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¿Cómo la agricultura ecológica ayuda a la salud del suelo?

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AGRICULTURA

Plantación ecológica en Córdoba
Plantación ecológica en Córdoba Salas | EFE

La nueva política agraria común (PAC) promueve el cambio a un modelo agrícola que mejora la biodiversidad y fomenta las prácticas de conservación del terreno

22 dic 2023 . Actualizado a las 09:48 h.

Bruselas sabe que el futuro de la agricultura tiene que ser más ecológico. No solo por una cuestión de salud humana y animal, también para garantizar la salud y fertilidad del suelo, que es un recurso fundamental porque es el responsable de la provisión de alimentos y de la regulación del clima global. De ahí que en el 2021 puso en marcha el Plan de acción para el desarrollo de la producción ecológica en la UE, una estrategia que tiene por objetivo cumplir con las directrices que marcan el Pacto Verde Europeo y las Estrategias De la Granja a la Mesa y Biodiversidad. La nueva política agraria común (PAC) también ayuda a los agricultores y ganaderos que quieren seguir esta vía a través de los ecorregímenes o de los planes de desarrollo rural. Pero además el Plan Estratégico Nacional para la nueva PAC (PEPAC) recoge sugerencias como que «el crecimiento sostenible de la agricultura ecológica y la consolidación de los efectos medioambientales que conlleva debe de ir acompañado de compromisos destinados a garantizar una mayor cantidad de productos ecológicos a disposición del consumidor para lograr el funcionamiento eficaz del mercado interior en este sector, así como una competencia leal que garantice la confianza de los consumidores». Todo ello, en definitiva, para beneficio de la tierra. 

El Plan de Acción de la Producción Ecológica en la UE reconoce que la tierra cultivada bajo criterios orgánicos dispone de en torno a un 30% más de biodiversidad que la tierra trabajada bajo fórmulas convencionales. La razón es en parte la reducción en el uso de pesticidas químicos. De hecho, la biodiversidad protege los cultivos de las plagas. Las mariquitas, por ejemplo, son muy voraces con el pulgón, los ácaros o la cochinilla. De ahí que estos pequeños coleópteros sean un aliado del agricultor.

Pero también hay que echar la vista atrás para ver cómo prácticas como las que realizaban nuestros abuelos en sus huertas de autoconsumo pueden ayudar a regenerar el suelo. Es lo que inspira la agricultura de conservación, que va un paso más allá de la agricultura ecológica. Esta se apoya en dejar parte de los residuos orgánicos que se generan en el campo en el terreno para abonar. 

Pero poco a poco también han de ir buscándose nuevas fórmulas de reducir el impacto ambiental en el suelo. Por lo pronto hay alguna que otra investigación abierta para conocer su vulnerabilidad ante el impacto de las prácticas agrícolas o el cambio climático. Un ejemplo es lo que está haciendo la Misión Biológica de Galicia, dependiente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en el proyecto Minotaur, financiado por la UE. Ahí participan también elInstituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria de Madrid y el centro de Edafología y Biología Aplicada del Segura para mejorar la calidad del suelo y la gestión agrícola a través de un enfoque innovador y de prácticas sostenibles, entre ellas las que responden a la práctica de la agricultura ecológica.