Las lluvias mejoran las expectativas para la cosecha de Rías Baixas

Si en una semana vuelve el sol, las condiciones para la uva serán ideales


vilagarcía / la voz

De libro, a pedir de boca, gloria bendita, como agua de mayo... Con expresiones de este estilo reciben bodegueros y viticultores las lluvias caídas en los últimos días en los viñedos de la denominación de origen Rías Baixas. Después de tantas semanas de sequía, algunas cepas estaban sufriendo estrés hídrico y se temía una merma en la cosecha. No debería pasar gracias a las últimas precipitaciones y a las que están por llegar. Según la previsión de Meteogalicia, esta semana seguirá lloviendo en toda la denominación de origen (O Salnés, Condado, Rosal, Ribera del Ulla y Soutomaior), con un único respiro el martes.

No falta quien teme que estos nubarrones puedan empañar las buenas expectativas que existen para la presente campaña, pero desde el departamento técnico del consello regulador explican que, de momento, no hay motivo para preocuparse, al contrario. Las lluvias que se anuncian son débiles y, en ese caso, no dañarían al fruto. «Hubiera sido mejor que la lluvia llegara en julio, para que el proceso de maduración fuera constante, pero que llueva ahora es bueno», explica el enólogo Jorge Hervella

«O ideal sería que en canto pasen estes días de auga levante o tempo e volva o sol para afrontar nunha situación óptima o tramo final de maduración», señala el director técnico de la cooperativa Paco & Lola, Diego García.

37,5 millones de kilos

De ser así, la cosecha será buena en calidad y cantidad. «As previsións son moi boas, en abundancia e calidade, aínda que isto último vai depender do tempo deste mes», abunda Alberto Barral, responsable del viticultura de Condes de Albarei y Pazo Baión. Las cifras que maneja el consello pasan por recolectar 37,5 millones de kilos de uva, lo que supone un 15 % más que en el 2019. No obstante, en el sector no todo el mundo hace las mismas cuentas y apuntan a que el mildiu que afectó a la planta en primavera mermó la producción.

A estas alturas, ya solo la Botrytis y la polilla de la viña pueden suponer un revés para la campaña, problema que, por ahora, parece controlado, a la espera de la evolución meteorológica. 

Una vendimia más laboriosa debido a las limitaciones a que obliga la pandemia, que arrancará a principios de septiembre La mayoría de las bodegas de Rías Baixas trabajan con la previsión de iniciar la vendimia en la primera semana de septiembre, aunque los plazos varían en función de la subzona, ya que las plantaciones situadas más al sur, Condado y O Rosal, suelen empezar unos días antes que las de O Salnés, la subzona más amplia, con diferencia, en superficie cultivada y número de viticultores y bodegas. El calendario va a estar condicionado por el clima de agosto y, si es propicio, hay quien se plantea comenzar la recolección a final de este mes.

Lo que sí es seguro es que será una vendimia atípica. Las medidas de seguridad derivadas de la crisis sanitaria obligan a las empresas a extremar las precauciones, tanto en el campo como en bodega, y estas limitaciones alargan los tiempos. «Lo que antes nos llevaba diez minutos ahora nos va a llevar treinta», explica la responsable de Lagar de Pintos, Marta Castro. Se refiere a la organización del trabajo, ya que habrá que evitar los contactos interpersonales y distribuir al personal con las distancias de seguridad oportunas.

El tema preocupa y ocupa hasta el punto de que hay bodegas que hicieron simulacros sobre el protocolo a seguir en la vendimia, caso de Marqués de Vizhoja, esta misma semana, en Arbo.

Algunas bodegas suelen tener problemas para encontrar mano de obra para arrancar la uva de las cepas y este año se están encontrando con más dificultades porque hay muchas personas que están cobrando subsidios a los que no quieren renunciar por un contrato de una semana que le reporta entre 50 y 60 euros al día.

Desde Amigos de Galicia se han puesto en contacto con varias bodegas para promover la contratación de personas sin recursos El transporte también está siendo una limitación. Así lo constata Amigos de Galicia, que está en contacto con varias bodegas para promover la contratación de personas sin recursos y que observa que algunas de las personas que otros años se apuntaban para ganar un dinero extra gracias a la vendimia, esta vez no podrán hacerlo porque carecen de coche propio y no tienen quien les lleve y les traiga, por temor a posibles brotes. Tampoco faltan las bodegas que se limitan a contratar a vendimiadores de su zona de influencia con el fin de reducir las posibilidades de contagio.

Es el caso de Condes de Albarei, que esta vendimia solo contratará a personal que viva en la provincia de Pontevedra para evitar pernoctas lejos de sus hogares habituales y para que el seguimiento en caso de sospechas de covid-19 sea más fácil. La cooperativa con sede en Cambados moviliza a un centenar de personas cada vendimia, cifra a la que hay que sumar los cientos que convocan los socios —son alrededor de 400— a la hora de trabajar sus respectivas parcelas.

Las pequeñas bodegas también ponen limitaciones. Aquitania (Cambados) lanzó el mensaje por redes sociales de que buscaba vendimiadores de O Salnés, pero no tuvo problema para completar el cupo porque al segundo día ya estaba la lista completa: 25 personas para la viña y doce para trabajar en bodega. Y a menor tamaño de la bodega, la situación se simplifica. Mientras que las grandes cooperativas tienen que trabajar con empresas de seguridad laboral y esmerarse en los protocolos de seguridad, a menor tamaño de la bodega, las cosas son más fáciles. «No noso caso apañamos con xente da casa», indica Germán Martínez, de Adegas do Salnés, una asociación que aglutina a una decena de explotaciones de entre dos y cuatro hectáreas de superficie.

«Por desgraza, teñen que pasar episodios como o covid para poñer en valor a nosa actividade»

bea costa

El técnico de Paco & Lola, Diego García Santiago,

A colleita do 2020 será a primeira desta nova época marcada polo covid-19 e, só por iso, merece a etiqueta de histórica.

—En que medida afectou ou está a afectar a pandemia na campaña de Rías Baixas?

—Apenas alterou. A actividade no campo mantívose, incluso no confinamento, porque estaba autorizada tomando as precaucións que se esixen e que xa se viñan facendo á hora de aplicar os tratamentos, como son o uso de máscara e de buzos de protección.

—Serviu esta crise para que a xente saiba apreciar a importancia do sector do viño, e, en xeral, do sector primario vinculado ao agro galego?

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