Día da Terra en el campus de Lugo: «A intención de servir ao rural segue presente»

Xosé María Palacios Muruais
XOSÉ MARÍA PALACIOS LUGO / LA VOZ

AGRICULTURA

Alumnos de diferentes promociones de la Politécnica fueron homenajeados en el centro

23 abr 2026 . Actualizado a las 19:08 h.

La Escola Politécnica Superior del campus de Lugo (USC) tiene una clara relación con el medio rural. Ingenierías vinculadas con la agricultura o con el sector forestal muestran ese perfil, que se inició ya en los años sesenta y que se completó este siglo. La Escuela de Peritos Agrícolas fue el primer capítulo de una historia ampliada cuando el campus lucense creció especializándose en su conexión con el medio rural. La titulación de más reciente implantación, el grado de Robótica, puede considerarse transversal porque su especialización tecnológica la conecta con los avances de los sectores agrícola, ganadero o forestal.

Sobre lo realizado y sobre lo que se lleva a cabo en la escuela reflexionó este jueves la directora, Rosa Romero. «A intención de servir ao rural segue presente», dijo, recordando que promociones de alumnos de las últimas décadas habían jugado un papel destacado en los avances del campo gallego. Terminados sus estudios, su trabajo como agentes de Extensión Agraria o en otros campos de la Administración (la central primero, la autonómica después) merece reconocimiento, agregó Romero: «Non se entende a modernización do campo galego sen os técnicos saídos de Lugo», aseguró.

Esas palabras fueron pronunciadas la misma jornada en la que el centro celebró el Día da Terra. Este año, precisamente, se aprovechó la celebración para rendir homenaje a alumnos de diferentes promociones, con un reconocimiento explícito a los más recientes: se entregaron los premios extraordinarios de fin de grado y de fin de máster del curso pasado. Hubo premiadas y premiados, y la apertura de la escuela para lograr más estudiantado femenino es un objetivo de los últimos años

Prácticamente sesenta años después de que la Escuela de Peritos iniciase su trayectoria en la ciudad, Romero subrayó que el interés por un medio rural vivo, a menudo citado como una aspiración política y social, era un compromiso «que debera estar máis presente» y que debía apoyarse con medidas concretas a quienes lo eligen como lugar para vivir. Por otro lado, la modernización del campo que técnicos formados en Lugo empezaron a impulsar hace décadas tiene hoy otro apartado que indica también esa conexión.

Por un lado, en un grado como el de Enxeñaría Agrícola e Agroalimentaria se nota, dijo Romero, la presencia de alumnos que proceden del medio rural y que persiguen una formación que les sirva para ponerse al frente de las explotaciones familiares; por otro, en el de Enxeñaría Forestal e do Medio Natural se aprecia un porcentaje estimable de estudiantes lucenses.