Los tomates de octubre temen a la helada

El menor número de horas de sol del otoño hace que estos frutos pierdan calidad debido a que su proceso de maduración es mucho más lento


redacción

Aunque el verano ha quedado atrás hace ya días, todavía es tiempo de tomates. En las huertas de A Mariña o en las del sur de Pontevedra aún pueden verse plantas cubiertas de frutos. Tanto de variedades como los pequeños cherry como de otras autóctonas como el famoso Negro de Santiago. Pero hay fruteros en A Coruña que se sorprenden de que los agricultores de la comarca continúen incluyendo entre los productos de temporada alguna variedad tardía.

El problema es que estos comienzan a llegar de modo intermitente y, cuando lo hacen, algunas de las piezas cultivadas en la comunidad no llegan con el punto de maduración justo con el que llegaban a los estantes de las tiendas hace semanas.

Es por esto que aquellos que disfrutan del sabor y la jugosa textura de los tomates maduros recién cogidos del campo tendrán que esperar al verano para volver a engatusar el paladar con esos sabores.

La razón, como explican desde el Centro de Investigacións Agrarias de Mabegondo (CIAM), es que la escasez de horas de sol hace que el proceso de maduración del fruto sea más lento y, por tanto, los tomates de un mes como es octubre en el que comienza a hacerse de noche poco más tarde de las ocho no solo pierdan sabor, sino textura.

Pero más allá de eso, los frutos que cuelgan de las tomateras en octubre han de blindarse ante peligros como las heladas. Porque a los tomates lo que les gusta es el calor, las temperaturas moderadas. No sobreviven a temperaturas bajo cero. Recuerden que vinieron de México.

De ahí que una imprevista bajada de los termómetros, común en las noches de octubre, pueda acabar con la última cosecha de un plumazo. A los agricultores de Galicia no les queda entonces más que protegerlos bajo las lonas de un invernadero o aceptar que los tomates, aunque pueden llegar a darse en cualquier época del año, precisan del calor del sol para madurar de un modo adecuado.

No cabe duda entonces de que el tomate, al menos en Galicia, no puede calificarse como una fruta de otoño. Por algo en lo primero que piensa alguien al que le preguntan por una propia de esta época es en la castaña. ¿Quién pensaría en un tomate?

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