No vender más vino, venderlo mejor: el objetivo del sector vitivinícola para el 2028
AGRICULTURA
La Interprofesional organizó una jornada para presentar la revisión del plan estratégico del sector en un momento de cambios y hábitos de consumo
19 feb 2026 . Actualizado a las 09:39 h.El sector vitivinícola debe incrementar el valor de sus productos. Este es el objetivo con el que se trabajará hasta el 2028, según la actualización del plan estratégico presentada esta semana por la Organización Interprofesional del Vino de España (OIVE). Ese documento deja claro que bodegas y viticultores deben conseguir crecer en valor, reforzar su competitividad internacional y consolidar un modelo más rentable y sostenible. Esa es la forma con la que afrontarán los cambios en los hábitos de consumo que se están registrando en los diferentes mercados.
Desde la OIVE explican que en un contexto internacional marcado por la caída del consumo del vino y por un creciente incertidumbre económica y geopolítica, el sector responde con una estrategia «reforzada, realista y orientada al valor», explicó el presidente de esta entidad, Fernando Esquerro, durante el acto de presentación de la actualización del plan estratégico. También recordó que España mantiene la tercera posición mundial en valor de exportaciones y parte de una posición única como líder en superficie de viñedo y producción ecológica. El reto ahora, añadió, no es vender más, sino vender mejor.
El plan estratégico del sector tenía, inicialmente, una vigencia del 2022 al 2027. Tras la revisión realizada se amplía al 2028 y se simplifica de 101 a 81 acciones, manteniendo sus diez ejes estratégicos y 17 objetivos cuantitativos. Con esta racionalización se busca reforzar la calidad, eliminar las duplicidades y mejorar la capacidad de ejecución del documento. Según la OIVE, más de dos tercios de la iniciativas que propone ese documento presentan ya un grado de avance medio o alto, lo que confirma la capacidad de implementación del sector. Las acciones más complejas y transformadoras, centradas en la valorización y el equilibrio entre oferta y demanda concentrarán el esfuerzo prioritario de los próximos años.
Para Susana García, directora de OIVE, este nuevo documento consolida tres grandes prioridades para el sector: impulsar la captación de valor en los mercados internacionales; lograr el equilibrio del mercado y la rentabilidad de toda la cadena y defender el vino en su vínculo con la dieta mediterránea y su posicionamiento desde la evidencia científica, la moderación y la autorregulación. Al mismo tiempo, la digitalización, la innovación y la inteligencia económica se consolidan como ejes transversales para reforzar la competitividad del sector, mejorar la planificación y anticipar escenarios en un entorno cada vez más complejo.
La revisión de este plan ha contado con la participación activa de agentes representativos del sector, reforzando el papel de la interprofesional como espacio de coordinación y visión compartida. Es una entidad, «fundamental como nexo de unión para la vertebración de toda la cadena de valor, desde viticultores y cooperativas hasta bodegas», aseguró la secretaria general de Recursos Agrarios, Ana Rodríguez. Su tarea prioritaria, añadió, debe ser «potenciar el vino como símbolo de España vinculado a cultura y territorio, que constituye un activo económico estratégico, con fuerte impacto en el empleo, el desarrollo rural y la balanza comercial agroalimentaria», concluyó.
