Los pájaros diezman la cosecha de arándanos de este año en A Estrada

Las aves arruinaron el 50 % de la producción de algunas variedades


a estrada / la voz

Después de consolidarse como capital indiscutible de la sidra, A Estrada está haciendo méritos para convertirse también en la del arándano. En el municipio se han puesto en marcha dos plantaciones con el sello ecológico que están dando sus primeros frutos y que están teniendo una excelente acogida en el mercado.

Una de ellas es la de la Finca da Condesa, en la parroquia de Ribeira. Al frente de ella está Anne Lanevschi, que cultiva un campo de ensayo con quince variedades diferentes de arándanos. Según explica, todas ellas están teniendo buena salida. «Se nota que la gente no solo conoce el fruto, sino que empieza a conocer también las variedades. Muchos ya piden una variedad concreta», explica Anne Lanevschi. El cultivo de variedades diferentes permite no solo adecuarse más al gusto del consumidor, sino también ampliar la temporada de ventas. Las variedades más tempranas dan fruto la segunda quincena de mayo y las más tardías pueden llegar hasta septiembre. «Como Centra Blue, la nueva variedad tardía, más crujiente y ácida que otras. Puede dar fruto hasta septiembre, aunque aquí en el valle de Ribeira vino más temprano», cuenta la productora. «De esta forma cubrimos casi tres meses. A partir de otoño, esta fruta empieza a venir de fuera», comenta.

Incremento de producción

Las plantas de Anne Lanevschi están en el tercer año de producción. «El año pasado cosechamos 2.000 kilos de arándano. Este ya estamos terminando la temporada. Esperábamos un incremento de producción de entre un 15 y un 20 % porque son plantas jóvenes y no alcanzan su mayor productividad hasta los cinco años», explica. No obstante, las aves han mermado notablemente la cosecha.

«Este año casi no hubo cerezas, así que en cuanto acabaron con lo poco que había los pájaros se lanzaron encima de los arándanos. Podía haber 40 o 60 pájaros comiendo. Durante junio y hasta medidos de julio los pájaros desayunaron, comieron y cenaron arándanos. Cuando vino la ciruela, empezó a ir a menos, pero perdimos centenares de kilos. En algunas variedades se perdió el 50 % de la producción», explica. «Todo parece indicar que el confinamiento trajo consigo una proliferación de pájaros, quizás porque con menos presencia humana tuvieron menos estrés. Sería interesante consultarlo con un ornitólogo», dice la productora. «Cuando vino la ciruela también la picaron mucho y comentan los mayores que incluso están comiendo uvas verdes, algo inusual», explica.

La otra plantación estradense es la que regenta Javier Agrelo, que comercializa su producto con la marca Biofruit Galicia. Tiene 6.400 plantas en producción, la mayor parte en Santo Tomé de Ancorados, pero algunas también en A Anllada. Cultiva tres variedades principalmente: una produce en julio, otra en agosto y otra tardía que espera alargar hasta septiembre.

En total, Javier Agrelo, cuya producción también se ha visto mermada por la embestida de los pájaros, espera acabar la campaña con 2.000 kilos cosechados.

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