras denominaciones gallegas, «Ribeiro es territorio por encima de las variedades».
Úbeda sostiene que «la treixadura es una gran variedad y Ribeiro es la mejor zona para cultivarla», pero también que los vinos gallegos deben ser conocidos por sus territorios. «El territorio es la razón de ser de las denominaciones de origen», afirma. En su opinión, Ribeiro tiene todo lo necesario para hacer grandes vinos, «pero le falta creérselo, conocer su historia y grandeza; y le falta un poco de orgullo de pertenencia», sostiene. Porque también reconoce que son una de las denominaciones de origen que más viñedo abandonado tiene. Por eso anima a recuperar todas esas parcelas, que es donde se esconde la esencia de Ribeiro, y a no seguir el ejemplo de otras denominaciones, donde se ha apostado por la variedad, «porque eso solo supone un éxito efímero. Tenemos riqueza varietal y territorio y el equilibrio solo se consigue a través de la mezcla», concluye.
Este bodeguero destaca también la importancia de premios como el de las Catas de Galicia. «La consellería hace una promoción muy fuerte de los premiados, pero ahora nos corresponde a nosotros lograr que esto nos sirva de empuje en los mercados», sostiene. «Son unos premios maravillosos que nos ayudan a poner en valor nuestros vinos», añade Juan Luis Méndez, responsable de Vía Romana. Su vino de la Ribeira Sacra es el mejor tinto gallego y no puede estar más satisfecho con el galardón: «Es un premio muy difícil de conseguir porque en Galicia hay vinos tremendos, por eso es un orgullo», afirma.
Hace ahora veinte años que Vía Romana logró este mismo galardón. «Es nuestro vino más conocido, que elaboramos sin prisa y con un trabajo muy importante en el viñedo», cuenta Méndez. Trabajan con cepas de baja producción, seleccionan las uvas de forma manual antes de que entre en bodega y lo tiene un mínimo de seis meses en depósito y otro tanto en botella. De hecho, el vino premiado todavía no está en los mercados, saldrá en un mes y medio aproximadamente. «Decimos que el nuestro es un vino que no entiende de prisas», argumenta.
Méndez reconoce que los tintos no atraviesan su mejor momento en los mercados, pero también tiene claro que esta crisis ha puesto de manifiesto la fortaleza del vino gallego. «La gente ahora busca vinos menos complejos, para disfrutar y compartir, y eso lo encuentra en los blancos», afirma. Sin embargo, que «Galicia elabora unos tintos maravillosos, más sutiles y elegantes, que no necesitan de una gran estructura ni de madera y por eso ahora tiene una gran oportunidad», sostiene. Por eso invita a aprovecharla, a utilizar la buena imagen que los blancos gallegos tienen en los mercados para abrirles también la puerta a los tintos.
Los otros premiados: de los vinos con IXP a los madera y variedades singulares
Cerca de medio centenar de vinos gallegos vieron reconocida su labor en la última Cata de Galicia. El panel de cata, compuesto por numerosos expertos, eligió a los mejores de cada denominación de origen, pero también a los espumosos más destacados, a los elaborados con variedades singulares, a los mejores con paso por madera o a los de añadas anteriores. Los galardones dieron fe del buen momento que atraviesa el sector.
En la denominación de origen Ribeiro, los mejores blancos fuero en Mauro Estévez, que se llevó en Acio de Ouro, el María Andrea (plata) y el Eduardo Bravo. En Rías Baixas, en cambio, el primer premio fue para Esencia Diviña, el segundo para Nai e Señora, de la bodega Terra de Asorei que lleva cuatro años seguidos consiguiendo galardones en estas catas, y el tercero para Noelia Bebelia. Y en Valdeorras los mejores blancos fueron, por este orden, Joaquín Rebolledo, A Coroa y Verdes Castros. En esta denominación también se eligieron a los mejores tintos: Menciño Summum, Quinta da Peza y Costeira.
Peza do Rei, Pasal de Esile y Sollío fueron, por este orden, los mejores blancos de la Ribeira Sacra, donde los galardones a los mejores tintos fueron para O Prómine Singular, P y Cruceiro. Por último, en Monterrei triunfaron Alma de Autor, Marova y 3 Mentiras, entre los blancos, y Quinta das Tapias, Fanrela y Pazo Mariñán entre los tintos. Hubo también un premio para los mejores espumosos, que se llevaron tres bodegas de Rías Baixas: Sensum Laxas, Eidosela Burbujas del Atlántico Brut y Danza, este último de Viñas e Adegas Galegas.
En cuanto a los vinos con IXP el galardón volvió a ser para Terras Mancas, amparadas por la IXP Valdomiño-Ourense. Este vino no solo ha triunfado en numerosas ocasiones en este certamen, sino que también ha conseguido importantes reconocimientos en concursosnacionales e internacionales. Por otro lado, el galardón al vino ecológico se lo llevó Corisca, una bodega de Rías Baixas.
En el premio para los vinos de cosechero y pequeñas bodega solo hubo premios para los blancos, que fueron para Folía de Chaos, A Illa y Balbina, los tres de Rías Baixas. Sin embargo, entre los vinos de variedades singulares triunfaron los Ribeiros. Castro do Coto, un caíño blanco, se llevó el Acio de Ouro y Máis de Cunqueiro, un torrontés, el de Bronce, mientras que Manuel D'Amaro, un loureira de Rías Baixas, se hizo con el de plata.
Hubo, además, un galardón para las elaboraciones anteriores. En blancos triunfó el Condes de Albarei Carballo Galego de Rías Baixas, seguido de Vía Arxenta y de Eido da Fonte. En tintos, en cambio, los tres galardones fueron para elaboraciones de la Ribeira Sacra: Acivro, Finca Míllara Tras das Martas y 12 Adega Vella. La última categoría de premiados fue la de cosechas anteriores, demostrando así la capacidad de guarda de las elaboraciones gallegas. En este caso, en la categoría de blancos, triunfó el Martín Códax Arousa del 2023, seguido del Terra do Sur 2024 y del Eduardo Bravo de 2024. En tintos, los premios fueron para Ibio 2022, Outarelo 2022 y Finca Míllara Lagariza, del 2024.
