Antonio Seijas: «Todavía busco nombre para el vino blanco que estoy produciendo en O Valadouro»
AGRICULTURA
Hizo carrera en la hostelería mallorquina y cultiva godello y albariño, que espera vendimiar a partir de septiembre: confía en llegar a sacar en A Mariña de 15.000 a 20.000 botellas
03 jun 2026 . Actualizado a las 12:29 h.El primer gran viñedo que se planta en A Mariña surge de una historia de pasión por el vino a muchos kilómetros de la comarca. El encargado de preparar las algo más de tres hectáreas que se han plantado en una finca de Vilacampa, en O Valadouro, es el emprendedor Antonio Seijas Orol. Nacido en la localidad mariñana en el 1949, con 20 años llegaba a Palma de Mallorca después de pasar varios en el seminario de Mondoñedo. En la capital balear fue creciendo paso a paso en el sector hostelero, haciéndose un nombre y formándose desde su primer trabajo como friegaplatos hasta que llegó convertirse en director del mayor hotel de la isla. Y posteriormente, a comienzos de la década de los 90, adquirió el Cristóbal Colón, que contaba con más de 330 plazas hoteleras. En el 2017 lo vendía y se jubilaba para continuar disfrutando de sus pasiones de una forma más sosegada y tranquila.
Y entre estas pasiones se encuentra disfrutar de O Valadouro, adonde viaja ahora con más asiduidad, aunque los múltiples iniciativas que desarrolla en Palma provocan que también continúe realizando largas estancias allí. De hecho, estos días se encuentra en la isla ultimando la vigésimo novena edición de la Fiesta del Albariño de Palma, que él mismo puso en marcha y que es la mejor y más antigua de todas las que se celebran fuera de Galicia. Este año tendrá lugar el próximo 16 de junio. Además, desde el pasado mes de abril preside un Centro Gallego de Mallorca del que fue cofundador en el año 1986 y es el socio número 3, formando parte de todas las directivas que han ido gestionando el colectivo.
Y de las relaciones que entabló en las sucesivas fiestas del albariño, con importante presencia de expertos y productores de las Rías Baixas, surgió la idea de aprovechar una finca que tenía abandonada en Vilacampa. En esta decisión tuvo mucha importancia el enólogo e ingeniero agroalimentario de Leiro, en Ourense, Carlos Blanco, que también fundó las Adegas do Rexurdir, con presencia en As Rías Baixas y O Ribeiro. «Carlos es un fenómeno de la viticultura y un día me dijo que esa finca tenía unas condiciones fantásticas para plantar albariño», recuerda.
Y una vez que Blanco dictó sentencia, Antonio Seijas se puso manos a la obra. «Dije ‘vamos a intentarlo’ e hicimos las analíticas de la tierra en Portugal y Pontevedra, empezamos a sanear la finca y luego ya a plantar», apunta. Estos trabajos comenzaron en el año 2019 y ahora por fin aguarda que este año dé sus frutos.
Dentro de la finca A Azoreira cuenta con una importante extensión de castaños y junto a ellos están las algo más de tres hectáreas de godello y albariño que en el futuro espera que crezcan. «Cuando saneemos la finca por la zona del río será bastante más grande, además de que ya he comprado otros terrenos al lado para ampliar», confirma.
De esta primesa remesa espera cosechar entre 8.000 y 9.000 quilos de uva por hectárea, lo que calcula que se puedan convertir en unas 1.500 botellas. «Con el tiempo esperamos llegar a entre 15.000 y 20.000. Además, la producción el primer año siempre es un poco cortita y luego ya nos dará el doble esta misma extensión», matiza con ambición Seijas. Calcula que la vendimia empezará a finales de septiembre. «Yo recuerdo cuando en las Rías Baixas y O Ribeiro se hacía en octubre, pero ahora ya la inician a finales de agosto y nosotros iremos un mes más tarde o así que ellos», explica.
Condiciones óptimas
A pesar de encontrarse en una zona elevada, a cuatro kilómetros del centro de Ferreira, las condiciones para desarrollar los viñedos son buenas en esa zona de Vilacampa. «Las temperaturas han mejorado mucho y no hay ninguna helada porque es una finca que está muy resguardada. Es como un pequeño valle en medio de las montañas», señala.
El emprendedor mariñano tiene todo prácticamente cerrado y solo le falta escoger un nombre para el vino. «La bodega tiene que llamarse sí o sí Finca A Azoreira, pero todavía no se me ha ocurrido un nombre para el vino. Tiene que ser algo relacionado con la comarca, con fuerza y que atraiga a la gente. Si se te ocurre alguno, pasámelo», concluye Antonio Seijas entre risas.
