Las lluvias de la primavera no frustraron en este municipio una de las cosechas más abundantes de los últimos años
08 jun 2026 . Actualizado a las 08:53 h.El Geoparque Montañas do Courel no solo esconde los paisajes de relevancia geológica que le valieron esta consideración por parte de la Unesco. Al abrigo del río ligado a su nombre, en el municipio de Ribas de Sil maduran cerezas de merecida fama a las que se dedica la fiesta que se celebra cada año por estas fechas en la playa fluvial de su capitalidad, San Clodio. A pesar de las lluvias insistentes del arranque de la primavera, la cosecha del 2026 de este fruto fue especialmente generosa. «Houbo cereixas para parar un tren», apunta Quique de Casares, uno de los productores que participan este fin de semana en la feria.
La Festa da Cereixa, como se denominaba en las primeras ediciones, lo es ahora también del vino y del aceite de Ribas de Sil, municipio que integra el geoparque junto a Folgoso do Courel y Quiroga. Con esta exaltación se busca, señala el alcalde, Roberto Castro, «poñer en valor os produtos agrarios máis representativos do noso concello». Y de paso, añade, contribuir a que «sexa máis coñecida a praia fluvial de San Clodio» donde se ubica el Xeocámping Montañas do Courel, inaugurado el pasado año y que ofrece además un museo de interpretación de la geología de esta zona del sur lucense.
Los vendedores de cerezas son tradicionalmente el principal reclamo de Festa da Cereixa, do Viño e do Aceite de Ribas de Sil, que llegó este año a su 12 edición. Pero la oferta se ha ido ampliando desde sus primeros años. Este fin de semana se instalaron tres puestos de cerezas, otros tantos con aceite de olivares de la zona y otros siete de bodegas de la denominación de origen Ribeira Sacra procedentes de Ribas de Sil, Quiroga y Vilachá de Salvadur, en A Pobra do Brollón. El resto, hasta casi 30 expositores, eran de productos de alimentación y artesanía variada.
Distintas variedades
«Cando comezou a feira eramos cinco ou seis produtores de cereixa, pero a xente vaise facendo maior. Os novos ven as fotos e din ‘que bonito’, pero o campo é sacrificado e coa cereixa só non se vive», comenta Quique de Casares. La fiesta, en todo caso, permite comercializar un volumen significativo de fruto entre el sábado y el domingo. Cada cosechero lleva entre 250 y 400 kilos de cereza. Las cajas que comercializan, de dos kilos, se venden de media a 14 euros. La más abundantes es la variedad conocida como «Napoleón», aunque también se vende mucha garrafal, que suele reservarse por su carnosidad y consistencia para la elaboración de licores.
En la fiesta estaba la única envasadora de aceite del municipio, Aceites Figueirido, que elabora en ecológico a partir de olivares de la zona y tiene almazara en esa parroquia de Ribas de Sil. Los cosecheros de cereza también llevan alguna botella de producción propia. «Poucas, porque aínda que se paga caro é demasiado bo para vendelo», dice Quique de Casares.
