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El vino del 2020 se acumula y no hay sitio para otra cosecha en las bodegas

Luis Díaz
LUIS DÍAZ MONFORTE / LA VOZ

AGRICULTURA

Visita de importadores a la bodega Rectoral de Amandi, en una imagen de archivo
Visita de importadores a la bodega Rectoral de Amandi, en una imagen de archivo ALBERTO LÓPEZ

Rectoral pide que se puedan instalar depósitos en naves de otras empresas

20 feb 2021 . Actualizado a las 12:13 h.

Por mucha borrasca que llegue, no caben más demoras en la poda de la vid. Pertrechados de trajes de agua, los viticultores apuran estos días tijera en mano una labor que resultará determinante para la calidad y cantidad de la futura cosecha. Para el profano, la vendimia está muy lejos. Pero el profesional sabe que la brotación se aproxima y que con ella comienza la cuenta atrás para la recogida de la uva. Faltan poco más de seis meses para que comience la recolección y en el pleno del consejo regulador de Ribeira Sacra ya se habla de ello.

El cierre de la hostelería pasa factura al sector vitivinícola y en las bodegas se acumula la cosecha del 2020 y parte de la anterior. Rectoral de Amandi, la de mayor volumen de todas las de esta denominación de origen, no dispone del espacio necesario para hacerse cargo de la uva de todos sus proveedores.

El problema va bastante más allá de los intereses puntuales de una determinada empresa. Rectoral está dispuesta a adquirir esta vendimia en torno a dos millones de kilos de uva a los casi quinientos viticultores que tiene en cartera. Pero al ritmo actual de las ventas carecerá del espacio necesario para vinificar esa materia prima en sus instalaciones de Sober.