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El molino de Brígida, el único de los 38 del río Castro, en Cabanas, que continúa funcionando

ANA F. CUBA CABANAS / LA VOZ

AGRICULTURA

Son dos molinos, uno se uso únicamente para moler trigo y el otro, para el maíz y el centeno
Son dos molinos, uno se uso únicamente para moler trigo y el otro, para el maíz y el centeno CESAR TOIMIL

Bernardino Trigo fundó hace un siglo el molino, en San Martín do Porto, y la pandemia ha reactivado la demanda de harina

16 may 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

El sonido de las piedras rozándose entre sí se superpone al del agua, en un ambiente teñido de blanco. El molino de Brígida, como es conocido en Cabanas, es el único de los 38 que jalonan el río Castro, en la frontera entre este municipio y el de Fene, que continúa funcionando. Del molino fundado por Bernardino Trigo en la travesía do Batán, en la parroquia de San Martín do Porto, lleva alrededor de un siglo saliendo harina. Los orígenes se remontan a los años veinte del siglo pasado, como recuerdan los descendientes del molinero.

El agua mueve el rodicio (una pieza circular con una especie de cucharas o palas), que acaba accionando las piedras, donde se produce la molienda. En el molino de Brígida las piedras no se ven, ocultas por una estructura de madera. En realidad, son dos, uno de uso exclusivo para el trigo, y otro para el maíz y el centeno. Esta mujer, Brígida Esmorís, originaria de Carballo, es la nuera del primer molinero de la saga. «Funciona perfectamente. Eso sí, cada seis meses hay que desmontar la madera y levantar la piedra volandera con el burro [una herramienta de hierro] para picarlas, porque se van puliendo y no muelen igual», explican.

En invierno y en primavera, cuando el agua es abundante, «puede trabajar 24 horas al día», pero en los veranos más secos, cuando baja el caudal, «hay que pararlo hasta que vuelve a llenarse el canal». Entre la clientela hay vecinos, «los que vienen de siempre», y gente de Fene, Ares, Pontedeume, Mugardos, Monfero... e incluso de Cecebre, Guísamo o Sada. «Al no quedar casi ningún molino funcionando, vienen aquí», señalan los actuales responsables. Unos llevan cinco kilos de cereal y otros cien. Acuden particulares, hosteleros y panaderos. «Todo se muele igual, aunque para los panaderos un poco más fino, porque algunos no lo tamizan, lo quieren integral», indican.