El encarecimiento de la electricidad y del trigo ahoga a los panaderos gallegos

Algunos ya han tenido que subir los precios y el resto se resigna a hacerlo en los próximos meses

Cada vez que alguien habla de la electricidad, sube el pan. O más bien las facturas de los autónomos que conforman este sector, que desde hace meses comprueban preocupados como los recibos llegan cada vez más elevados. La desmedida escalada de la tarifa de la luz está ahogando a un sector tan básico como este. Y los pequeños negocios advierten que, de seguir así las cosas, muchos tendrán que trasladar este sobrecoste a las barras del pan que llenan las despensas de los ciudadanos cada día. «Moitos dos panadeiros aseguran que as súas facturas incluso duplicáronse estes últimos meses», explica Marcial Grela, presidente de la Asociación Provincial de Panaderos Artesanos de A Coruña (Aprofar). Grela asegura que los empresarios del sector intentarán aguantar todo lo que puedan antes de repercutir los gastos a los clientes, pero advierte a las autoridades que, si esta situación se alarga en el tiempo, la subida del pan acabará impactando directamente en el bolsillo de los consumidores.

Porque la de la luz no es la única subida que deben amasar estos profesionales. Según el último informe publicado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), los precios mundiales del trigo fueron de los que más subieron en septiembre, registrando un repunte de casi el 41 % en términos anuales. Algunos expertos aseguran que detrás de esta alza se encuentran variables climáticas. Canadá es un ejemplo de ello. Porque la cosecha en este país se ha reducido un 33 % a causa de las altas temperaturas. Y los datos macro ya se dejan notar en el bolsillo de los más pequeños: «Os fabricantes chamáronnos hai pouco para avisarnos de que tiñan que subirnos a fariña un 20 %», resume Marcial Grela. Con todos estos factores lastrando sus negocios, para muchos artesanos gallegos el simple hecho de sobrevivir no parece que vaya a ser sencillo.

Arturo Prado: «Es difícil subir el precio porque al final repercute en mucha gente»

«A nosotros nos afecta por todos los lados. Por un lado, la subida de la luz y por otro, el del gasoil. Las dos cosas están por las nubes y eso repercute en todo». Así explica Arturo Prado Puga, de la panadería Anduriña de Ourense, el impacto que tiene en su negocio la escalada de precios. «De luz antes pagaba 300 euros al mes y ahora el recibo es de casi el doble», señala.

También apunta a que la subida es similar en el caso del gasoil que necesita para que funcionen los hornos donde elabora sus productos artesanales. «Al trabajar principalmente de noche no podemos realizar muchos cambios en la producción. Es cierto, que la mayoría de la actividad la hacemos de madrugada, que es cuando es más barata la luz, pero también que las cámaras siguen funcionando todo el día», relata.

Sobre un posible impacto en el precio del producto final, Arturo Prada indica que el pan ya subió de forma generalizada de manera reciente y que, en el caso de la bollería y los dulces, prefieren esperar al menos hasta principios de año. «Trabajamos mucho para la hostelería y es complicado subir el precio porque al final repercute en mucha gente», se justifica Prado.

Manolo da Cunha (Da Cunha): «Perdo 7.000 euros por cada quenda de traballo»

A Manolo da Cunha, uno de los apellidos que llevan la harina impregnada en el pan de Carral, la factura de la luz le ha dado el disgusto del año. «Pasamos de 17.000 euros no primeiro trimestre a 38.500… isto é insostible», lamenta. En su nave ubicada en el polígono de Carral trabajan tres turnos de 12 personas, uno de ellos de noche, «suponse que con menos consumo, pero aínda así as máquinas de amasado e as cámaras de frío consumen moita enerxía», explica Manolo, con 42 años en el gremio del pan. «Estamos cunha tarifa variable, pero agora non nos compensa cambiar porque penalizan moito, non quero pensar os números que nos virán en outubro», explica Da Cunha, quien ya comienza a darle vueltas a la posible instalación de placas solares en su nave. «Estou perdendo 7.000 euros por quenda de traballo, así non se pode seguir». Sobre subir el precio al pan, señala que de momento intentará no trasladar esta subida a sus clientes.

Marisa París (Pan do Tres): «A fariña está polas nubes»

Uno de los pequeños templos panaderos se encuentra en Vilarmaior. La tienda Pan do Tres, más artesanal y con el empleo de leña, aún no sabe cuánto les ha subido la luz por el uso de amasadoras y hornos. «Porque levamos reclamando os recibos dende maio, tres veces fomos reclamar á oficina de Naturgy, pero seguimos sin sabelo», explica Marisa París, quien trabaja desde hace décadas en el lugar do Tres junto a su marido, José Luis Miño. Mientras esperan el recibo con la angustia de una sentencia, ya avanzan que hay otras materias que se han encarecido. «A fariña, o cereal, está polas nubes, supoño que andan es especular, pero tamén os combustibles e o transporte, nós de momento non imos tocar os prezos», concluye.

