Comprar solo aquellas que tengan certificados sanitarios y no traer especies ni semillas de otros países resulta fundamental para mantener la sanidad vegetal, recuerdan Europa y el ministerio de Agricultura a través de la campaña PlantHealth4Life
14 may 2026 . Actualizado a las 10:10 h.«Las plantas son el pilar de la vida en la Tierra: proporcionan el aire que respiramos, los alimentos que comemos y los materiales que usamos para vestirnos y cobijarnos». Con afirmaciones de este tipo quieren la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), la Comisión Europea y 33 países, entre los que se encuentra España, concienciar a los ciudadanos de la importancia de la sanidad vegetal e informarles, al mismo tiempo, de lo que ellos pueden hacer para contribuir a ella. Es la campaña PlantHealth4Life, que este año llega a su cuarta edición y que pone de relieve la estrecha relación que existen entre la sanidad vegetal y la vida cotidiana y cómo actividades humanas, como el comercio y los viajes, ejercen una fuerte presión sobre las plantas.
Desde su lanzamiento, esta campaña puso el foco en la estrecha relación que existe entre la sanidad vegetal y la vida cotidiana, desde lo que comemos hasta cómo viajamos, cuidamos el jardín o hacemos la compra. En esta última edición, el proyecto quiere animar a la ciudadanía de toda Europa a mantenerse informada, difundir el mensaje y llevar a cabo acciones sencillas que contribuyan a proteger las plantas, el medio ambiente y la economía. «PlantHelath4Life se basa en el principio de que la concienciación impulsa la acción y subraya que proteger la sanidad vegetal significa salvaguardar nuestros alimentos, nuestro medio ambiente y nuestro futuro», explica Sylvain Giraud, jefe de la Unidad de Fitosanidad de la Comisión Europea.
«La ciencia nos ayuda a comprender los riesgos para la sanidad vegetal, pero eso no basta: necesitamos que los europeos apliquen esos conocimientos a la vida cotidiana. Si viajamos de forma responsable, compramos de forma responsable y educamos a las nuevas generaciones, todos podemos formar parte de la solución», añade Tobin Robinson, jefe de la Unidad de Medio Ambiente, Plantas y Ecotoxicología de la EFSA. De esta forma, la campaña quiere demostrar que la sanidad vegetal es cosa de todos.
Mediante esta campaña, se recuerda a los ciudadanos europeos que las plantas constituyen el 80 % de los alimentos que ingieren, alimentan a los animales que se crían para fines alimentarios y limpian el aire que se respiran. Pero es que, a mayores, la sanidad vegetal se traduce en buenos rendimientos agrícolas, lo que repercute en la disponibilidad de alimentos y en los precios de estos. «Son la base de los ecosistemas, desempeñan un papel importante en la mitigación del cambio climático y ayudan a fijar el suelo, evitando la erosión», insisten en la web de esta campaña.
¿Qué pueden hacer los ciudadanos para mantener las plantas sanas? Pues tomar medidas tan sencillas como viajar con responsabilidad y no traer, cuando se viene de fuera de la UE, plantas, flores, semillas, frutas ni verduras. Estos artículos pueden albergar plagas que supongan una amenaza para las plantas europeas. También se debe comprar con responsabilidad y, cuando se adquieran plantas y semillas por internet, es necesario asegurarse de que vienen acompañadas de un certificado sanitario, que demuestra que esas plantas han sido sometidas a controles y están libres de plagas y enfermedades. Por último, la campaña anima a educar a las próximas generaciones, hablarles a los más pequeños de la importancia de las plantas.
Los autores de esta campaña advierten de que el cambio climático y las actividades humanas, como el comercio y los viajes, pueden contribuir a la propagación de plagas y enfermedades vegetales que pueden tener consecuencias económicas y medioambientales devastadoras. Y ponen como ejemplo el caso del nematodo de la madera del pino, que puede matar rápidamente a los pinos devastando bosques. Hasta 1999 nunca se había detectado en la UE y fue encontrado por primera vez en Portugal. Ahora está presente en varias zonas de España y en Francia. Para evitar que se propague, la UE exige que todos los árboles en riesgo situados en un radio de 500 metros alrededor de un foco de la enfermedad sean talados y destruidos, lo que tiene importantes repercusiones económicas y medioambientales, especialmente en regiones con grandes bosques o plantaciones de pinos.
