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Diversificar la actividad agroganadera,  clave para la biodiversidad

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AGRICULTURA

miguel souto

La nueva política agraria común (PAC) promueve un modelo de manejo agropecuario que pretende garantizar la polinización y mejora de los suelos

19 ene 2023 . Actualizado a las 14:19 h.

No hace mucho tiempo, antes de la década de los noventa, era fácil encontrar en el campo explotaciones que combinaban la producción ganadera de carne y leche con los cultivos para alimentar las reses, la explotación del monte para sacar leña y realizar las camas del ganado o para la producción de cereal e incluso la producción de huerta o fruta para autoconsumo. Ese modelo tan diversificado, como explica el investigador del departamento de pastos y cultivos del Centro de Investigaciones Agrarias de Mabegondo, Xosé Antonio Meixide, era muy popular en Galicia, donde era un práctica habitual rotar cultivos «para non cansar ao solo. Por iso, en zonas como A Limia se combina a pataca co cereal. A pataca é un cultivo que da entre 30.000 e 40.000 kilos por hectárea e precisa fertilizantes...., o cereal non require tanto abonado». La cuestión es que, como añade este investigador, a partir de la entrada de España en la UE ese modelo fue cambiando de modo más rápido no solo en Galicia, también en el resto de España, donde se avanzó hacia un modelo de producción intensiva que abogaba hacia la especialización de la producción por zonas geográficas para obtener una mayor rentabilidad. Galicia se especializó en producción láctea; Andalucía, en olivar; Murcia, en cultivos de huerta; Castilla-León y Castilla-La Mancha, en cereal; Cataluña, en frutas, verduras, hortalizas, carne de porcino...

Ahora la nueva política agraria común (PAC), que entró e vigor el pasado 1 de enero, quiere dar un giro a todo eso promoviendo la vuelta en todo el país a aquella diversificación de cultivos como fórmula para mejorar la biodiversidad, garantizar la soberanía alimentaria, mejorar la calidad del suelo y promover el cuidado del medio ambiente. Todo ello en línea con las directrices que también marca la Estrategia Biodiversidad 2030.

Como prueba está, por ejemplo, uno de os ecorregímenes que destaca la nueva PAC _un 23% del presupuesto del Plan Estratégico para la aplicación de la política agraria común en España (PEPAC) se dedicará a esas prácticas agrícolas y ganaderas beneficiosas para el medio ambiente_ es precisamente la rotación de cultivos con especies mejorantes. En un documento sobre agroecología la propia Organización de las Naciones Unidas para Alimentación y la Agricultura explica que esa rotación de cultivos contribuye a la diversidad temporal, del mismo modo que «los sistemas agroforestales organizan cultivos, arbustos, ganado y árboles de diferentes alturas y formas en distintos niveles o estratos, lo que incrementa la diversidad vertical, o el cultivo intercalado que combina especies complementarias aumenta la diversidad espacial». 

En este sentido, el investigador del CIAM explica que no cabe duda de que combinar distintos cultivos mejora la biodiversidad, algo que como recuerda Naciones Unidas en su informe ayuda a la mejora de los servicios ecosistémicos, en concreto a la polinización y recuperación del suelo, fundamentales en la producción agrícola. «Non é igual un olivar ou unha dehesa que estén abandoadas, que outras con pastos debaixo nos que podan estar os porcos», dice el investigador del CIAM. De ahí que las producciones mixtas sean una buena alternativa para lograr el suelo y ayudar a la polinización. 

Es por ello que, aunque como dice Meixide «non é algo doado», los agricultores y ganaderos han de comenzar a mirar de nuevo hacia esa combinación de actividades o cultivos. Porque no cabe duda de que todos son beneficios. La asociación de cultivos, por ejemplo, ayuda también a lograr el objetivo de reducir el uso de fertilizantes químicos en un 50% que pretende De la granja a la Mesa. No hay que olvidar aquí una norma fundamental para prevenir plagas como es la de no poner en una misma finca variedades de la misma familia. Primero porque al consumir el mismo tipo de nutrientes provocarían un mayor desgaste del suelo y luego porque además son proclives a contraer las mismas plagas. Para despistarlas no hay nada mejor, por ejemplo, que combinar plantas aromáticas con hortalizas. No solo eso porque el pastoreo mixto de distintos animales también reduce el riesgo de que estos contraigan enfermedades que puedan diezmar la cabaña.

Pero es que no hay que olvidar tampoco que la combinación de cultivos y producciones ayuda a mantener la sostenibilidad económica de los que viven en el campo, ayudando de este modo a fijar población en el medio rural, fomentando el relevo generacional. Esos también son grandes objetivos de  la nueva PAC.