Guillermo Moscoso: «O noso é un produto de primeira necesidade»

Guillermo Moscoso, de la panadería compostelana Pan da Moa, estima que el coste de la factura eléctrica de su empresa ha podido incrementarse en torno al 25 %. Pero no es la única subida: «Subiron as materias primas, as fariñas, as manteigas, os lácteos, incluso os portes dos transportes. Todo se encareceu moito a gran velocidade». Por eso, a principios de noviembre, llegará un alza de precios en el pan de su empresa tras un lustro sin hacerlo. «Xa deberiamos ter subido o ano pasado coa pandemia, pero pola situación social decidimos evitalo. Agora temos que facelo, intentaremos que sexa o menos posible para que a xente non se vexa tan afectada. Porque a panadería dalgunha maneira ten unha conciencia social, porque é un produto de primeira necesidade, e nós así o entendemos», pero sin olvidar que es un negocio que tiene que ser solvente.

Entre las subidas de precios también está la del combustible. Con tres despachos en Santiago, Pan da Moa tiene pequeños repartos a domicilio y hostelería. Pero su principal afectación no es por el reparto, sino por que uno de sus hornos funciona con gasoil.

En cuanto a variar horarios de producción para ahorrar costes de energía eléctrica, Moscoso señala que ni se lo plantea. Empiezan a trabajar a las 3 de la madrugada «e non pensamos cocer a outra hora. A xente ten dereito a poder conciliar coa familia». Y además considera absurdo cocer en horas de tarifa eléctrica barata, porque repercutiría en una menor calidad final del producto al llevar más horas fuera del horno.

Pan da Moa cobra en la actualidad 90 céntimos por la barra artesana; 1,30 el mollete de medio kilo; y 55 céntimos la bolla de bocadillo. La próxima semana, Moscoso revisará al alza esos precios para comenzar a aplicarlos en noviembre, previo anuncio del incremento a la clientela.

Evangelina Barros: «Gastar 30.000 euros en luz es una pasada»

«Juan, ¿cuánto nos ha podido subir la factura de la luz, un 40 %? ¿Más?», pregunta a un empleado Evangelina Barros, responsable de las panaderías La Nueva de Neda y Ferrol, con más de una docena de establecimientos. Reconoce que el incremento en el precio de la luz afecta a sus panaderías, al igual que a todo el mundo. «Nos afecta a todos. Gastar 30.000 en luz en todos los locales es una pasada», lamenta.

Evangelina cuenta con hornos, pastelerías y despachos y son los dos primeros tipos de locales los que consumen más electricidad. «Es imposible cambiar el horario, de ninguna manera. El horneado empieza a las doce de la noche y estamos en plena actividad hasta las tres de la tarde. Termina la panadería y empieza pastelería», detalla. Por ello, indica que es imposible para este sector adecuar el trabajo a las franjas horarias. «¿Cómo voy a cambiar horarios si el pan debe salir a una hora para que llegue. No puedo cambiar nada», lamenta

Advierte que ya conoce panaderías que han subido el precio del producto. «Yo no lo he subido, pero hay gente a la que ya no le ha quedado más remedio. Al final habrá que subirlo, qué duda cabe. Pero el pan, pasteles, todo. La materia prima se ha incrementado. Igual que nos afecta el gasoil.. Vamos a tener que volver al carro y el caballo», comenta.

Esta información fue elaborada por Toni Silva, O. P. Arca, Carla Elías, Rubén Nóvoa y Sara Cabrero

El precio de la carne aguanta en el súper, mientras los ganaderos pierden dinero

X. M. Palacios / M. cedrón

El sector no logra repercutir el alza de los costes de producción

Los ganaderos están al límite. La industria cárnica dice que también. Y la culpa es de la subida de costes de la energía y materias primas, factores que, tarde o temprano, acabarán haciendo estallar por los aires los precios de la cesta de la compra. Porque los ganaderos dedicados a la producción de carne en Galicia claman que no pueden aguantar más. Antes ya de que la pandemia encerrara a la mayor parte de la población en sus casas, el sector advertía de los bajos precios que estaba recibiendo por sus productos. Ahora sus economías están mucho peor porque no son capaces de repercutir en el precio al que comercializan sus animales el brutal aumento de costes al que se han tenido que enfrentar a lo largo de los últimos meses. En Galicia, los costes de producción de un kilo de carne en estas explotaciones se han incrementado en torno a 60 céntimos, mientras que los precios no han logrado recuperar la rebaja del 20 % que experimentaron durante el confinamiento.

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