Los ministros de Agricultura de la UE debaten un mejor reparto de la PAC ante el dato de que el 13 % de las granjas no son viables
AGRICULTURA
El Consejo de Agrifish analizará cómo focalizar mejor las ayudas para salvar a las explotaciones más pequeñas, familiares o ubicadas en áreas con limitaciones naturales
27 abr 2026 . Actualizado a las 09:27 h.El 13 % de las explotaciones agrícolas de la Unión Europea [con datos del período 2021-2023] no son económicamente viables. Pero es que en el caso de las granjas con cultivos mixtos o dedicadas al pastoreo solo un 22% pueden cubrir todos sus costes de producción. Esos son algunos de los datos deslizados en el informe que usarán los ministros que este lunes participarán en la reunión del Consejo de Agrifish, donde se abordará cómo focalizar mejor las ayudas a la renta en la Política Agrícola Común (PAC): antecedentes de la propuesta de la PAC 2028-2034.
Porque no todas las granjas tienen la misma capacidad productiva, ni tienen el mismo nivel de viabilidad. No solo depende de su tamaño o del país en el que se encuentren, también del modelo de producción o el lugar en el que están ubicadas. Por esto, el debate del encuentro se centrará en las principales decisiones políticas que determinarán cómo se van a distribuir las ayudas entre los agricultores en el próximo período de programación con el objetivo de garantizar la soberanía alimentaria sin dejar atrás a las explotaciones menos favorecidas.
¿Cuáles son? Lo desliza el informe al indicar que «el 13 % de las explotaciones orientadas al mercado de la UE-27 no son económicamente viables». Además, apunta que son sobre todo las explotaciones más pequeñas las más desvalidas. Y dice que el «22 % de las granjas con un tamaño económico inferior a 8.000 euros experimenta ingresos negativos, frente al 10 % de las explotaciones con un tamaño económico superior a 100.000 euros».
Pero también las granjas pilotadas por mujeres disponen de ingresos medios un 37% inferiores a las que están dirigidas por hombres. Por no hablar de los obstáculos que se encuentran a la hora de acceder a la tierra, la financiación o el problema de enfrentar una carga de trabajo mayor al tener que asumir tareas domésticas o cuidado de familiares no remunerado.
El informe no olvida tampoco hacer mención a las explotaciones ubicadas en áreas con limitaciones naturales como la alta montaña o donde los suelos son más pobres, un hándicap que las hace menos competitivas económicamente. De media, el documento estima que el nivel de ingresos de estas es en torno a un 26 % más bajo que el de aquellas que están en lugares con mejores accesos o no tantas contraindicaciones climáticas o edafológicas. Tampoco juegan con ventaja las granjas familiares con respecto a las que han dado el salto a la mayor profesionalización o las que tienen al frente jóvenes de menos de 40 años.
Con estos datos sobre la mesa parece que los ministros de la UE pedirán que los fondos de la PAC continúen apoyando más a estas explotaciones más vulnerables. De todas formas, la idea de la nueva PAC es dar mayor margen de acción a los estados miembros para que sean ellos los que repartan los fondos allí donde son más necesarios. Algo parecido es lo que reclaman desde la Xunta, que pide mayor flexibilización para que cada región pueda adaptar la distribución de los fondos a lo que requiere su territorio. Ni en una comunidad tan pequeña como Galicia las demandas son iguales. Depende del modelo productivo y la geografía. No es lo mismo una granja de Terra Cha que una de la montaña de Ourense, ni una explotación de vacuno de leche en intensivo de Mazaricos que una en extensivo de Arzúa.
