La vendimia, un balón de oxígeno contra el desempleo: «Aquí aprendes a gestionar tus esfuerzos»

Amigos de Galicia busca insertar en la recogida de uva a ourensanos con dificultades laborales


ourense / la voz

Hace más de veinte años, Luis Enrique Yaselga vivía en Otavalo, una ciudad ecuatoriana a 2.500 metros de altura sobre el nivel del mar. «Siempre vivimos en el campo, trabajándolo», cuenta. Allí, a tres horas en autobús por la cordillera de los Andes hasta la capital, Quito, cultivaban patatas, maíz, cebada y frutas. Pero en el 1999 se trasladó a España. Primero, a Madrid. Y hace ocho años, se mudó a Ourense.

En unos días, espera estar de nuevo entre tierra, viñedos y árboles. Es uno de los candidatos a participar en el programa de inserción laboral que impulsa la Fundación Amigos de Galicia para emplear a vecinos de la provincia en la campaña de la vendimia, entre las comarcas de O Ribeiro y Valdeorras, así como en la de O Salnés (Pontevedra). Y el plazo para entregar los currículos concluye precisamente hoy. Luis Enrique espera repetir. Ya el año pasado estuvo en la terna de trabajadores. «Me gusta recoger la uva, y ahora mismo estoy buscando empleo. El campo no es extraño para mí, porque cuando llegué a Madrid también me fui a recoger naranjas», cuenta.

A su lado, otro veterano de la campaña, Jorge Ávila, hijo de gallegos emigrados a Latinoamérica, muestra su ilusión por encadenar la que sería su tercera temporada en el mundo de la uva. A sus 54 años, y tras casi toda una vida en Venezuela, regresó a la provincia de sus raíces maternas. «Mi madre era de Gomesende, y yo volví definitivamente en el año 2016, aunque ya había estado antes aquí», detalla. Está titulado como técnico en mantenimiento de sistemas informáticos y también trabajó como electricista, pero al llegar a Ourense analizó el mercado y se reconvirtió. «Me he adaptado a esto y no me quejo. Exige mucho trabajo físico, así que aquí también aprendes a gestionar tus esfuerzos», dice.

En su caso, las dos campañas anteriores lo llevaron a terrenos y viñedos ubicados en la comarca de O Ribeiro. Ahora, tras estas experiencias previas, mantiene un contacto más frecuente con tres bodegas de la provincia, de las que suele recibir llamadas para trabajar también en los almacenes. «Esto me ha facilitado tener contacto con los responsables. Y entre eso, y los contratos que me van llegando por las ETT, voy cubriendo», asume.

Su caso es particular, porque él interiorizó pronto la necesidad de reciclarse para optar a un empleo a su llegada a España. «No me quedó más remedio que hacerlo. También me saqué algún carné fitosanitario. Y esto es duro, pero te vas acostumbrando», dice Jorge.

El adiós a la gran ciudad

Ambos comparten una primera parada en Madrid tras haber llegado al país. Sin embargo, las dificultades para sobrevivir, ya no vivir, en la capital, les llevaron a optar por probar suerte en una ciudad más pequeña. Ourense fue su destino. «Tengo amigos y familia allí, en Madrid. Y están angustiados. No es solo por los problemas del coronavirus, sino porque hay mucha presión con el tema de los costes de alquiler. Trabajas prácticamente para pagártelo. Aquí, el gran problema es que falta trabajo, pero te vas apañando poco a poco», cuenta Jorge. El hastío de vivir en la gran ciudad lo resume Luis Enrique: «Aquí estás mucho más tranquilo, y respiras aire fresco», explica.

Última llamada para interesados

«Estamos recibiendo muchas solicitudes», indican desde la Fundación Amigos de Galicia. El plazo para optar a vacantes en la próxima campaña de la vendimia a través de su agencia de colocación concluye este martes. «Se supone que vamos a comenzar a trabajar a inicios de septiembre, pero aún no está definido», señala Jorge Ávila.

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