La industria del pan busca productores de trigo autóctono en Bergantiños

Las tierras son en esta comarca «muy fértiles», perfectas para cultivar el cereal


Carballo / La Voz

Bergantiños, fecunda en hortalizas, tubérculos y forrajes, podría aspirar a ser también despensa de cereal de invierno para la industria del pan gallego. Fernando Almeida, ingeniero agrónomo responsable de la producción agrícola del Grupo Da Cunha —especializado en productos de panadería— explicó en Radio Voz que en Bergantiños se dan «unas condiciones muy buenas» para la siembra de trigo autóctono y que las tierras son «muy fértiles».

El grupo está apostando por el cereal del país para su pan e impulsó la creación de una asociación de productores, Triaga, con presencia en las cuatro provincias. Según explicó Almeida, están cultivando alrededor de 1.300 hectáreas: el 60 % de la comarca de As Mariñas, el 30 % de A Limia, el 8 % de Lugo y el 2 % de Pontevedra. La intención es seguir expandiendo las zonas de las que se surten y Bergantiños, indicó, es un área de gran interés. En puntos como Cerceda o A Laracha, además, ya hay experiencias muy positivas con la producción de trigo autóctono.

Almeida habló en el programa Voces do Agro, de Radio Voz, sobre el importantísimo trabajo desarrollado en Mabegondo para la mejora de las variedades gallegas. Actualmente solo hay registradas dos, Callobre y Caaveiro (aunque se están testando más), y el trabajo se ha centrado especialmente en esta última.

Los principales condicionantes que se tenían hasta ahora eran el bajo rendimiento y la tendencia al encamado, esto es, la inclinación de los tallos cerca del nivel del suelo, lo que complica la cosecha y reduce la rentabilidad. Sin embargo, se llevó a cabo «una selección de líneas dentro de los ecotipos, que eran muy heterogéneos», según contó el ingeniero, y se comprobó «que dentro de un ecotipo de trigo del país hay un margen de mejora muy importante». Por el momento se ha conseguido un incremento del rendimiento de alrededor del 25 %, hasta los 3.500 kilos por hectárea cultivada.

La estrategia del Grupo Da Cunha —fundado en 1986 por una familia de panaderos artesanos de Carral— es el control de la materia prima en origen para producir «el mejor pan posible». El impulso de la Indicación Xeográfica Protexida (IXP) Pan Galego ha supuesto un pulo para el sector: «Hacía falta que se ratificase el trabajo de veinte años, que los panaderos artesanos contasen con una marca que diese valor añadido [a su producto] y que se fomentase el cultivo de nuestros recursos fitogenéticos», indicó Fernando Almeida.

El grupo trabaja con los productores de Triaga, a quienes ofrecen asesoramiento técnico y semilla certificada, «que es la base para asegurar la trazabilidad». El principal requisito para formar parte es que el productor disponga de una alternativa de rotación, que es la «base para el cultivo sostenible», y que plante al menos 8 o 10 hectáreas. Esto último es más una recomendación que un requisito, pero Almeida recuerda que, cuanto más se cultive, menores serán los costes.

Planifican las campañas con un año de antelación, para la distribución de la semilla, y hacen un seguimiento del cultivo desde la siembra hasta la cosecha. Al productor le garantizan la compra de su producto con un precio pactado de antemano, siempre y cuando se alcancen unas calidades mínimas, aunque, claro está, no son ellos los únicos compradores: el sector panadero gallego está en auge.

Newsletter Somosagro

Recibe todas las semanas la información más relevante del sector primario

Votación
4 votos
Comentarios

La industria del pan busca productores de trigo autóctono en Bergantiños