Los 24 auditores de Rías Baixas harán chequeos diarios antes de ir a bodegas

Esta medida preventiva frente al covid-19 completa los test del Sergas


redacción

Los muestreos a pie de campo continúan estos días en Rías Baixas. Su objetivo es comprobar el estado de la uva y determinar el momento idóneo para su recogida. Y a menos que las condiciones meteorológicas cambien los planes, en el consello regulador tienen previsto que la vendimia comience de modo generalizado durante la primera quincena de septiembre.

Pero más allá de la fecha en la que los temporeros tomarán los viñedos, este será un año diferente en las fincas. La pandemia provocada por el coronavirus covid-19 ha obligado al Consello Regulador de la denominación de origen Rías Baixas a establecer un protocolo de actuación que deberán aplicar tanto las bodegas y viticultores adscritos como el personal técnico y los 24 auditores de la entidad encargados de supervisar el proceso de recogida de uva en las bodegas de la DO.

Más allá de los test serológicos que hará el Sergas a todos aquellos que participen en estos trabajos para detectar anticuerpos del covid-19, los 24 auditores del consello regulador tendrán que realizar todos los días un breve reconocimiento de su salud personal. El resultado han de registrarlo en un documento llamado Verificación síntomas compatibles con covid-19, que a su vez deberán enviar luego al Consello Regulador antes de comenzar la jornada laboral.

Fuentes de la entidad avanzaron en un comunicado que, en caso de notar algún síntoma —tos seca, fiebre, dificultades respiratorias, malestar o falta de gusto u olfato— deberán de comunicarlo de modo inmediato y ponerse en contacto con las autoridades sanitarias.

Además de adoptar las medidas genéricas de prevención como uso de mascarilla, lavar las manos o mantener la distancia mínima de seguridad, los auditores de la DO tienen que acatar una serie de medidas concretas cuando vayan a realizar inspecciones en bodegas o en viñedo.

Entre otras cosas, por ejemplo, deberán estar en el menor tiempo que puedan con los representantes de las bodegas. Las reuniones han de concertarse previamente y de mutuo acuerdo, facilitando la flexibilidad horaria. A la hora de recoger muestras el auditor deberá evitar el contacto con material de la bodega.

Los veedores deberán de realizar su informe a solas. Posteriormente entregarán el documento al responsable de cada una de las bodegas a las que vayan para que le dé el visto bueno. La idea es que el tiempo de contacto sea mínimo.

Todas estas medidas, como apuntó el secretario del Consello Regulador, Ramón Huidrobro, «fueron adoptadas en coordinación con las Consellerías de Sanidade y de Medio Rural con el fin de garantizar las actuaciones higiénico-sanitarias y de prevención contra el covid-19 en el desarrollo de las distintas auditorías».

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