Los videojuegos que emulan labores agrícolas triunfan en el campo gallego

«Apañamos herba cun tractor igual ao que temos no almacén», dice un usuario


redacción

Los agricultores de sofá son aquellas personas que, a pesar de no cultivar directamente la tierra, hasta ahora se beneficiaban de las ayudas económicas procedentes de la PAC. Pero en esa definición podrían incluirse ahora los millones de usuarios que, sentados frente a una pantalla, juegan a ser agricultores o ganaderos. Los simuladores agrícolas para ordenadores, móviles o consolas de videojuegos se han convertido en una auténtica fiebre. Una buena prueba es Farming Simulator, un videojuego creado a finales del 2008 que con tras el lanzamiento de sus últimas versiones se ha convertido en un bum. A principios de año ya había superado los 25 millones de copias vendidas y 90 millones de descargas en las tiendas de aplicaciones para móviles.

Su éxito radica, según los entendidos, en que su aproximación al mundo agrícola es bastante real y divertida. Además, tanto su duración como sus posibilidades de juego son prácticamente infinitas, pues permiten que el usuario configure su granja virtual —se le asigna una cantidad de dinero al comienzo del juego con la que debe iniciar el negocio— a su gusto.

Desde el aspecto físico del agricultor a los terrenos donde pretende ubicar las instalaciones, los animales que va a criar —vacas, gallinas, cerdos, ovejas o caballos— o los cultivos que se pretenden cultivar. El objetivo es hacer crecer la granja y que sea rentable. Para conseguirlo habrá que acertar en el manejo de los animales, así como realizar una gestión correcta de los terrenos en los que se cultivan productos tan variados como el maíz, la avena, la soja, el algodón o el raigrás. Por supuesto, tomar decisiones estratégicas tan importantes como la de optar por comprar o alquilar productos y servicios o la de negociar un buen contrato de venta de la leche, la carne o los cereales que se produzcan en la explotación.

Otro tema en el Farming Simulator es la maquinaria, uno de los aspectos que más engancha a sus jugadores, principalmente a los gallegos. La aplicación dispone de más de 300 vehículos de marcas como John Deere, Fendt, Case, Massey Ferguson, Valtra, Krone, Claas o Deutz-Fahr que destacan por su excepcional realismo, ya no solo en los detalles del equipamiento exterior o interior sino en la forma de llevar a cabo las tareas del campo. Igual de amplio es el parque de aperos tanto para el arado de la tierra, la siembra, el abonado o la recolección.

«No xogo cométense os mesmos erros que cando operas coa maquinaria real nas fincas. Onte, por exemplo, estivemos apañando a herba e facendo rolos cun tractor e unha rotoempacadora idéntica á que temos no almacén e se non tes coidado deixas forraxe na leira sen recoller, o que supón perder diñeiro. A única pega do xogo é que para conseguir a maquinaria máis moderna, coma na vida real, tes que traballar moito e dispor de moito diñeiro», comenta con gracia el responsable de una empresa de servicios de Mazaricos que confiesa lo adictivo que puede resultar el juego.

«Como lle fagas caso, podes botar horas diante da televisión», reconoce. Giants Software, la firma americana que ha desarrollado la aplicación, destaca también la importancia del trabajo cooperativo en el campo e incluso ha incluido en la última versión del juego un modo multijugador que permite la participación simultánea de 16 usuarios que pueden trabajar de forma conjunta y coordinada en la gestión de la granja.

El éxito del juego es tanto que ya se han puesto en marcha varias iniciativas para utilizarlo como un modo de acercar la actividad en el campo al conjunto de la población. El EIT (Instituto Europeo para la Innovación y la Tecnología), en colaboración con diversas empresas, tiene previsto elaborar e incluir un módulo gratuito en el Farming Simulator para dar a conocer los beneficios de la agricultura de precisión para mejorar la eficiencia.

 «El juego siempre transmite una información al usuario que, sin duda, puede serle muy válida para acercarse a una realidad que, en muchos casos le es completamente desconocida como es, en este caso, él del mundo agrario. Este tipo de aplicaciones son muy positivas, principalmente para los más jóvenes», apunta Gisela Vaquero, profesora colaboradora del máster universitario de Diseño y Programación de Videojuegos de la Universitat Oberta de Catalunya.

Para esta especialista, presidenta de Women in Games España, el éxito de estos simuladores a la hora de dar a conocer una actividad determinada radica en el grado de interactuación que permite al jugador. «Cuanta mayor capacidad tenga el usuario de tomar decisiones dentro del juego más interés tendrá en conocer todos los pormenores de la actividad que está desarrollando».

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