Ian Somerhalder y Paul Wesley dieron vida durante años a Damon y Stefan Salvatore en «Crónicas vampíricas», la famosa serie. Allí forjaron su relación de hermanos degustando algunos de los mejores whiskis de la historia y por eso decidieron lanzar Brother's Bond, un destilado que se elabora en parte con cereales que provienen de métodos de cultivo orgánicos
10 jun 2026 . Actualizado a las 10:33 h.La mitología dice que a los vampiros les gusta la sangre, pero es cierto que si de algo disfrutaban Damon y Stefan Salvatore era de ponerse un burbon mientras buscaban la forma de sobrevivir a las incontables amenazas que suponían brujas, hombres lobo y otras criaturas sobrenaturales que habitaban Mystic Falls, el pueblo de Virginia donde vivían. Estos hermanos y vampiros en la ficción protagonizaron Crónicas vampíricas, serie dramática de la televisión estadounidense que, aunque terminó de emitirse en marzo del 2017, sigue teniendo numerosos seguidores en las plataformas de streaming. Casi una década después, Ian Somerhalder y Paul Wesley, que así se llaman los actores que dieron vida a estos vampiros, han creado su propia marca de whisky. Brother’s Bond Bourbon no solo refleja la pasión de los Salvatore por esta bebida, sino también su compromiso con el futuro del planeta. Porque buena parte de los cereales que destilan para conseguir su whisky son cultivados mediante agricultura regenerativa, un método de producción sostenible que busca el máximo respeto por el suelo, el aumento de la biodiversidad y mejorar el secuestro de carbono.
«Durante las ocho temporadas de Crónicas vampíricas, Damon y Stefan se unieron por el burbon y esto es lo más auténtico que pudimos hacer», explicó el propio Ian durante una cata de sus whiskis que se celebró en el marco de Prowine, la feria de vino más importante de Europa. Allí aseguró que, tras Brother’s Bond, hay una historia de 17 años en la que él y Stephan compartieron aventuras y desventuras en la pantalla y en los rodajes. «Entonces decíamos: 'Estos chicos beben mucho whisky, ¿te imaginas que tuviéramos nuestra propia marca?’ Pero era el 2010 y no sabíamos que esto iba a pasar», añadió. Pasaron 15 años hablando de este proyecto hasta que lo hicieron realidad y, cuando se decidieron, tenían claro «que tenía que ser algo auténtico».
«Mucha gente pone su cara a una marca y se va. Ese no es mi estilo. Estaba muy nervioso cuando lanzamos Brother’s Bond», contó Ian, que se implicó a fondo con el proyecto desde el principio. Junto con Paul visitaron destilerías, experimentaron con diversas mezclas de cereales y seleccionaron a mano los whiskis para sus mezclas finales. Querían un burbon elegante, con una suavidad excepcional, con complejidad y equilibrio y que cautivara a los aficionados más exigentes. Prueba de esa implicación tan personal con el proyecto es que le pusieron un nombre que hace honor a su historia: Brother’s Bond, el vínculo entre hermanos que ellos forjaron durante casi una década en esos interminables rodajes. Y le confirieron una narrativa en línea con la lucha contra el cambio climático que ambos defienden.
Quizás porque los vampiros son inmortales, Ian es un gran activista medioambiental y, de hecho, fue uno de los artistas que colaboró con el documental Kiss the Ground, donde se presenta la agricultura regenerativa como una de las formas de luchar contra el cambio climático. Este mismo sistema de cultivo es el que defiende para proveerse de los cereales que emplea en la elaboración de sus búrbons. Actualmente, cuentan en su página web, dedican parte de sus ganancias a apoyar este tipo de prácticas agrícolas y su marca de whisky fue una de las primeras en comenzar a utilizar granos provenientes de agricultura regenerativa en algunas de sus ediciones especiales.
más allá de la sostenibilidad
«La idea era hacer más con menos, eso era la sostenibilidad. Pero la sostenibilidad tiene que ser algo del pasado y tenemos que movernos hacia la regeneración. Todo va a mejorar cuando hagamos eso», aseguró. Al igual que con los buenos vinos, Ian sostiene que un buen burbon se hace en el campo. El maíz, el centeno, el trigo y la cebada que utilizan para sus destilados lo obtienen colaborando con diversas granjas, en las que están impulsando el sistema regenerativo, «porque así estamos secuestrando carbono al cultivar los cereales». Y eso les ha permitido obtener «el mejor grano que nunca ha habido. Creemos que este es el futuro del whisky», añadió. Porque, de esta forma, cada persona que compre una de sus botellas no solo estará ante una gran bebida, aseguró, «sino que estará haciendo mejor el planeta».
Otra de sus máximas es la calidad. Somerhalder tiene claro que «la gente cada vez quiere beber menos, pero de más calidad» y por eso cuidan al detalle cada paso del proceso de elaboración. Su receta parece que funciona porque en los últimos años han conseguido numerosos premios. «Nuestra máxima es la calidad primero y por eso este es el mejor whisky que, además, devuelve cada dólar que cuesta a la agricultura regenerativa», concluyó.
