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Chantada perdió medio millón de kilos de uva por la granizada

AGRICULTURA

Un viticultor muestra uno de los racimos esparcidos por el suelo a causa del granizo
Un viticultor muestra uno de los racimos esparcidos por el suelo a causa del granizo CARLOS CORTÉS

Una primera estimación de la Xunta cifra en 60 las hectáreas afectadas

18 jun 2021 . Actualizado a las 09:52 h.

Bodegueros y viticultores propietarios de los viñedos que arrasó la granizada en San Fiz pedirán al Ayuntamiento de Chantada que solicite para esa ribera la declaración de zona de desastre natural. En la zona en la que descargó el pedrisco tienen viñas las bodegas de Ribeira Sacra Amedo, Viña Ribada, Os Cipreses y Castrofiz. La tormenta también afectó, en menor medida, a Vía Romana. Entre los afectados figuran además productores que comercializan vino fuera de la denominación de origen y numerosos cosecheros que tienen en la comercialización de la uva una importante fuente de ingresos.

A ambos lados de la carretera que atraviesa esta ladera del Miño, a pocos kilómetros de la localidad de Chantada, se reparten alrededor de 80 hectáreas de viñedo. Los afectados calculan que entre 70 y 75 hectáreas perdieron la práctica totalidad de la cosecha. Solo se salvó parte de la producción de uva en las viñas más cercanas al embalse, en las proximidades de la desembocadura del río Asma.

La Xunta tiene previsto desplazar este viernes a San Fiz a técnicos de la estación experimental ubicada en Leiro para asesorar a los viticultores en coordinación con el personal de las oficinas agrarias comarcales. El conselleiro de Medio Rural, José González, lo adelantó ayer en Chantada tras supervisar los destrozos causados por el pedrisco en una visita a la zona en la que estuvo acompañado por el director de la Axencia Galega de Calidade Alimentaria y el delegado territorial de la Xunta en Lugo.

Técnicos de Medio Rural realizaron el día después de la granizada una primera inspección de la zona afectada, en la que constataron que las vides quedaron sin hojas ni racimos en cerca de sesenta hectáreas. Esa superficie incluye también puntos dañados por la tormenta, aunque en menor medida, en Pesqueiras y Líncora, también en Chantada, y en la parroquia de Diomondi, en el municipio de O Saviñao.

Un balance provisional

El conselleiro indicó, no obstante, que habrá que aguardar unos días para disponer de datos definitivos sobre el alcance de las pérdidas en esas zonas de viñedo. La cosecha de este año traía abundante producción en las viñas afectadas, en las que se habrían podido alcanzar los rendimientos máximos autorizados por el consejo regulador de Ribeira Sacra. Para las variedades tintas, mayoritarias en toda la denominación de origen, el tope es de 9.500 kilos por hectáreas. Sobre esa base, y con un mínimo de 60 hectáreas devastadas, las pérdidas no bajarían del medio millón de kilos de uva.

La granizada descargó alrededor de las cinco y media de la tarde del miércoles y se prolongó unos quince minutos. Cuando dejó de caer el hielo, cuya acumulación obligó a cortar la carretera de Monforte a Chantada en ese tramo, cayó una tromba de agua acompañada de fuerte viento. La tormenta arrancó hojas y racimos de las cepas y provocó escorrentías que dañaron los muros de las viñas en varios puntos. La Policía Local acudió a alguna de las bodegas que flanquean la carretera para levantar acta de los daños.

PSOE y Por Chantada anunciaron ayer a través de sus portavoces municipales que pedirán al Ayuntamiento la solicitud de desastre natural para las riberas afectadas. También el grupo parlamentario socialista avanzó iniciativas en ese sentido.