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Las primeras superuvas de albariño y godello estarán listas el próximo año

Maruxa Alfonso Laya
M. Alfonso REDACCIÓN / LA VOZ

AGRICULTURA

Cedida

La empresa Agromillora creó por cruzamiento variedades de uvas gallegas resistentes al mildiu y al oídio, que ahora serán estudiadas

25 feb 2024 . Actualizado a las 21:13 h.

Investigar y diseñar las nuevas variedades de uva resistentes es una tarea que, en España, ha caído en manos de la empresa privada. Fue Agromillora, de la mano de su socio italiano Vivai Cooperativi Rauscedo, la que puso en marcha, hace ahora treinta años, estos trabajos. Comenzó por las variedades internacionales, como la Merlot, Sauvignon o Cabernet, pero hace ya un tiempo que en su catálogo figuran uvas españolas. Y, entre ellas, esta empresa apostó también por dos gallegas: la albariña y la godello. En algo menos de un año llegarán a España los primeros clones resistentes a mildiu y oídio de estas dos variedades obtenidas mediante cruzamientos. Entonces, todavía quedará por delante un proceso de cinco años de estudio para que su cultivo pueda ser autorizado.

«Llevamos más de treinta años haciendo variedades resistentes y tenemos ya tempranillo, garnacha, albariño y godello cruzadas. A partir del año que viene empezaremos a plantarlas, a ver cómo se comportan», explica Benjamín Crespo, delegado comercial de Agromillora. Su tarea ha sido la de realizar numerosos cruzamientos entre cepas de albariño y godello con otras resistentes al mildiu y al oídio, hasta conseguir unos nuevos clones en cuyo ADN hay entre un 95 y un 98 % de las variedades gallegas y un 3 % de las otras empleadas, lo que hace que sean muy resistentes a los hongos. Crespo explica que este es un proceso que anteriormente se prolongaba durante 16 o veinte años. «Llevamos más de treinta años haciendo cruzamientos y ahora tenemos cinco parentales que conocemos muy bien y que sabemos cómo van a funcionar, por lo que hemos conseguido reducir ese tiempo a ocho años», añade.

Interés en Galicia

El proyecto de las variedades resistentes está despertando interés entre las bodegas gallegas, aseguran en Agromillora. «Hay bodegas en las que hemos puesto un ensayo con estas nuevas variedades», explica Crespo. Y están viendo como la reducción de tratamientos es una realidad. «El año pasado, hubo quien perdió toda la cosecha por culpa del mildiu, pero no es solo eso, es que con las variedades resistentes ahorran dinero», insiste. Porque en regiones como La Mancha, «si le dices al viticultor que va a pasar de tres a un tratamiento, bien. Pero en Galicia estamos hablando de usar la mitad de producto, de pasar de veinte a cinco tratamientos al año», asegura.

También destaca que otros países europeos le llevan mucha ventaja a España en esta materia. «Las variedades están en el catálogo europeo, pero aquí no las podemos plantar porque la legislación no nos deja. En otros países hacen falta tres años de estudios, aquí hacen falta cinco». Eso provocará que «la variedad resistente de albariño la tendremos aquí dentro de unos diez años, en Francia la tendrán dentro de seis y, en Italia y Alemania la pueden solicitar ya». Los planes de Agromillora pasan por poner a disposición de los centros de investigación españoles el próximo año las variedades resistentes de albariño y godello, entre otras. «A estas variedades hay que darle un nuevo nombre y le queremos poner albariño galego, para que lleve el nombre de Galicia», explica.

Ahora mismo, tienen unos 20 clones de albariño resistentes, que son los que se plantarán en España para ser estudiados y elegir los mejores, los que más conserven la tipicidad de esta uva. Y no descartan, si se comprueba que existe demanda, hacer este mismo trabajo con la treixadura. Su intención es que este trabajo lo lleven a cabo centros de investigación de la comunidad, como la Estación de Viticultura y Enología de Ourense (Evega). Esta entidad ya se interesó hace unos años por este proyecto pues considera que, en el marco del cambio climático, es una investigación en la que deben participar las principales variedades gallegas de uva y que debe liderar esta estación.

