Australia-UE, el nuevo acuerdo comercial que trae de cabeza al sector agrícola
AGRICULTURA
Agricultores y ganaderos temen por el impacto que tendrá en sectores como el vacuno y el ovino de carne o el lácteo
25 mar 2026 . Actualizado a las 10:48 h.El mismo día que la Comisión Europea anunciaba la fecha en la que entrará en vigor el acuerdo comercial con Mercosur, su presidenta, Úrsula von der Leyen, firmó en Camberra un nuevo tratado que ha hecho volver a saltar las alarmas en el sector agrícola europeo. «Una vez más, el sector agrícola parece ser la moneda de cambio de la estrategia de la UE para asegurar objetivos comerciales y políticos más amplios», aseguran desde Copa-Cogeca, la entidad que representa a agricultores y cooperativas en Europa. Temen, al igual que la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos de España (COAG), que este documento acaba pasando factura, sobre todo, al vacuno y al ovino de carne y al sector lácteo.
Para los agricultores europeos, este acuerdo «supone nuevas concesiones arancelarias a Australia en sectores sensibles» y por eso considera que las consecuencias a medio plazo «serán insostenibles para muchos sectores agrícolas europeos», añaden. Critican, sobre todo, las concesiones significativas en sectores altamente vulnerables, que han llevado a que la comunidad agrícola se mostrara de forma reiterada en contra del tratado.
Según Copa-Cogeca, los sectores más afectados serán el vacuno de carne, pues se permitirá la entrada de 30.600 toneladas con aranceles reducidos, y la carne de ovino, pues se autorizarán otras 25.000 toneladas, aunque solo el 27 % puede ser congelada. También habrá repercusiones para el azúcar (35.000 toneladas) y para el arroz (8.500 toneladas). «En un contexto posterior al de Mercosur, el impacto acumulativo de los sucesivos acuerdos comerciales hace que estas concesiones sean inaceptables», afirman en esta entidad.
Al mismo tiempo, muestran su escepticismo de que sectores tradicionalmente ofensivos, como el vino, se beneficien de este acuerdo porque consideran probable que «los exportadores australianos obtengan mayores ventajas debido a la eliminación de aranceles».
La misma opinión comparten en COAG, pues consideran que la firma de este acuerdo supone «un golpe directo a la viabilidad económica del sector agrario y ganadero, en el momento de mayor vulnerabilidad por el conflicto de Oriente Medio» y con los insumos energéticos y los fertilizantes en máximos históricos. «La Comisión Europea ha cerrado esta negociación de forma acelerada y opaca, sin haber completado una evaluación de impacto sectorial rigurosa, sin transparencia sobre los volúmenes de cuota acordados y sin haber escuchado las advertencias de las organizaciones agrarias europeas», explica Miguel Padilla, secretario general de la entidad.
COAG da más detalles sobre cómo afectará el acuerdo al vacuno de carne. La cuota arancelaria será de 30.600 toneladas, frente a las 3.389 que se autorizan actualmente. Esto multiplicará por nueve el cupo en un mercado europeo ya saturado por el acumulado de concesiones post-Mercosur. Pero es que, a mayores, esta carne llegará desde un mercado donde está autorizada la producción de carne con hormonas de crecimiento prohibidas en la UE y con estándares de trazabilidad incomparables a los exigidos al ganado europeo.
También la cuota de ovino autorizada es cuatro veces superior a la actual y solo el 27 % podrá entrar como congelado. Eso significa que el 73 % restante llegará fresco o refrigerado, compitiendo directamente con el lechal y el cordero español en los mercados. «El cordero que llegará congelado desde Australia esta Semana Santa habrá recorrido 17.000 kilómetros en un contenedores frigorífico, no sabremos con total seguridad si ha sido engordado con hormonas de crecimiento prohibidas en Europa y habrá generado seis veces más emisiones de transporte que el lechal español», denuncia Padilla.
También tendrá impacto sobre el azúcar, pues Australia es al tercer exportador mundial, con una estructura de bajo coste y estándares medioambientales inferiores a los europeos. Y sobre el arroz, con efectos directos sobre el sector español, sobre todo, en Valencia, Andalucía y Extremadura. COAG destaca, además, que podría afectar al sector lácteo porque incluye 8.000 toneladas de cuota arancelaria para la leche en polvo desnatada, 5.000 para la mantequilla y otras 2.000 para los concentrados de proteína de suero. «La experiencia nos dice que se utilizan en momentos puntuales estratégicos para presionar a la baja los precios en origen en el mercado interno de la UE», añade esta organización.
«En Camberra se ha firmado un papel que le dice al ganadero de Badajoz o al ganadero de vacuno de Asturias que sus años cumpliendo cada norma, asumiendo cada coste, adaptándose a cada exigencia de Bruselas no valen nada frente a casi 100.000 toneladas de importaciones australianas producidas con hormonas que aquí está prohibidas», lamenta Padilla. En su opinión, esto «no es una cuerdo comercial. Es la confirmación de que en esta Unión Europea hay una agricultura a la que se le pide todo y se le protege nada».
La organización exige al Gobierno de España que actúe de forma urgente y con firmeza ante las instituciones europeas para suspender la tramitación del acuerdo «porque si se aplica tal cual, van a cerrar explotaciones. Y las explotaciones que cierran no vuelven a abrir», concluyó Padilla.
Copa-Cogeca, por su parte, insiste en que los agricultores europeos no pueden seguir absorbiendo el coste de la liberalización comercial bilateral «sin salvaguardas adecuadas y realmente eficaces» y considera que los mecanismos propuestos por la Comisión «parecen más herramientas de comunicación para promover acuerdos difíciles de aceptar que dispositivos eficaces que puedan activarse en caso de crisis». La entidad queda a la espera de conocer todos los detalles del acuerdo para poder evaluar sus implicaciones de forma más precisa.
Sobre este acuerdo se pronunció también la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA). Esta organización reclamó que tanto en el paso del texto del acuerdo por el Parlamento Europeo, como en la redacción todavía pendiente de las cláusulas de salvaguarda, se aplique «el máximo celo» en la protección de sectores clave para la agricultura y la ganadería. Es el caso del vacuno, especialmente del ovino-caprino, un sector que, en su opinión, requiere el máximo apoyo porque es insustituible. «Necesitamos acuerdos comerciales que beneficien nuestra actividad y eviten posibles crisis de merado que pudieran surgir», destacan.
Según UPA, España exporta a Australia aceite de oliva, productos de panadería, leche, bebidas espirituosas y legumbres. Por el contrario, importa frutos secos, trigo y vino. «Estaremos muy vigilantes para que no haya perjuicios», concluyen en esta entidad.
