Velas que ahuyentan heladas

Francia hizo famosas las candelas que coloca en el viñedo para evitar que el frío dañe los primeros brotes, pero estas se pueden ver también en Galicia; Martín Códax combina este sistema con los ventiladores de aire para elevar la temperatura en su finca de Monterrei


Es medianoche en Vilardevós y las previsiones meteorológicas dicen que va a hacer frío, demasiado para que lo puedan soportar los brotes que ya luce el viñedo. Así que, poco a poco, la oscuridad que reina en este espacio se va llenando de luz. Casi de la nada van surgiendo decenas de pequeñas hogueras que tienen una misión más importante que la de ofrecer esta espectacular imagen. Porque su verdadera tarea es evitar que la temperatura baje tanto como para permitir que las heladas hagan su aparición y congelen los pequeños brotes. El sistema es muy popular en determinadas regiones vitícolas de Francia, pero desde hace unos años se puede contemplar también en Galicia, en la finca de Martín Códax en Monterrei. Allí, se hace la luz cada vez que las temperaturas bajan más de lo necesario.

«Empezamos a traballar con este sistema a raíz das xeadas do ano 2017, que afectaron a todo o norte de España e que tiveron unha especial incidencia no interior de Galicia», explica Miguel Tubío, director técnico de la bodega. Actualmente, existen en los mercados diferentes sistemas que ayudan a prevenir las heladas y que están adaptados a diferentes rangos de temperaturas. El de las candelas, por ejemplo, consiste en desplegar por el viñedo botes de parafina a los que se les prende fuego. Cada uno de ellos cubre una superficie de 25 metros cuadrados, en la que es capaz de subir la temperatura hasta dos grados. «Ten sentido en fincas pequenas, onde non é viable instalar un muíño, ou en zonas sen moita orografía», asegura Tubío. Martín Códax lo lleva utilizando desde el 2018. Tiene sus limitaciones, como que es manual y lleva mucho tiempo encender todas y cada una de las velas repartidas por el viñedo.

Los molinos de viento

Así que, cuando los episodios de heladas volvieron a repetirse en el 2019, la bodega apostó por instalar también un sistema de ventiladores. Está formado por unas torres de aire que permiten proteger entre cinco y ocho hectáreas de terreno cada una. Tienen más ventajas, como que funcionan de forma automática. Así, cuando se detecta un descenso en las temperaturas, los ventiladores se ponen a funcionar para mover el aire más frío que se acumula en las partes bajas y que no afecte al viñedo, evitando así las temidas heladas. Pueden ayudar a revertir temperaturas de hasta tres grados negativos. La finca cuenta con cuatro torres que, junto con las candelas, ayudan a proteger 25 hectáreas. Pero es que aquí solo hay problemas de heladas en algunas de las zonas más bajas. «Hai zonas de bagoadas onde se acumula o aire frío e son esas nas que instalamos os sistemas», explica. La combinación de ventiladores y velas ayuda a revertir temperaturas de menos cinco grados, que por ahora no se han registrado en este lugar en la época más sensible del viñedo.

Tubío sostiene que los sistemas contra las heladas serán cada vez más necesarios por el cambio climático. «O que está pasando en Francia e Alemaña é que, de vez en cando, se descolga unha masa de aire polar que ven despois dunha época máis cálida que forza un adianto nos cultivos. Aí é cando as xeadas teñen risco», cuenta. No se dan en la costa, «porque o mar é un potente regulador térmico», pero sí en el interior, en lugares como Vilardevós.

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