MONFORTE / LA VOZ

Los estudios de ampelografía de finales del siglo XIX y comienzos del XX aún respaldan publicaciones recientes sobre viticultura. Es el caso de la colección de vides que editó la Xunta en el 2011, principal referencia para la caracterización de las variedades que se cultivan actualmente en Galicia. El estudio de la morfología de frutos, racimos y hojas fue durante siglos clave para identificar y distinguir las vides. Sobre esa base trabajaron Antonio Casares Rodrigo y Darío Fernández Crespo hace más de cien años en las primeras catalogaciones varietales en tierras gallegas. Pero la ampelografía es historia. Los modernos estudios genéticos mediante marcadores moleculares deparan sorpresas. En la mencía, la última es que podría descender de una uva blanca de origen centroeuropeo.

A pie de viña, la mencía y la variedad tinta cabernet franc son diferenciables. Pero durante mucho tiempo, y quizás por los puntos en común de sus vinos, la uva de mayor presencia en la Ribeira Sacra se consideró una réplica de la que se cultiva tradicionalmente en el Loira francés. Un sambenito similar al que pesaba sobre el albariño, que para nada es una versión del riesling del Rin importada a Galicia por los monjes. Un reciente estudio de la Misión Biológica, a partir de semillas localizadas en un yacimiento arqueológico de Vigo, sugiere que el albariño -o al menos una uva muy semejante a lo que hoy conocemos- podría haberse cultivado en Galicia en la época romana.

Merenzao.El merenzao, al que corresponde la foto de la izquierda, es la misma uva que el trousseau que se cultiva en los viñedos del Jura, al norte de Saboya. Está emparentado con la mencía y también parece descender del traminer
Merenzao.El merenzao, al que corresponde la foto de la izquierda, es la misma uva que el trousseau que se cultiva en los viñedos del Jura, al norte de Saboya. Está emparentado con la mencía y también parece descender del traminer

En esa etapa habría surgido un proceso de hibridación entre las vides silvestres y las que introdujeron las legiones romanas, en el que se situaría el origen de los ancestros de las vides que reciben la catalogación de autóctonas. Por lo que respecta a la mencía, una primera investigación genética a partir de marcadores moleculares -que se dio a conocer en una publicación científica internacional en el año 2014- sitúa sus raíces en un linaje vinculado al merenzao, la misma uva que el trousseau de la región francesa del Jura.

Según esta investigación, en la que colaboraron la Estación de Viticultura e Enoloxía de Galicia y el grupo de Agronomía de la Escola Politécnica Superior de Lugo, los linajes originados en las variedades caíño y merenzao están relacionados con vides cultivadas en Francia. El grupo caíño, asentado en el oeste de Galicia, estaría vinculado con las francesas pinot noir y syrah. El grupo merenzao, hegemónico en el este, provendría del trousseau, que tiene al norte de Saboya uno de sus grandes reductos.

Pese a los avances en la secuenciación del ADN de las vides, la madeja de su origen ni mucho menos se ha desenredado del todo. La guía de vinos gallegos que publica anualmente Luis Paadín intenta poner orden en todo este galimatías en su última entrega, en la que incorpora un árbol genealógico de las vides gallegas sobre la base de la información disponible en bases de datos científicas. «Es un tema complejo y no había forma de hacerlo más claro sin caer el simplismo», avisa Alejando Paadín, hijo del editor de la publicación y autor de la infografía sobre la familias de las vides gallegas.

 

Godello. Los cruces entre vides tras la introducción del traminer en Galicia habrían dado pie a la variedad blanca godello, recuperada cuando casi había desaparecido a partir de un proyecto que arrancó en Valdeorras
Godello. Los cruces entre vides tras la introducción del traminer en Galicia habrían dado pie a la variedad blanca godello, recuperada cuando casi había desaparecido a partir de un proyecto que arrancó en Valdeorras

El trabajo de Alejandro Paadín coincide en lo sustancial con las conclusiones de un reciente estudio que firman José Martínez Zapater y Javier Ibáñez, investigadores del Instituto de Ciencias de la Vid y el Vino del Gobierno de la Rioja. De acuerdo con sus conclusiones, el núcleo de variedades gallegas catalogadas como autóctonas pertenecen en su mayoría a cuatro grupos o familias. El de la mencía estaría formado, según indican, por sucesivos cruces «alrededor de una variedad de origen centroeuropeo llamada traminer en el norte de Italia y savagnin en Francia».

El traminer, detallan, «está emparentado en primer grado con más de cincuenta variedades, fundamentalmente francesas, italianas, alemanas, portuguesas y españolas». En su árbol genealógico estarían, además de la mencía, variedades como el merenzao, el branco lexítimo, el torrontés y la mencía.

El papel decisivo del Camino de Santiago

La variedad traminer, alrededor de la que se constituye la tercera familia de las vides del noroeste peninsular, posiblemente fuese importada de Europa central junto con otras variedades como el manseng noir, que es el ferrón de O Ribeiro. «La identificación de este grupo de variedades viene a sustentar genéticamente las hipótesis sobre la influencia del Camino de Santiago y de las órdenes monásticas del Císter en la diseminación de variedades centroeuropeas en Galicia», apuntan los investigadores.

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En busca de los progenitores de la uva reina de la Ribeira Sacra