Los vinos elaborados con estos clones se presentan en la feria de Valladolid

Tras conseguir las nuevas variedades resistentes de uvas gallegas, el siguiente paso es proceder a su vinificación para comprobar si, de verdad, conservan parte de la tipicidad de sus parentales. Por eso en Agromillora han hecho pequeñas microvinificaciones con las uvas cosechadas de estos nuevos clones de albariño y godello. Los vinos serán presentados en la feria del sector Agrovid, que se celebra a principios de marzo en Valladolid. Allí se podrán catar los primeros vinos elaborados con variedades gallegas capaces de plantarle cara al mildiu y al oídio.

«La verdad es que hay muy poca cosa para catar y no será ninguna maravilla, porque todavía es muy experimental», asegura Crespo. Pero los que acudan a la feria vallisoletana y se pasen por el espacio de Agromillora podrán comprobar, en persona, si las nuevas variedades resistentes guardan algún parecido con sus parientes gallegas. «Ahora mismo tengo como veinte litros de cada uno, para ver la acidez y las características», añade.

Crespo rechaza que estas nuevas variedades no sirvan para hacer buenos vinos. «El Chardonnay que elaboraron en el Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León llevó un premio», sostiene. En este centro de investigación llevan años investigando las variedades resistentes internacionales que les ha proporcionado Agromillora y, con ellas, han elaborado ya varios vinos. Los investigadores aseguran que, aunque hay que seguir trabajando, algunas de estas nuevas cepas tienen cualidades muy interesantes para la vinificación. «Todo esto busca mejorar la calidad del vino», concluye el delegado de Agromillora.

Los blancos resistentes de Nicola Biasi y el proyecto de Albert i Noia

Aunque en España todavía no está permitido comercializar estas variedades resistentes, en otros países europeos estas son una realidad hace ya años. La bodega italiana Nicola Biasi, del enólogo del mismo nombre, presume, por ejemplo, de hacer sus vinos utilizando solo este tipo de uvas, lo que le permite hacer un cultivo mucho más respetuoso con el medio ambiente. Y en España, la bodega catalana Albert i Noia, especializada en elaborar vinos ecológicos de montaña, lleva ya años trabajando con este tipo de cepas.

En el congreso de viticultura sostenible, que se celebró en Ourense a principios de mes, los participantes pudieron participar en una cata de varios vinos comerciales elaborados con variedades resistentes. En ellas estuvo el enólogo Nicola Biasi, que es también presidente de la Asociación de Bodegas Resistenti. Allí presentó su vino Renitens, «que demuestra que con variedades resistentes se pueden hacer buenos vinos. Este, por ejemplo, ya se exporta a Bélgica y Estados Unidos», aseguró. También explicó que un vino elaborado 100 % con variedades resistentes «fue elegido como el mejor vino blanco de Italia».

Biasi tiene claro que «la variedad te da la diferenciación», pero no la calidad del vino, al igual que sucede con las variedades de uva tradicionales. «Las variedades resistentes tienen entre un 94-98 % de vinífera y solo un 2-3 % no lo es. No es ese pequeño porcentaje lo que empeora el vino, sino la manera en que este fue elaborado», añadió.

Investigación en Cataluña

La misma opinión comparten en la bodega catalana Albert i Noia, donde se elaboran vinos ecológicos de montaña. Según explican en su web, fue en el año 98 cuando su propietario oyó por primera vez hablar de este tipo de uvas. Desde el 2007, la bodega participa en un grupo de investigación que busca obtener la versión resistente de las variedades de uva autóctonas. Y en el 20011 puso en marcha el proyecto Variedades Resistentes y Autóctonas Adaptadas al Cambio Climático (VRIAACC), al que posteriormente se sumaron otras bodegas. «Estamos cruzando las variedades más representativas de la viticultura catalana con otras variedades ya resistentes para conseguir, de forma natural, genes de resistencia a los hongos que afectan a nuestro viñedos», explican en su web.

Hace solo cuatro años, los responsables de esta bodega comprobaron de primera mano las bondades de estas uvas. Ante la peor plaga de mildiu de la historia, su viñedo experimental de variedades resistentes demostró una gran resistencia al hongo. Desde el 2013 «hemos realizado más de 300.000 cruces entre variedades autóctonas y resistentes y, a día de hoy, ya se han obtenido las primeras plantas con altos niveles de resistencia y con la tipicidad propia de nuestras variedades», aseguran en la bodega, donde también dejan claro que este proceso «es un cruce por floración y, en ningún caso, un trabajo de manipulación genética».