El vino del 2020 se acumula y no hay sitio para otra cosecha en las bodegas

Rectoral pide que se puedan instalar depósitos en naves de otras empresas

Visita de importadores a la bodega Rectoral de Amandi, en una imagen de archivo
Visita de importadores a la bodega Rectoral de Amandi, en una imagen de archivo

MONFORTE / LA VOZ

Por mucha borrasca que llegue, no caben más demoras en la poda de la vid. Pertrechados de trajes de agua, los viticultores apuran estos días tijera en mano una labor que resultará determinante para la calidad y cantidad de la futura cosecha. Para el profano, la vendimia está muy lejos. Pero el profesional sabe que la brotación se aproxima y que con ella comienza la cuenta atrás para la recogida de la uva. Faltan poco más de seis meses para que comience la recolección y en el pleno del consejo regulador de Ribeira Sacra ya se habla de ello.

El cierre de la hostelería pasa factura al sector vitivinícola y en las bodegas se acumula la cosecha del 2020 y parte de la anterior. Rectoral de Amandi, la de mayor volumen de todas las de esta denominación de origen, no dispone del espacio necesario para hacerse cargo de la uva de todos sus proveedores.

El problema va bastante más allá de los intereses puntuales de una determinada empresa. Rectoral está dispuesta a adquirir esta vendimia en torno a dos millones de kilos de uva a los casi quinientos viticultores que tiene en cartera. Pero al ritmo actual de las ventas carecerá del espacio necesario para vinificar esa materia prima en sus instalaciones de Sober.

Ampliación descartada

En vista de la coyuntura, el grupo propietario de la bodega de Sober no está por la labor de costear un proyecto de ampliación que serviría para resolver un inconveniente puntual. La solución que plantea es poder instalar excepcionalmente depósitos de vinos en naves de otras empresas ajenas al sector y fuera del ámbito de la denominación de origen, que solo permite vinificar en parroquias con zonas amparadas de viñedo. «Momentos excepcionais requiren tamén decisións excepcionais», dice el presidente de Ribeira Sacra, José Manuel Rodríguez.

Rectoral de Amandi planteó su propuesta esta semana en el pleno del consejo regulador, en el que hay un representante de la Consellería de Medio Rural. Rodríguez, no obstante, se comprometió a realizar gestiones ante este departamento de la Xunta, al que el consejo regulador trasladará un escrito solicitando que se autorice temporalmente y de forma excepcional la fórmula que plantea esa bodega.

Medio Rural avanzó que la fórmula del préstamo vendimia que se puso en marcha el pasado año para financiar la compra de la uva se repetirá esta campaña. El problema, en el caso de Rectoral, es que no hay espacio físico para dar entrada nuevamente a dos millones de kilos. El recurso a las instalaciones de otras bodegas está descartado, porque a mayor o menor escala todas arrastran excedentes de vino.

«Cando a hostalería pecha, non vendes unha botella de viño», apunta un pequeño productor de Ribeira Sacra. El propietario de otra bodega familiar de Amandi incide en ese mismo diagnóstico: «A alimentación tirou algo das vendas no primeiro confinamento, pero agora está todo moi atascado e coa nova vendima á volta da esquina».

Medio millón de litros

Rectoral puso sus cuentas sobre la mesa en el último pleno celebrado por el consejo regulador de Ribeira Sacra. La bodega calcula que precisaría espacio fuera de sus instalaciones para vinificar en torno a medio millón de litros de la cosecha de este año. Podrían ser más o menos finalmente, según evolucionen las ventas en los próximos meses. Pero esa es la estimación que barajan en estos momentos en la empresa.

De la actividad de esta bodega depende cerca del 40% del volumen de uva que se mueve en la Ribeira Sacra, tomando como referencia los 5.244.000 kilos de la vendimia del pasado año.

El precedente de una vinificación en el polígono en la anterior crisis económica

El problema de las existencias de vino acumuladas, consecuencia del impacto de crisis sanitaria, es común a la práctica totalidad de las bodegas. Las pequeñas, sin embargo, tienen más margen de maniobra para hacer frente a la nueva cosecha al manejar menores volúmenes. Rectoral de Amandi no solo juega en otra liga en lo que a producción se refiere. La decisión que adopte sobre la compra de la uva tiene también un carácter estratégico para el mantenimiento del viñedo en la denominación de origen.

La filial del grupo Bodegas Gallegas en Ribeira Sacra cumplió escrupulosamente con sus proveedores en la pasada cosecha. Pese a que las expectativas no eran demasiado halagüeñas, mantuvo precios confiando en su presencia en la alimentación y en su vocación exportadora. «Decir que vas a coger uva según sea el precio no nos parece de recibo», dijo Manuel Vázquez, director del grupo e hijo de su fundador, en el arranque de la anterior campaña.

Depósito en una lechería

«Pódese controlar perfectamente un depósito de viño, debidamente precintado, en calquera sitio», apunta por su parte el presidente del consejo regulador, partidario de flexibilizar excepcionalmente la norma que impide que el vino con ese indicativo salga del ámbito estricto de la denominación. José Manuel Rodríguez señala el respecto que en la etapa del bipartito al frente de la Xunta, y coincidiendo con la anterior crisis económica, se autorizó una elaboración en el polígono industrial de Monforte.

Rectoral de Amandi elaboró entonces de prestado, previo permiso de la administración autonómica, en las instalaciones de la empresa láctea que ahora es propiedad de un grupo chino. El depósito pasó los controles del consejo regulador igual que si estuviese en la bodega.

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