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¿Llega realmente el aumento de precios en el súper a los agricultores y ganaderos?

Maruxa Alfonso Laya
M. Alfonso REDACCIÓN / LA VOZ

AGRICULTURA

M.C.

En la mayoría de los alimentos, sobre todo en los de carne de vacuno, pollo y conejo, la subida que sufre el consumidor ni siquiera llega a los productores

16 nov 2022 . Actualizado a las 09:23 h.

Llevamos meses escuchando a los agricultores y ganaderos gallegos quejarse del aumento de los costes de producción. De que el precio de los piensos ha crecido un 200 %, al igual que el de los fertilizantes; de que la factura eléctrica y del gas se ha duplicado y de que el gasoil ha superado todos los límites previstos. Por eso cuando llegamos al súper y vemos que el precio de los alimentos se ha encarecido podemos consolarnos pensando que, por lo menos, lo que vamos a pagar de más es para que el sector primario reciba unas rentas dignas. Nada más lejos de la realidad. «O sector productor non ten capacidade para poñer os prezos», asegura Roberto García, secretario general de Unións Agrarias. Y en eso están de acuerdo en Ternera Gallega Suprema. «O prezo da nosa carne subiu no súper, pero esa suba non chega na mesma proporción ao gandeiro», explican en la asociación que aglutina a buena parte de estos ganaderos. Y así sucede con buena parte de los alimentos.

Horsal es la principal cooperativa de huerta de Galicia, donde se producen lechugas, tomates, judías, pimientos, cebollas y otras hortalizas. «Os nosos custos de produción subiron algo, o prezo das plantas, os fertilizantes, os plásticos dos invernadoiros», cuenta Fernando Veiga, gerente de la firma. Pero en este sector, el peso que esos costes tienen en el precio final del producto no es tan elevado como puede serlo en la producción de cereales o de viñedo, por poner un ejemplo. «Na horta, o principal custo de producción é a man de obra e os salarios non subiron ao nivel dos custos de produción», argumenta. 

A pesar de que producir una lechuga es hoy solo un poco más caro que hace un año, Veiga reconoce que han conseguido mejorar sus precios alrededor de un 10 % en algunos alimentos. Pero esto no se debe a que los agricultores estén pagando más por sus insumos. Porque, al final, es la ley de la oferta y la demanda la que fija el coste que va a tener un producto. «Como subiron os custos de produción, a xente plantou menos e iso implica que hai menos produción. A demanda é a mesma e por iso soben os prezos», cuenta. Así que, en realidad, el incremento de los precios se debe a la escasez del producto, no a que el productor precise percibir más por su trabajo. De hecho, «tiñamos prezos que había oito anos que non subían», concluye Veiga.

«En poucos alimentos ten que ver a suba do seu prezo co aumento dos custos de produción», reitera Roberto García. Por eso la formación lleva años exigiendo que los productos incluyan un doble etiquetado, el del precio que se paga al productor y el de venta al público. Sucede en el sector cárnico, donde el pollo y el conejo han subido sus cotizaciones en el supermercado, «pero ese aumento queda no resto dos elos da cadea, mentres que estes produtores están vendendo a perdas», añade. También en el vacuno, cuyos productores están percibiendo por sus terneros menos de los 6,20 euros que cuesta producir un kilo de esta carne.

«Estamos perdendo moito diñeiro, non sei onde vai parar esa diferenza de prezo que se dá entre o que nos pagan a nós o e prezo do súper», explican los Gandeiros Galegos da Suprema. Reconocen que han conseguido aumentar el precio de sus terneros, de 4,80 euros a 5,60, pero este incremento es claramente insuficiente y está llevando a que cada vez más explotaciones produzcan menos. «Agora hai falta de gando e ata marzo imos estar baixo mínimos. Se hai demanda e non hai oferta os prezos debería ir á alza, pero iso non é así», añade.

En el otro lado de la balanza se sitúan las explotaciones lácteas, que están percibiendo precios históricos por sus producciones. Pero para García este incremento no está basado en la subida de costes de producción que han experimentado las explotaciones, sino «en garantizar o abastecemento de leite aos grandes grupos, que teñen a sensación de que hai escasez», explica. De hecho, considera que solo el 30 % de las granjas, las más grandes que producen alrededor del 60 % de la leche gallega, están percibiendo estas cotizaciones, mientras que el 70 % restante «está dez céntimos por debaixo». Y se teme que, una vez se termine esa sensación de escasez, «baixen de novo os prezos sen importar os custos de produción», añade.

Para Román Santalla, presidente de la cooperativa Cobideza, resulta lógico que suba el precio de los alimentos cuando los costes de producción están por las nubes, «sobre todo para cumplir coa lei da cadea», afirma. Y considera que el consumidor debe estar preparado para nuevos aumentos, porque hay sectores, como el de los quesos o yogures, a los que la mejora de los precios llegó tarde, y otros, como el del pollo, que han subido en el supermercado pero que no han conseguido que esa mejora en las cotizaciones llegue a los ganaderos. «No sector avícola caeu a produción porque os gandeiros non fan fronte aos custos de produción», sostiene.

El lácteo es, en su opinión, el que se encuentra en mejor situación. «Está accedendo agora á cobertura de custos de produción, que xa era hora, pero ten unha débeda moi grande e eses beneficios se están usando para pagala», añade. Santalla augura más subidas en los precios de los alimentos, pues tanto los productores de pollo como los de conejo precisan que se mejoren sus cotizaciones, «senón será imposible manter as granxas abertas», sostiene. Habrá que ver si de todo lo que pagará entonces a mayores el consumidor se logra que una parte vaya también al bolsillo de ganaderos y agricultores.