Los horticultores de Ferrolterra lidian con la incertidumbre

Los productores han vuelto a los mercados locales, con buena respuesta de los clientes, pero las ventas han bajado

Cynthia Arias, productora ecológica de O Aparral, en As Pontes, en su invernadero, en una imagen de archivo
Cynthia Arias, productora ecológica de O Aparral, en As Pontes, en su invernadero, en una imagen de archivo

ORTIGUEIRA / LA VOZ

La incertidumbre pesa en el ánimo de los horticultores ecológicos de la comarca, que no han dejado de trabajar a pesar de la pandemia, pero que ven cómo fluctúa la demanda sin atisbar la vuelta a la estabilidad. Los productores han regresado a los mercados locales, con buena respuesta de los clientes, «pero con menos xente», apunta la pontesa Cynthia Arias. La responsable de la huerta A Leira, en la parroquia de O Aparral, duda si la menor afluencia se debe al cambio de ubicación provisional -a partir de este sábado se instalarán en la antigua casa de Don Pedro, junto al mercado, tras varias semanas en el patio del colegio de Santa María- o a los efectos de la crisis sanitaria del covid-19.

En todo caso, Arias reconoce que durante el confinamiento aumentaron las ventas a domicilio y que algunos de los clientes que ganó entonces «seguen facendo pedidos agora». Su clientela valora «a calidade, a cercanía e o feito de coñecer á persoa que cultiva os alimentos». Quienes consumen las verduras y las hortalizas de la huerta del ortegano Quique Fojón, en Couzadoiro, coinciden. Él acude cada jueves a la Alameda de Ortigueira y los consumidores locales responden «igual ca sempre». «Pero hai menos xente de fóra, non hai estranxeiros, franceses e belgas que viñan en caravanas e compraban aquí, ou xente que alugaba casa na zona a través da plataforma Airbnb», señala. Estima una bajada de las ventas de en torno al 25 %, que se situaría cerca del 50 % en el caso de «algúns» negocios de hostelería. Otros, sin embargo, mantienen su nivel de consumo habitual.

Los resultados, hasta el momento, son asumibles. «Non sei canto máis se vai notar ao longo do ano», admite Fojón, que se queja del viento del nordeste de los últimos días, dañino para la cosecha. «Este año el tiempo está un poco raro y la cosecha está descontrolada. Vino calor anticipada, después frío y otra vez calor», corrobora Bárbara Rivera, propietaria de Agronuquel, otra marca de huerta ecológica, de Neda. Ella también detecta un bajón en el turismo: «Hay menos gente de fuera, otros años venían más a casas de la zona de Ares o Valdoviño», hasta donde llega con el reparto a domicilio.

Rivera constata un aumento de las ventas directas al consumidor final, que atribuye «a que sigue habiendo miedo al coronavirus». No ocurre lo mismo con las tiendas pequeñas, «que no saben a qué atenerse en este verano tan atípico, una semana venden más y otra menos, cuando otros años era más lineal». Tampoco funciona «al cien por cien» el comedor del Inditex, al que surte de rúcula y de otros productos de temporada. El sector lidia con las dudas de la situación actual.

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