Claves para combatir la crisis del sector vitícola: la internacionalización y ser el sauvignon blanc de Sancerre que bebe Rosalía
AGRICULTURA
Apostar por el territorio, buscar nuevos mercados emergentes y trabajar mejor el canal Horeca son las propuestas que proponen los expertos que participan en el curso de verano de Terra de Asorei para combatir la caída del consumo
26 jun 2026 . Actualizado a las 16:55 h.«El sector del vino está entrando en un cambio de ciclo que exige un cambio de estrategia». Con estas palabras inauguró su charla en el curso de verano organizado por Terra de Asorei, Celine Pérez, directora ejecutiva de la Barcelona Wine Week, la feria del vino de referencia para el sector vitivinícola español. «Estamos en un momento de incertidumbre y el consumo de vino está bajando, pero sigue habiendo oportunidades», añadió Juan Vázquez Gancedo, director general de Bodegas Martín Códax. Porque analizar qué estrategias deben ponerse en marcha ante el cambio del escenario global que está afectando a este sector es el principal objetivo de estas charlas, que se prolongarán durante el día de hoy. Apostar por el territorio, buscar nuevos mercados emergentes y trabajar mejor el canal horeca son algunas de las propuestas de estos expertos. «Todos queremos ser el sauvignon blanc de Sancerre del que habla Rosalía en su disco Lux», aseveró Vázquez Gancedo.
De inaugurar la jornada se encargó el responsable de Bodegas Terra de Asorei, Xosé Ramón Durán, que recordó que el objetivo del curso de este año es descubrir como la simbiosis con el entorno y el enoturismo pueden ayudar a los vinos gallegos en este nuevo escenario global. Un entorno en el que, como reconoció Vázquez Gancedo, el consumo se está resistiendo, «aunque no de la misma forma en todos los mercados. En los maduros, como España, Francia o Italia, está bajando, pero en los emergentes está creciendo», afirmó. Por eso es necesario «vender mejor y saber cuáles son esos mercados que nos están esperando», explicó. Brasil, gracia a Mercosur, puede ser una gran oportunidad, al igual que Corea del Sur, añadió.
Vázquez Gancedo destacó que en una situación de guerra, como la actual, hay que ser resilientes, resistir y saber dónde están las oportunidades. «Primero tenemos que hacernos fuertes en los mercados en lo que estamos y, después, entender los nuevos», aseguró. Pero, además, esa estrategia para combatir las crisis debe pasar por la defensa del territorio. Albariño hay ya en todo el mundo y, según el plan estratégico, en el 2030 en todo el mundo habra 30.000 hectáreas de esta variedad plantada en el mundo «y solo 5.000 serán de Rías Baixas». Por eso es tan importante el territorio, conseguir que Rías Baixas sea una referencia cuando se hala de albariño. «Tenemos que conseguir que el albariño de Rías Baixas sea el chardonnay de la Borgoña o el sauvignon blanc de Sancerre al que Rosalía dedica una canción de su disco Lux», explicó.
El director de Martín Códax recordó los último años de Rías Baixas, que ha pasado de pagar la uva a 3,5 euros el kilo a debatir si es necesario limitar los rendimientos del viñedo. «En el 2023 bajamos en ventas porque el mercado nos dijo que nuestro precio tenía un recho. A pesar de esta tormenta, hay bodegas que hemos crecido bastante y las exportaciones de toda la denominación han crecido un 7 %», añadió. Eso ha sido posible gracias a que se ha apostado por el valor, por hacer marca. El problema, añadió, es que los consumidores americanos de albariño tienen más de 50 años y que Rías Baixas tiene dificultades para llegar a los nuevos consumidores. «Vendrán otros que darán a conocer el albariño y nosotros tenemos que ser el sauvignon de Sancerre al que canta Rosalía», afirmó.
También apostó por escuchar lo que demandan las nuevas generaciones, «pensar en los jóvenes y en qué productos les vamos a dar para que les resulten accesibles. Y tenemos que adaptar nuestros productos a los nuevos envases y formas de consumo», concluyó. «Tenemos que escuchar a los mercados de manera constante porque estamos pasando de un modelo basado en el producto a otro basado en los mercados», añadió Celine Pérez. En su opinión «los jóvenes dibujan una nueva forma de consumo y estamos obligados a repensar cómo presentamos el vino a los jóvenes», aseguró . Por eso el gran desafió «no es producir más, sino vender mejor».
Pérez aseguró que, por ahora, los Rías Baixas están escapando de esta tendencia de caída de ventas y reducción de consumo. «El albariño esá resistiendo bien a la crisis del vino, se consume más y se vende más caro. Rías Baixas está mostrando su capacidad de resiliencia», afirmó. Pero, en general, el sector español del vino debe revisar su estrategia en los mercados prioritarios y adaptarse a las nuevas tendencias de consumo. También destacó la importancia de incidir en el canal Horeca, donde considera que existe una gran oportunidad para este producto.
La Barcelona Wine Week se ha convertido en un escaparate de referencia para el sector vitícola, donde «pretendemos tener un abanico muy grade compradores para ayudar al sector a abrir nuevos mercados», aseguró Pérez. Actualmente, «una de cada tres bodegas españolas está presente en la feria y queremos ser el salón más representativo del sector», afirmó.
De Intervin a una exitosa Barcelona Wine Week
Hace solo seis ediciones que se celebra la Barcelona Wine Week, un salón que pese a su corta historia ha logrado convertirse en un punto de referencia para el sector vitivinícola nacional. Tal y como recordó Marta Macías, Proyect Manager de la feria, este certamen tiene su origen en Intervin, que eran una de la ferias que se celebraba en el marco de Alimentaria y que se centraba en el sector vitícola. «Durante muchos años, Intervin fue un sector dentro de Alimentaria y fue un lugar de referencia», explicó. A partir de 2008, en cambio, su éxito empezó a decaer y fue entonces cuando sus promotores buscaron la manera de reinventar este certamen, convirtiéndolo en un espacio dedicado en exclusiva al vino y cambiando su ubicación y sus fechas.
«El mercado cambió y se buscaba entonces más eficiencia y más compradores internacionales», explicó Macías. Cuando Intervin empezó a decaer, en el mundo se celebraban ferias como Prowine, que era líder absoluto en las ferias internacionales, o Vinexpo, que también estaba entre las más importantes. Apareció entonces también Fenavin, que se celebra en Ciudad Real y que durante mucho tiempo fue una feria de referencia en España. Los promotores de Intervin decidieron, entonces, darle una vuelta al certamen y hacer un estudio sobre cómo estaba funcionando el salón. Tras hablar con representantes de sector, concluyeron que la feria es percibida como cara y que no ofrece lo que el sector necesita. Pero esa investigación les permitó detectar que existía espacio para una feria del vino de calidad en España, que debía ser monográfica, que se debía acercar a la ciudad y cambiar fechas y el concepto.
Es entonces cuando nace la Barcelona Wine Week, que es una feria con espacio para todas las bodegas, sean del tamaño que sean, y a la que asisten importadores, pero también sumilleres, prescriptores y prensa especializada. Busca, además, dar cabida a las nuevas tendencias. En solo seis ediciones se ha convertido en un lugar de referencia y en un certamen líder, concluyó Macías.
