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Los cazadores ayudarán a frenar el jabalí, pero urgen a que el pago de daños no recaiga sobre ellos

Maria Cedrón REDACCIÓN

AGRICULTURA

MARCOS CREO

Ven difícil las batidas en días laborales, como facilita la nueva orden

28 ago 2021 . Actualizado a las 12:41 h.

El maíz está a punto de caramelo. Sobre todo para un jabalí que estos días tiene en los campos de comarcas como la de Deza todo el grano que jamás se habría atrevido a soñar. El problema es que no es uno. Son decenas los que quieren hacerse con ese botín. Para ponerles coto, el pasado 21 de agosto empezó la temporada de caza, un período que se extenderá hasta el 27 de febrero y que en una situación normal permite a las cuadrillas salir a cazar este animal jueves, viernes, sábados, domingos y festivos. Pero en vista de que eso resultaría insuficiente, la Xunta declaró la emergencia cinegética temporal que entró en vigor ayer y que permite abatir a estos animales cualquier día de la semana en 29 comarcas gallegas.

A falta de un Obélix que zampe jabalíes a la misma velocidad con la que se reproducen, los miembros de los tecores (terrenos cinegéticamente ordenados) son piezas fundamentales para llevar a cabo esta medida extraordinaria dictada para tratar de controlar a una población de jabalíes desbocada, en buena medida, por los cambios de uso de la tierra y las características de la especie.

Los cazadores, a pesar de las críticas de las organizaciones ecologistas que dicen que la medida carece de base científica, están dispuestos a colaborar con la Consellería de Medio Ambiente en esa tarea, pero también piden que se avance en un cambio normativo para que los tecores dejen de ser responsables de los daños que puedan provocar los jabalíes en las cosechas. Desde Unións Agrarias han dicho más de una vez que debe ser la Administración la que se responsabilice de los daños de la fauna salvaje porque «os tecores non teñen fondos para o pago dos máis de 12 millóns de euros anuais que supoñen os danos das mandas no agro galego». De hecho, algunos hasta han llegado a plantear su disolución en caso de que reciban más reclamaciones porque las compensaciones les suponen unos gastos que no pueden asumir.