Cerca del 40 % de las explotaciones vitícolas españolas peligran por la falta de relevo generacional

Maruxa Alfonso Laya
m. alfonso REDACCIÓN / LA VOZ

AGRICULTURA

CARLOS CORTÉS

Un informe de la Interprofesional del Vino de España calcula que el sector precisa incorporar a 22.600 jóvenes en los próximos años para garantizar su futuro y Galicia es una de las comunidades en las que más del 40 % de los jefes de explotación tienen más de 65 años

08 nov 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

El sector agropecuario español envejece y, solo entre 2010 y 2020, los jefes de explotación mayores de 65 años han pasado de suponer el 30 % al 42 %. No sucede exactamente lo mismo en el sector del vino, que tiene un perfil menos envejecido que otras actividades agrícolas, como la olivicultura o el cultivo de cereales. Pero lo cierto es que la situación empieza a ser preocupante también entre bodegueros y viticultores. Según un informe de la Organización Interprofesional del Vino (Oive), España precisará en los próximos años incorporar a 22.600 jóvenes a este sector para garantizar el relevo generacional, pues hay un 40 % de las explotaciones que están en riesgo precisamente porque no tienen quien sustituya a sus actuales propietarios, a punto de jubilarse. Galicia es de las comunidades donde este problema es más acusado.

El documento asegura que, actualmente tres de cada cuatro explotaciones vitícolas están gestionadas por profesionales con más de 50 años. En comunidades como Galicia, Andalucía, Canarias o Castilla y León los jefes de explotación con más de 65 años suponen, al menos, el 40 % de las explotaciones con viñedo. Este envejecimiento del sector trae parejo problemas como que las más envejecidas son las de menor tamaño y en las que el viñedo ecológico tiene menor peso. En ellas trabajan, además, varios familiares. Las gestionadas por jóvenes en cambio, son más grandes y cuenta con menor presencia de familiares trabajando.

Con estos datos en la mano, el informe calcula que el sector vitícola precisa incorporar 22.600 jóvenes, que puedan tomar el relevo en las explotaciones gestionadas por profesionales con 65 años o más. También argumenta que son las explotaciones con una productividad elevada, y en la que hay familiares trabajando, las que más fácil lo tienen para conseguir ese relevo.

Otra conclusión que se extrae de este documento es que las explotaciones de jóvenes agricultores son, de media, más productivas, algo que se explica porque también son de mayor tamaño. Y estos jefes de  explotación de menor edad tiene también más formación que sus mayores. En consecuencia, tienen una mayor calidad del capital humano y presentan una mayor digitalización y mecanización, lo que al mismo tiempo las hace más rentables. Así, tanto la formación del capital humano como la modernización de las explotaciones puede ayudar a reducir el riesgo de falta de relevo generacional. El informe calcula que mejorar la formación del jefe de explotación reduce ese riesgo entre 14 y 17 puntos, mientras que contar con maquinaria lo hace entre uno y dos puntos. Disponer de sistemas de información y gestión, además, rebaja en 16 puntos el riesgo de no encontrar relevo.

Un sector con 924.000 hectáreas de viñedo y que genera 386.110 empleos

El informe de la Oive también deja clara la importancia que el sector vitivinícola tiene en la economía española. Aquí hay plantadas más de 924.000 hectáreas de viñedo, lo que representa el 13 % de la superficie de vid global, siendo el líder mundial en extensión de viñedo. Actualmente, solo el 18 % de esta superficie se cultiva en ecológico, un sistema que ha incrementado su presencia en más de un 37 % entre los años 2019 y 2023.

España es, además, el tercer mayor productor de vino a nivel mundial, con más de 30 millones de hectolitros producidos en el 2024. Y es el segundo mayor exportador de vino en términos de volumen, y el tercero en valor. Según la Oive, las exportaciones de productos vitivinícolas superaron los 3.500 millones de euros el pasado año, lo que supone que cerca de uno de cada cinco euros de superávit comercial de la industria de alimentación y bebidas es aportado por este sector. 

Por último, la cadena de valor vitivinícola aportó 22.350 millones de euros de valor añadido bruto, lo que supone en torno al 1,6 % del PIB. Y, desde una perspectiva social, contribuye a crear y mantener más de 386.000 puestos de trabajo equivalentes a jornada completa en España, lo que supone en torno al 2 % del empleo nacional.